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Medio Ambiente

Por qué los murciélagos son los verdaderos superhéroes del mundo animal

Puede que Batman no tenga superpoderes, pero la criatura en la que se ha inspirado sí.

En todo el mundo, excepto en la Antártida y algunas islas remotas, existen más de 1400 especies de murciélagos voladores. ¿Qué hace que estos mamíferos voladores estén tan extendidos y tengan tanto éxito?

A lo largo de sus 50 millones de años de evolución, los murciélagos han desarrollado soluciones ingeniosas a los retos de la vida: desde un sistema de sonar incorporado para encontrar presas, hasta unas alas diestras que crean el vuelo horizontal más rápido de cualquier animal de la Tierra.

“Aún queda mucho por aprender, pero está claro que los murciélagos tienen superpoderes”, afirma Rodrigo Medellín, ecólogo del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México y National Geographic Explorer.

“Los murciélagos nos están enseñando cómo vivir mejor”, por ejemplo, sirviendo de modelos de vida sana y longevidad.

A pesar del mito popular, los murciélagos no son ciegos. Pero muchos de ellos no dependen de la visión como sentido principal, sino que utilizan la ecolocalización para navegar y encontrar comida en la más completa oscuridad.

La ecolocalización es una forma de percibir el entorno haciendo rebotar sonidos de alta frecuencia en los objetos y escuchando sus ecos. A partir de estos ecos, los murciélagos pueden calcular la distancia, el tamaño y la forma de los objetos, como un apetitoso mosquito. Este sonar natural es tan sofisticado que algunos murciélagos pueden detectar un objeto tan pequeño como la anchura de un cabello humano o reconocer diferencias en los retardos de los ecos de menos de un microsegundo.

“La ecolocalización es una forma flexible y versátil de entender el mundo”, afirma Medellín.

Investigaciones recientes sugieren también que los murciélagos podrían depender menos de la ecolocalización de lo que se creía.

Aaron Corcoran, también National Geographic Explorer y biólogo de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), descubrió que los murciélagos vuelan en silencio durante largos periodos de tiempo, al parecer para evitar ser escuchados por otros murciélagos. Cuando no ecolocalizan, los murciélagos recurren a la visión y la memoria espacial para orientarse.

Los murciélagos son los únicos mamíferos que utilizan sus músculos para volar mediante el llamado vuelo autopropulsado. Esto hace que sus técnicas de vuelo sean únicas en el reino animal.

Las alas de los murciélagos parecen manos humanas modificadas, con “dedos” alargados unidos por una membrana de piel flexible. Las alas flexibles, repletas de vasos sanguíneos, nervios y tendones, están sostenidas por músculos especiales que hacen de los murciélagos unos voladores eficientes y ágiles. A diferencia de las alas de las aves o los insectos, las de los murciélagos pueden plegarse durante el vuelo de varias maneras, de forma similar a como una mano humana puede cerrarse en diferentes formas.

Puede que a algunos les sorprenda saber que “el vuelo autónomo más rápido de la Tierra es el del humilde murciélago mexicano de cola libre”, afirma Medellín. En 2016, investigadores del suroeste de Texas registraron que el murciélago mexicano de cola libre alcanzaba velocidades de hasta 160 kilómetros por hora, lo que convierte fácilmente a este murciélago de 10 gramos en el mamífero más rápido de la Tierra.

Es más veloz que el halcón peregrino, que puede alcanzar velocidades de unos 320 km/h en picado. En vuelo horizontal, el ave sólo alcanza velocidades de entre 65 y 95 kilómetros por hora.

“El halcón peregrino hace trampas”, bromea Medellín; “utiliza la gravedad para acelerar”.

Por regla general, los animales más pequeños viven menos que los grandes. Pero los murciélagos rompen las reglas: son los mamíferos más longevos en relación con su tamaño corporal. El murciélago más viejo del que se tiene constancia es un diminuto murciélago de Brandt, en Rusia, que pesaba menos de siete gramos, pero vivió al menos 41 años.

Hace poco, los científicos buscaron en el interior de las células de los murciélagos los secretos de sus vidas excepcionalmente largas. Se centraron en los telómeros, estructuras protectoras que se encuentran en los extremos de los cromosomas. En la mayoría de los animales, los telómeros tienden a acortarse con la edad, un proceso que puede estar asociado a la descomposición y muerte celular relacionadas con la edad. Pero los telómeros del grupo de murciélagos más longevo, un género llamado Myotis, no parecen encogerse con la edad.

Entender por qué los murciélagos viven tanto y cómo se mantienen sanos hasta una edad avanzada podría ayudar algún día a prolongar la esperanza de vida de los humanos.

Además de vivir más tiempo, los murciélagos se mantienen sanos durante toda su vida, con una incidencia muy baja de cáncer.

Además, pueden infectarse con virus mortales, como la rabia y el ébola, sin enfermar. Para averiguar cómo, los científicos están estudiando la genética de los murciélagos, lo que ha revelado algunas pistas. Un análisis reciente de los genomas de seis especies de murciélagos ha revelado una antigua carrera armamentística evolutiva entre los murciélagos y los virus. Por ejemplo, los genes de los murciélagos implicados en la inmunidad y la inflamación han cambiado periódicamente con el tiempo, probablemente en respuesta a la infección por virus, que a su vez han evolucionado hacia mejores formas de infectar a los murciélagos.

Se sospecha que los murciélagos son el reservorio de varios virus que pueden infectar a los humanos, como el virus Nipah, que suele ser mortal. Mientras que algunos expertos sospechan que el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la pandemia COVID-19, se originó en los murciélagos, otros ponen en duda que los murciélagos sean los culpables directos.

En cualquier caso, los murciélagos salvajes portadores de coronavirus no suponen una amenaza para el ser humano si no se les molesta, afirman los conservacionistas. Es más, la investigación de sus sistemas inmunitarios únicos puede ayudar a comprender cómo las personas pueden convivir con los virus sin enfermar.

Más allá de sus propias habilidades, los murciélagos también refuerzan muchas otras partes de sus ecosistemas.

Tres de cada cuatro especies de murciélagos comen insectos, y cada noche, cualquiera de estas especies puede comer su peso corporal (o más) en insectos. Muchos son plagas que causan daños a importantes cultivos agrícolas, como el algodón. Los científicos calculan que los murciélagos insectívoros pueden ahorrarle a los agricultores estadounidenses más de 20 000 millones de euros al año al reducir los daños a los cultivos y limitar la necesidad de pesticidas.

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