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Salud

El lupus, una enfermedad autoinmune que afecta a cinco millones de personas en el mundo

El lupus es una enfermedad autoinmune de carácter crónico, que afecta a unos cinco millones de personas en el mundo, según datos de la Fundación de Lupus de América. En el desarrollo de esta enfermedad influyen diversos factores, uno de los cuales es la genética, que tiene una influencia muy alta, pero que no es absolutamente determinante. Hay algunos genes que provocan en quien los tiene una cierta predisposición a tener la enfermedad, pero no es seguro que se vaya a desarrollar. Se han identificado otros factores que contribuyen a la aparición del lupus, como son algunas causas hormonales o ambientales. En este grupo encontramos los estrógenos, las infecciones, el estrés emocional y físico, el embarazo, algunos fármacos y la luz ultravioleta de la radiación solar. Todos ellos pueden activar la enfermedad e iniciar la sintomatología.

Hay varios tipos de lupus. El lupus sistémico representa aproximadamente el 70% de todos los casos de lupus y en la mitad de ellos, aproximadamente, un órgano o tejido importante del cuerpo, como el corazón, los pulmones o el cerebro, se ve afectado. El lupus cutáneo afecta a la piel y supone el 10 % de todos los casos. El lupus inducido por medicamentos representa otro 10 % aproximadamente y está causado por tomar altas dosis de ciertos medicamentos. Cuando cesa el tratamiento de estos fármacos, suelen desaparecer los síntomas. Por último, el lupus neonatal es una afección rara que se caracteriza porque los anticuerpos de la madre afectan al feto. Al nacer, el bebé puede tener una erupción cutánea, problemas hepáticos o recuentos sanguíneos bajos, pero estos síntomas generalmente desaparecen por completo después de seis meses.

El lupus se centra especialmente en mujeres en edad productiva, aunque los hombres, los niños y los adolescentes también pueden tener esta enfermedad. El 90 % de las personas que viven con lupus son mujeres y la mayoría de los pacientes con lupus lo desarrollan entre los 15 y los 44 años. Las personas con lupus suelen tener síntomas como dolor, fatiga, pérdida de cabello, problemas cognitivos y deficiencias físicas que suponen un importante hándicap para seguir con su vida normal. Muchas de estas personas presentan un cuadro con enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales, erupciones graves y articulaciones dolorosas. Otras, en cambio, no manifiestan síntomas visibles.

Estos síntomas son diferentes en función del paciente y de la forma en la que aparecen. Puede afectar a casi cualquier órgano del cuerpo humano, por eso es considerado sistémico, y los síntomas pueden aparecer y desaparecer. Estos brotes que aparecen son diferentes en cada caso y pueden mostrarse de forma grave o leve en intensidad y duración. Esta aparición de brotes se combina con otros períodos en los que el paciente está asintomático.

Los síntomas del lupus están relacionados tanto con su base inflamatoria como con las complicaciones causadas por la afectación específica en los diferentes órganos. Durante un brote normal de la enfermedad activa, los síntomas más habituales son parecidos a los que provoca la gripe (fiebre, fatiga, pérdida de peso, dolores de cabeza y dolores musculares y articulares). Prácticamente, la totalidad de los pacientes (un 95%) padece dolor articular sin signos inflamatorios, lo que le convierte en el síntoma más frecuente de esta enfermedad. La afección articular suele ser simétrica y afecta, con mayor frecuencia, a las pequeñas articulaciones. Estos síntomas duran entre 12 y 48 horas, aunque, a veces, se prolongan hasta siete o diez días, y se resuelven sin dejar secuelas.

La enfermedad articular del lupus se diferencia de la artritis reumatoide en un aspecto clave muy importante: en el lupus las articulaciones no quedan dañadas en la gran mayoría de los casos. Por otra parte, es frecuente que haya debilidad muscular, dolor muscular e inflamación muscular. Cuando el lupus afecta a la piel, recibe el nombre de lupus eritematoso cutáneo (LEC) y puede aparecer solo en una parte concreta del cuerpo o extenderse por todo el organismo. En algunas ocasiones, el LEC es la expresión inicial de la enfermedad sistémica. Otros síntomas comunes son la fiebre, que puede ser leve o alcanzar temperaturas muy altas, pérdida de apetito y como consecuencia, pérdida de peso, y sensación generalizada y constante de cansancio.

La fiebre y el la fatiga son síntoma habituales en los casos de lupus

La fiebre y el la fatiga son síntoma habituales en los casos de lupus

A veces, el lupus inflama las membranas de revestimiento del corazón (el pericardio) y de los pulmones (la pleura) y causa pericarditis y pleuritis. En ambos casos, los síntomas son parecidos: dolor en el tórax y, en ocasiones, fiebre. Normalmente, no provocan problemas importantes y responden bien al tratamiento médico, pero hay veces en las que pueden crear problemas mayores porque quedan afectados los pulmones o las válvulas del corazón y puede originarse una insuficiencia cardiaca o respiratoria. Se trata de problemas que hay que atajar lo antes posible, pero responden bien al tratamiento y, además, no aparecen con demasiada frecuencia.

Cuando el lupus ataca el riñón se produce una lesión llamada nefritis lúpica. Provoca inflamación y, más tarde, cicatrización de los pequeños vasos sanguíneos que filtran los residuos corporales en el riñón (glomérulos). En la mayor parte de los casos, la evolución es positiva, aunque los pacientes requieren en ocasiones seguir con la medicación durante años. El lupus también puede causar problemas digestivos, hepáticos, neuropsiquiátricos, oculares y hematológicos.

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