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Salud

¿Qué es el déficit de vitamina B12?

El déficit de vitamina B12 es una situación clínica en la que, debido a distintas causas que comentaremos más adelante, los niveles en sangre de vitamina B12 están por debajo de los que se consideran necesarios para que dicha vitamina realice sus funciones con normalidad.

Los valores normales de vitamina B12 se encuentran entre 200 y 900 pg/ml (picogramos por mililitro de sangre) y, de forma general, se establece que una persona sufre déficit de dicha vitamina cuando, después de un análisis de sangre, se observa que los niveles están por debajo de 200 pg/ml.

Cuando la persona tiene niveles demasiado bajos de vitamina B12, decimos que presenta esta carencia vitamínica o avitaminosis, cosa que abre la puerta a potencialmente peligrosos problemas tales como anemia, daños en el sistema nervioso, problemas gastrointestinales, daños en las mucosas del cuerpo, infertilidad, alteraciones del comportamiento e incluso demencia, al ser una situación común en la población anciana.

Pero, ¿por qué una deficiencia en una sola vitamina puede acarrear todos estos problemas de salud? Pues porque la vitamina B12 es esencial para muchos procesos del organismo. Y es que la vitamina B12 no solo es imprescindible para que las reacciones metabólicas del cuerpo sucedan correctamente (cosa que ya tiene impacto en todos los sistemas del organismo), sino que estimula la formación de glóbulos rojos (de ahí que su déficit derive en anemia) y mantiene un adecuado estado de salud en el sistema nervioso, al ser esencial para la síntesis de mielina, la sustancia que recubre los axones de las neuronas para que los impulsos nerviosos viajen a la velocidad que deben hacerlo.

Sea como sea, el déficit de vitamina B12 es un problema nutricional bastante frecuente, aunque no siempre los valores son suficientemente bajos como para provocar los más dañinos efectos que hemos comentado. La población anciana es la que presenta una mayor incidencia.

Y es que mientras que en la población general su incidencia se estima entre el 1,5% y el 15%, en el grupo de edad entre 65 y 74 años, se observa en 1 de cada 20 personas; y en los mayores de 75 años, en 1 de cada 10 personas. Sigamos comprendiendo la naturaleza de esta deficiencia vitamínica.

Es lógico pensar que la principal (y, quizás, única) causa del déficit de vitamina B12 sea no ingerir los productos que la contienen en cantidades necesarias. Y es que esta vitamina se obtiene solo de productos de origen animal como carnes rojas y blancas, marisco, huevos y leche. Los adultos debemos ingerir 2,4 microgramos de B12 al día y con una dieta normal, se consigue de sobras. En alimentos de origen vegetal (como la soja), está presente, pero al cuerpo le cuesta mucho absorberla de estas fuentes no animales.

De ahí que el déficit de vitamina B12 sea famoso por ser un peligro al que se exponen las personas que siguen dietas veganas (en vegetarianas no hay tanto problema ya que, pese a no comer carne, sí se ingieren otros productos de origen animal ricos en esta vitamina). Y esto es cierto. Una dieta sin productos ricos en vitamina B12 es una de las causas. Pero no la única.

Hay veces que, pese a ingerir alimentos de origen animal, una persona sufre déficit de vitamina B12 ya que, pese a introducirla en el cuerpo, este no es capaz de absorberla y/o procesarla. ¿Cómo es posible esto? Pues de muchas formas distintas que explican por qué esta carencia vitamínica es más común en la población anciana.

La gastritis crónica atrófica (una enfermedad estomacal en la que las paredes del estómago han estado inflamadas durante mucho tiempo) es la causa más frecuente de déficit de vitamina B12 y deriva en que los intestinos, a causa de la falta de factor intrínseco, no puedan absorber suficiente cantidad de esta vitamina, cosa que deriva en un déficit y una consecuente forma de anemia conocida como anemia perniciosa..

Como vemos, la variedad de causas detrás del déficit de vitamina B12 es inmensa, cosa que explica no solo que muchas veces sea muy complicado determinar el motivo exacto de la carencia vitamínica en un paciente, sino que, consecuentemente, la prevención de este déficit sea generalmente complicado. Por ello, es importante conocer los síntomas de esta avitaminosis.

Como hemos visto, ya sea por una baja ingesta de alimentos ricos en B12 (por dietas veganas) o por problemas en la absorción de dicha vitamina (por trastornos estomacales, intestinales, infecciosos, autoinmunes, quirúrgicos o metabólicos), los problemas vienen cuando los valores de vitamina B12 en sangre se encuentran por debajo de los 200 pg/ml. En este momento, dependiendo de la gravedad de la deficiencia y del estado de salud de la persona en cuestión, aparecerán los siguientes síntomas con mayor o menor intensidad.

Y es que las manifestaciones clínicas del déficit de vitamina B12 pueden ser muy sutiles e incluso, en algunos casos, pasar inadvertidas. Sea como sea, por las funciones que hemos visto, no debe extrañarnos que el principal impacto de su carencia sea en forma de alteraciones digestivas, daños en las membranas mucosas, problemas neurológicos, trastornos anémicos y desregulaciones metabólicas.

Esto engloba infinidad de signos clínicos. Nosotros hemos rescatado algunos de los más frecuentes y/o relevantes desde el punto de vista médico: anemia (por la falta de glóbulos rojos sanos que transporten oxígeno por el cuerpo), falta de energía, problemas de visión, estreñimiento, diarrea, cansancio, quemazón de lengua, aparición de llagas, alteraciones del comportamiento, pérdida de memoria, irritabilidad, hormigueo en extremidades, dolor en extremidades, alteraciones de la sensibilidad (por los daños en el sistema nervioso), acidez de estómago, vómitos, ictericia (amarillamiento de la piel), pérdida de apetito, problemas para respirar, palidez, mareos, confusión mental u olvidos, debilidad muscular, cambios en la personalidad, pérdida de peso inexplicable, latidos del corazón irregulares, falta de aliento, depresión…

Como vemos, la deficiencia de vitamina B12 no es ninguna broma. Una carencia grave y/o prolongada en el tiempo abre la puerta a gravísimas complicaciones a nivel sistémico que pueden incluso llevar a la muerte, pues la anemia grave o los daños neurológicos severos se traducen en una considerable reducción de la esperanza de vida. Por ello, si observamos los anteriores síntomas (y especialmente si se cumple con los factores de riesgo que hemos comentado cuando analizábamos las causas), la visita al médico se hace esencial.

Cuando acudimos al médico al sospechar de un posible déficit de vitamina B12, se nos realizará un análisis de sangre. Y, en caso de que los valores de dicha vitamina se encuentren por debajo de 200 pg/ml de sangre, se diagnosticará la avitaminosis y el tratamiento para restablecer los valores óptimos de B12 empezará cuanto antes.

En caso de que el déficit de vitamina B12 se deba a que la persona sigue un dieta vegana y no está dispuesta a volver a consumir alimentos de origen animal, habrá que recurrir a los suplementos de B12. Como en estos casos no tiene por qué haber ningún problema en su absorción, el consumo de estos suplementos por vía oral es suficiente para corregir la carencia vitamínica. Eso sí, habrá que estar tomando estos suplementos de por vida y, aunque esto debe establecerlo el médico, hacerlo una vez al día para asegurarse de que los valores en sangre son óptimos. De forma general, una dosis de 1-2 mg al día es eficaz, segura y suficiente.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando la causa de esta deficiencia no es la baja ingesta de alimentos ricos en B12, sino problemas en su absorción? Pues que la administración de suplementos por vía oral no será efectiva, pues esta vitamina tampoco podrá ser absorbida. En estos casos, la única forma de que en el torrente sanguíneo haya la suficiente vitamina B12 es inyectando estos suplementos.

En este sentido, cuando el problema es la dificultad de absorción de la B12, esta debe administrarse a través de inyecciones intramusculares. Al principio del tratamiento, se ponen varias inyecciones seguidas para que así el cuerpo restablezca sus depósitos de dicha vitamina. Posteriormente, deberán realizarse inyecciones intramusculares de B12 una vez al mes. En caso de que el desencadenante se corrija y se pueda absorber la vitamina de forma normal, podrá detenerse el tratamiento. Pero si la causa es crónica, estas inyecciones t

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