Economía

Bank of America da un toque de atención a Europa por agravar su dependencia energética frente a la estrategia china

China está fortaleciendo su autonomía energética a través de las renovables, de reservas estratégicas y de acuerdos bilaterales, al tiempo que se asegura exportar su tecnología al mundo de forma agresiva. Mientras, la Unión Europea sigue atrapada en una elevada dependencia de importaciones energéticas y carece de suficiente inversión en almacenamiento, lo que la convierte en un actor vulnerable a la volatilidad de precios y a choques externos.

La geopolítica está redibujando el escenario energético mundial tal y como describe Bank of America a través de su último informe ‘Global Energy Weekly’. En Europa el consumo energético está estancado desde hace décadas debido a los precios elevados, su volatilidad y la baja seguridad de suministro. De hecho, el bloque ha aumentado su dependencia del gas global «sin reforzar lo suficiente su capacidad de almacenamiento», advierte la entidad estadounidense.

Frente a este modelo, el gigante asiático ha desarrollado un superávit manufacturero en energías limpias y domina las cadenas de suministro de renovables (solar, baterías, eólica, vehículos eléctricos). Además, está acumulando reservas estratégicas de petróleo y combustibles térmicos de forma agresiva, con más de 300 a 400 millones de barriles en la última década. A estos esfuerzos añade el incremento de su capacidad de almacenamiento energético, tanto en lo relativo as baterías como en combustibles fósiles.

Si bien la Unión Europea compra grandes volúmenes de energía térmica del exterior (Noruega, Argelia, EE. UU., Arabia Saudí, Irak e incluso Rusia), su capacidad de almacenamiento de gas apenas ha crecido y las reservas siguen bajas. Para los Veintisiete, la respuesta a la crisis energética tras la guerra de Ucrania ha sido: incrementar las importaciones desde EE. UU. y aumentar las inversiones en renovables, pero sin resolver el déficit estructural en almacenamiento.

En este punto, las industrias europeas luchan por competir con la capacidad manufacturera china en renovables y almacenamiento. De este modo, sigue dependiendo de importaciones de combustibles fósiles y de tecnología renovable china, sin desarrollar suficiente propia resiliencia.

La segunda economía del mundo ha virado en su política energética a través de la firma de acuerdos para importar más gas ruso por gasoducto (como el Power of Siberia), reduciendo de este modo su dependencia del Gas Natural Licuado (GNL) global. Al mismo tiempo, impulsa la exportación de tecnología verde (paneles solares, baterías, vehículos eléctricos) y busca transformar la economía energética mundial a su favor. Su estrategia se está centrando en combinar las renovables con el almacenamiento de combustibles para garantizar seguridad, fiabilidad y asequibilidad energética.

El otoño podría romper el equilibrio de los mercados disparando la factura de la luz hasta los 90 euros por megavatio hora (MWh), advierten los analistas de Tempos Energía. El mercado eléctrico se encuentra en una situación de “equilibrio inestable”. Consideran que la mínima oscilación de cualquiera de los ‘vectores clave’, entre ellos China, la regulación europea en relación con las reservas, la hoja de ruta para cortar la dependencia del gas ruso y las temperaturas del invierno, «pueden romper la estabilidad actual y colocar a los futuros eléctricos en niveles de 80-90 euros el megavatio hora».

Su CEO, Antonio Aceituno, sostiene que, en principio, “el mercado del gas ha entrado en una fase de consolidación bajista, que juega a favor de los consumidores». Según sus cálculos, si se mantiene la inercia actual se tenderá a consolidar entre los 32 y 35 euros el megavatio hora, lo que llevaría a los futuros eléctricos a cotizar entre los 65 y 75 euros el megavatio hora entre el último cuatrimestre de este año y el primero del 2026.

Desde la consultora atribuyen esta consolidación bajista a la situación de las reservas, que se encuentran al 80%. Por otro lado, recuerdan que China sigue sin reactivar su demanda y encadena diez meses de caída en las importaciones de GNL. En el plano geopolítico, si bien la Unión Europea mantiene la hoja de ruta para acabar con la dependencia del gas ruso, en estos momentos “Estados Unidos cubre más del 55 por ciento de Gas Natural Licuado europeo y puede llegar alcanzar hasta el 70 por ciento”. Aceituno apunta al invierno como “el verdadero comodín” e incide en que “una entrada de aire frío sostenido podría hacer desequilibrar los precios”.

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