Política

¿Qué está faltando para afrontar adecuadamente la pobreza, corrupción y la criminalidad en el país?

En una nueva edición del programa especial Enfoque de los Sábados: propuestas para construir el país que queremos, la economista Carolina Trivelli, el expresidente de la Confiep Oscar Caipo y el sociólogo Arturo Huaytalla hicieron un análisis y argumentaron propuestas para afrontar problemas como pobreza, corrupción y criminalidad.

A puertas de iniciarse la segunda vuelta electoral de las elecciones generales, cuyo resultado, finalmente, nos permitirá proyectar el panorama de las políticas públicas para el próximo quinquenio, RPP continúa con el programa especial Enfoque de los Sábados: propuestas para construir el país que queremos, para incentivar el diálogo, desde la sociedad civil, respecto a cómo afrontar las diversas problemáticas con las que iniciará el próximo gobierno.

En la edición de este sábado, la economista Carolina Trivelli, exministra de Desarrollo e Inclusión Social; el expresidente de la Confiep, Oscar Caipo; y el sociólogo Arturo Huaytalla, magíster en gobierno y administración pública por la Universidad Complutense de Madrid, hicieron un análisis y argumentaron propuestas para afrontar problemas como pobreza, corrupción y criminalidad.

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Trivelli: «Este crecimiento económico no ha logrado reactivar sectores generadores de empleo o de ingresos»

La extitular del MIDIS Carolina Trivelli destacó que la pobreza ha bajado casi dos puntos porcentuales, según el último estudio del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI); no obstante, señaló que aún no logramos llegar a los niveles que teníamos antes de la pandemia de la COVID-19.

«Los resultados [del INEI] dicen que la pobreza bajó 1.9 puntos porcentuales, eso siempre es buena noticia, eso implica más o menos que 500 000 peruanos salieron de la condición de pobreza, pero es muy decepcionante [que] todavía estamos 5.5 puntos por encima del nivel prepandemia, cuando prácticamente todos los países de la región no solo ya lograron regresar a los niveles de pobreza prepandemia, sino incluso mejorarlos», indicó.

«Estamos en un grupo de los rezagados con Honduras, Argentina. No nos va muy bien y somos los más rezagados. Da mucha pena porque el Perú era un país que había encontrado una ruta, una senda de reducción sostenida de la pobreza y ahora nos encontramos frente a un problema que claramente no podemos manejar y que solamente el crecimiento no resuelve», remarcó.

En esa línea, Trivelli señaló que «para reducir la pobreza hay que crecer más y muchos años sostenidos».

«Tenemos 2 años de crecimiento moderado, positivo y eso está muy bien, pero este crecimiento no ha logrado reactivar sectores generadores de empleo o de ingresos que son los más relevantes para las personas en situación de pobreza, y este crecimiento no ha estado acompañado de políticas públicas, no solo programas sociales, sino en general políticas públicas que permitan, que faciliten que las personas en situación de pobreza accedan a las oportunidades que abren el crecimiento», aseveró.

«En donde más creció la pobreza con la pandemia fue en Lima Metropolitana, que fue un cambio enorme en cómo miramos la pobreza en el Perú. Muchos hogares que cayeron en situación de pobreza con la pandemia enfrentaron luego un periodo de alta inflación, que los empobreció aún más; y esos hogares hoy día, incluso si ven que en aquella ocupación vendían sándwiches en un mercado y ya se ha recuperado la demanda, hoy día no tienen capital de trabajo para preparar esos sándwiches, ponerlos en una canasta, tomar un micro, llegar al mercado y vender esos sándwiches», apuntó.

Siguiendo ese ejemplo, la economista sostuvo que «a pesar de que hay crecimiento y que se ha recuperado la demanda por sándwiches en esos mercados donde trabajaban, las condiciones de precarización de esa familia le impiden acceder a esa oportunidad de generación de ingreso».

«Esa familia, sola, no va a poder recuperar su fuente de ingreso, incluso si hay crecimiento. Necesita un apoyo comunitario, de la política pública, de su entorno, de sus familiares y amigos para poder retomar esa actividad que le generaba ingresos y reinsertarse en una senda de reducción de pobreza», indicó.

Trivelli añadió que hay muchos ejemplos así en las ciudades, «donde no tenemos programas específicos para atender la pobreza, ni del gobierno nacional ni de los gobiernos locales que deberían ser un actor crucial».

«Tenemos además un conjunto de políticas públicas desfasadas, que atienden una pobreza que era la pobreza de hace 10 años, que es distinta a la de hoy», remarcó.

Asimismo, consideró que vivimos «un deterioro de servicios públicos» y que la inseguridad ciudadana «limita las posibilidades de las personas más pobres para poder recuperar su fuente de ingreso».

«Que el servicio de salud hoy día te obligue a ir más veces para conseguir una cita, hace que las personas tengan que gastar más para obtener el mismo servicio que antes. Entonces, hay un deterioro de las condiciones y oportunidades«, culminó.

Caipo: «Uno se enferma en este país y las probabilidades de que no salga bien son muy grandes»

Por otro lado, Óscar Caipo consideró que, para recuperar el crecimiento económico prepandemia, «necesitamos recuperar la confianza, quitar las trabas y necesitamos integridad», ya que también está presente el problema de la corrupción.

«Tenemos un problema también, no solamente de la gran corrupción en las grandes obras, en los grandes proyectos, sino también hay una micro corrupción en las municipalidades que impacta a todos los que quieren trabajar», sostuvo.

«No solamente son esos grandes proyectos, sino los medianos y hemos visto una noticia también muy dura en los últimos días: que se han triplicado los proyectos que están paralizados, y eso es posponer que se pueda tener ese camino, esa carretera, esa posta, obras de infraestructura que se van a convertir luego en servicios», señaló.

El expresidente de la Confiep indicó que la microcorrupción también está «a nivel de permisos para poder trabajar, para poder operar normalmente».

«Pareciera que, como país, todos quieren ganar algo en cualquier tipo de operación, decisión y eso es algo que tenemos que frenar. Todos quieren ganarse su alguito, su peaje en cada cosa, y te cierran o te amenazan con cerrar o te cuestionan que ‘no es un extintor, son dos’, o ‘el extintor tiene que estar un poquito más arriba, un poco más al costado’ y eso es muy complejo, porque para el microempresario que te cierren uno, dos o tres días es tu ingreso de vida diario, es tu comida diaria», señaló.

Asimismo, consideró que otro gran problema en el país es la salud, servicio que calificó como «terrible».

«El sistema privado es muy pequeño, 5 o 6% de la provisión del servicio de salud. En general, la mayoría, 95 o 94% de la provisión de servicio de salud es público y eso se divide entre salud y el MINSA, que es el SIS, que es el financiamiento. Lo que está pasando ahí es horrible. Uno se enferma en este país y las probabilidades de que no salga bien son muy grandes«, indicó.

«Que la salud sea gratuita es una falacia y no es porque solamente no tenemos la infraestructura o el equipamiento, sino porque también hay muchísima corrupción. Le falta una pieza al tomógrafo, no funciona y, sorpresa, a la vuelta de la esquina hay un tomógrafo que de repente es de un médico o de un amigo de alguien del hospital y te derivan y ahí tienes que pagar para que puedas continuar», apuntó.

Además, Caipo remarcó que «tenemos a prácticamente 30 millones o más de peruanos, de asegurados que no tienen un mínimo nivel de salud».

«Por ejemplo, hace tres semanas estuve con UNICEF visitando el hospital de Pucallpa […] Hace 10 años ha quedado a medio hacer. Entonces, opera la mitad con la mitad de los servicios. Estábamos con neonatal, maternidad y los otros servicios están en el hospital viejo, en otro lugar, y conviven con un hospital a medio hacer, con unas mallas que ni siquiera te da los niveles mínimos de salubridad, diríamos nosotros», relató.

«El [hospital] de Atalaya atiende dos o tres veces por semana porque no hay suficientes médicos en la Amazonía, tienes un problema de que tenemos siete médicos por 10 000 habitantes, mientras que en Lima tenemos alrededor de 50, y uno tiene que desplazarse», agregó.

Caipo destacó que «el crecimiento económico es fundamental, porque nos genera empleo, le da dinero a la gente para que pueda vivir, que pueda gastar, y nos genera recursos a través de los impuestos, las regalías, de los sectores extractivos».

«Pero tenemos un gran problema: ahora, hemos reducido ese crecimiento, que nuestro potencial es de 5, 6, 7%, y eso efectivamente genera más empleo y empieza a combatir la pobreza. Pero nuestro otro problema es cómo aplicamos los recursos de ese crecimiento económico para poder resolver salud, educación, anemia, agua de calidad, que es un problema terrible que afecta a millones de niños y al futuro del país», puntualizó.

Huaytalla: «Cuando miramos la percepción de inseguridad, quienes tienen más percepción de inseguridad son los jóvenes»

Por su parte, Arturo Huaytalla se enfocó en la forma en la cual la inseguridad afecta a los jóvenes, no solo a nivel de incidencia, sino también como un factor que desincentiva el apostar por un futuro en el país.

«Sobre los jóvenes, acá sí quisiera destacar algunos elementos que me parecen puntuales: hemos visto hace ya varias semanas cómo se ha incrementado la tendencia de los homicidios en el país y lo que quisiera decir acá es que el mayor número de personas víctimas por homicidio, por delito violento, son los jóvenes. Cuando miramos la percepción de inseguridad, quienes tienen más percepción de inseguridad también son los jóvenes. En cuanto a la victimización, también», señaló.

«De hecho, al final, la delincuencia no solo impacta de manera regular y homogénea, sino más bien distribuida de manera desigual e irregular, no solo en términos geográficos, sino también en grupos etarios. Y en esa línea, los jóvenes en el país son víctimas en mayor medida de una serie de fenómenos delictivos», indicó.

El sociólogo señaló que «la delincuencia que tenemos en el 2026 no es la que teníamos en el 2011», ya que «hay una serie de transformaciones del crimen».

«Yo diría, en principio, que hay tres fenómenos en paralelo y el que más impacto está teniendo son los delitos violentos. En las zonas urbanas, [hay] dos fenómenos: el homicidio, la extorsión, pero eso no desconoce otros fenómenos que están en las regiones, como la minería ilegal, la tala, el crimen organizado transnacional que en América Latina y sobre todo en Sudamérica está aplanando el crimen […]. Yo creo que hay un montón de desafíos en esa línea», puntualizó.

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