El año 2026 va a marcar un antes y un después en gestión administrativa de las empresas, especialmente de las pymes, y de los autónomos. Es la fecha en la que tendrá que empezar a implementarse Verifactu, el nuevo sistema que afecta a la facturación, que será obligatorio en ese ejercicio, aunque entrará de forma progresiva de manera que los autónomos tendrán la obligación de cara al segundo semestre del próximo año.
De momento, y mientras llega el mes de enero de 2026, cuando será obligatorio para las sociedades, desde el pasado día 29 de julio ya es obligatorio que los softwares de facturación que se comercializan estén adaptados.
Y, ¿están las pymes y autónomos de Aragón preparados para los cambios que se avecinan? Actualmente, más de 98.000 autónomos de la comunidad aragonesa tendrán que adaptarse a este nuevo sistema que va a impactar de forma directa en su operativa porque se trata de que las facturas no puedan manipularse ni ocultar.
A pesar de tener que utilizar Verifactu y la cercanía de la fecha, «el 70% de las pymes y autónomos no conocen las implicaciones de este cambio normativo«, afirma Álvaro García, responsable de Marketing de Producto para Despachos profesionales de Cegid, que ha participado en Zaragoza en la jornada «Verifactu del 1 al 100%», organizada por Gestoría JM Pardo, en declaraciones a elEconomista
Pero, además, el 83% sigue sin utilizar las herramientas digitales para emitir facturas, añade García, extrapolando los datos del reciente informe «Fotografía de la pequeña asesoría en España 2025» y de las encuestas propias realizadas por Cegid.
Es una situación que se explica porque «se ha hecho mucho ruido» y la comunicación se ha solapado entre la Ley Antifraude y la Ley Crea y Crece a pesar de tener contenidos distintos, pero que han mezclado Verifactu con la facturación electrónica.
«Ahora empieza a haber cierto interés por el trabajo con la Agencia Tributaria y las empresas de software» ante la proximidad del 1 de enero de 2026, fecha en la que entra en vigor Verifactu, pero todavía hay sobre todo autónomos rezagados -para ellos la obligación es el día 1 de julio de 2026-, porque «la vida del autónomo va vinculada al trimestre», en relación a las obligaciones fiscales trimestrales a cumplir, momento que es cuando el profesional por cuenta propia suele encargarse de su gestión administrativa y tributaria. Y esto lleva a que se tienda a dejar para el último momento.
Y, ¿que va suponer Verifactu? El sistema no es en realidad complicado, pero sí requiere «desaprender los procedimientos de facturación para aprender a hacerlo de nuevo con las herramientas de facturación. Da respeto, pero también es positivo porque las facturas se llevarán al día y las pymes y autónomos podrán conocer su día a día. Hacer la factura no es más difícil que en papel. La tendencia de las normas es que se den pasos hacia esas herramientas» de cara sobre todo a no perder competitividad empresarial.
El proceso además no es lento. «Por la experiencia que en Cegid hemos tenido ya en País Vasco, ya existe TicketBAI, o en Portugal, han sido uno o dos meses de aprendizaje. Más del 80% que han dado este paso, están encantados porque ya no tienen que dedicar el sábado a buscar las facturas, organizarlas… Las tienen en un botón. El tiempo de aprendizaje, de uno o dos meses, luego se ahorra».
Además, en el caso de los autónomos no tienen por qué elegir los programas homologados más complicados, sobre todo, si emiten menos de diez facturas al mes. Una situación que es distinta para las grandes compañías, sobre todo si su actividad conlleva tener stock.
A pesar de no ser un proceso difícil, todavía cuesta por desconocimiento, sobre todo porque no hay una lista de programas o software cerrada. De hecho, las empresas que lo ofrecen al tejido empresarial se comprometen con el cumplimiento de una declaración. Por ejemplo, «en cada factura de nuestros programas se pone un código de registro y se dice que se cumplen los requisitos». Un motivo por el que, a la hora e elegir el software, es clave «buscar esa declaración responsable«.
No hay que olvidar que Verifactu no es realmente un software de facturación, sino que permite recepcionar facturas y comunicarlas de forma directa porque todos los programas están conectados a la Agencia Tributaria, que además ha habilitado un programa gratuito para aquellos autónomos que emiten pocas facturas, aunque «se tiene que rellenar cada vez. Se tarda unos 11 minutos en hacer la factura. Por ejemplo, haces una venta y tienes que rellenar el formulario cada vez». Sin embargo, con los programas que ya se comunican con Verifactu, todo el proceso es más rápido porque los datos pueden guardarse para utilizarlos en posteriores ocasiones.
Además, el programa para facturar y comunicar con Verifactu no tiene por qué ser caro. Precisamente, el coste sigue siendo uno de los principales rechazos por parte de pymes y autónomos, pero «hay programas, como los de Cegid, con una cuenta simple gratis para hacer hasta 12 facturas y también hay versiones de a partir de 12 euros al mes», que ya se gastan en el papel para imprimir las facturas y el tóner de la impresora.
Es una adaptación tecnológica que puede salir a «coste cero» a través del Kit Digital, en vigor hasta el próximo 31 de octubre, para implantar la facturación electrónica, dejando la puerta abierta a los programas conectados con Verifactu. «A pesar de ello, la penetración no ha sido tanta. Lo que más duele es el tiempo para aprender a utilizar la herramienta», incide Álvaro García.
