El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Los españoles consideran al presidente de EE.UU., Donald Trump, y al premier israelí, Benjamín Netanyahu, como las mayores amenazas para la paz, según una encuesta.
Una encuesta realizada por la agencia de investigación 40dB para el barómetro de abril de EL PAÍS y la Cadena SER revela datos alarmantes de rechazo al presidente estadounidense mientras los españoles consideran a Trump como la mayor amenaza para la paz mundial.
En la encuesta, el 81 % de los encuestados señaló a Trump como la mayor amenaza para la paz mundial en la actualidad. El cuestionario incluyó también al primer ministro del régimen sionista, Benjamín Netanyahu, quien se ponderó el 71,2 %.
Mayoría de españoles rechaza apoyar militarmente a EEUU e Israel en la guerra contra Irán
La encuesta también revela que, aunque la mayoría de las personas consultadas se identifica con partidos de izquierda y centro-izquierda, la derecha también muestra preocupación por las posturas guerreristas de Trump, incluida la guerra impuesta a Irán.
Pedro Sánchez ha reiterado la fuerte oposición de España a la agresión de EE.UU. e Israel a Irán, calificando el conflicto como el”
La alarma ante la escalada de tensiones se refleja claramente en los resultados, ya que más de la mitad de los encuestados advierten que la crisis con Irán podría degenerar en una guerra mundial a gran escala.
En la encuesta, que España preste apoyo militar a EE.UU. en la campaña contra Irán y priorice su relación con Washington es rechazado en porcentajes superiores al 50 %.
En proporciones de dos de cada tres encuestados o incluso más se prevé que la guerra contra Irán provoque una crisis económica mundial.
En general, el ambiente nacional en España es sombrío, y alrededor del 70 % de los encuestados admiten sentirse pesimistas sobre el futuro del planeta, al punto de que no llegan al 10 % los que esperan que sea más próspero y estable.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una campaña militar a gran escala y sin provocación contra Irán, asesinando al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, y a varios altos mandos militares, a pesar de las negociaciones indirectas entre Teherán y Washington sobre el programa nuclear pacífico iraní.
Desde el inicio del conflicto —que ha destruido muchas infraestructuras vitales, instalaciones civiles y militares de Irán y ha dejado muchas bajas civiles— España no ha cambiado su postura crítica, al calificar la agresión como “ilegal”, “injustificada” y una violación flagrante del derecho internacional”.
Madrid no solo no permitió que Estados Unidos utilizara las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para atacar a Irán, sino que recientemente cerró “su espacio aéreo a las aeronaves estadounidenses que provengan de terceros países, como el Reino Unido o Francia, y lo atraviesen para participar en la guerra contra Irán”.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no se rindió a las presiones pese a las amenazas de Donald Trump con imponer un embargo comercial al país europeo. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo por miedo a las represalias de alguno”, declaró en respuesta a las amenazas de Trump a principios de marzo.
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