Opinión

¿Qué hay detrás de la prohibición israelí de celebrar el Domingo de Ramos en Jerusalén?

Este domingo de ramos, el régimen de Netanyahu prohibió el ingreso de las autoridades católicas al templo del Santo Sepulcro, donde al menos desde hace 1700 años se celebra el sacrificio de Jesús de Galilea por nuestros pecados. Previamente los agentes del régimen israelí habían prohibido la procesión. Netanyahu puso como excusa “motivos de seguridad”. Sin embargo, el cardenal Pizzaballa, Patriarca de Tierra Santa,  calificó de «manifiestamente irrazonable y sumamente desproporcionada» la prohibición, además de «viciada por consideraciones inapropiadas» y contraria a los principios básicos de libertad de culto y respeto al statu quo. Cabe indicar que el cardenal Pizzaballa había ofrecido a su propia persona como rehén a cambio de niños cautivos en Gaza y ha denunciado reiteradamente la situación humanitaria en los territorios palestinos. Y que el Papa León XIV acababa de denunciar el «conflicto atroz en Medio Oriente». De otro lado, también la Mezquita de Al-Aqsa fue cerrada a los fieles musulmanes durante el Ramadán por las mismas razones.

Inmediatamente los gobiernos de España, Francia e Italia han exigido a Israel respeto por «la diversidad de credos y el derecho internacional», responsabilizando directamente a Netanyahu. Incluso el embajador estadounidense señaló que resulta «difícil comprender o justificar» que se impida al patriarca entrar a la iglesia para una ceremonia privada. Pues desde hace más de 1640 años se documenta la procesión desde el Monte de los olivos hasta la iglesia del Santo Sepulcro, en una tradición que se ha mantenido bajo todos los cambios de poder en Tierra Santa: bizantinos, persas, árabes, cruzados, mamelucos, otomanos, británicos y jordanos.

Por lo que la explicación más plausible es la confirmación del plan de Netanyahu de construir por la fuerza y con el respaldo militar y económico de Estados Unidos, un “gran Israel” con libertades restringidas para los no sionistas (incluyendo a los judíos ortodoxos que en otras ocasiones también han sido apaleados  por las fuerzas del régimen).

Este mismo plan es lo que explica los ataques injustificados contra Irán, el 2025 y desde hace un mes, habiéndose evidenciado que 1) Irán no ha cometido ninguna agresión contra Israel ni menos contra Estados Unidos, por más que apoye a las resistencias palestina y libanesas contra las ocupaciones israelíes; 2) no existe una construcción de armas atómicas en Irán. Y también explica el genocidio en Gaza. En ese sentido, corresponde a los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo, más allá de las confesiones religiosas, rechazar las agresiones israelíes contra los cultos no sionistas en Tierra Santa, así como las guerras de agresión desatadas contra Irán y Líbano.

Pero, ¿por qué el gobierno conservador de Estados Unidos apoya y en el caso de Irán se hace coautor de estas guerras de agresión, crímenes según el Derecho Internacional? La explicación más plausible es que Israel cuenta con información muy comprometedora sobre Donald Trump y su cúpula, recogida por el pederasta millonario Epstein, quien además de proveer niñas para orgías sexuales a millonarios en su isla, habría brindado información a la agencia de espías israelí, el Mossad. Esto complementaría el ansia de Donald Trump por asegurarse reservas de petróleo y la venta en dólares del mismo. Por ello entre internacionalistas se habla de la “Coalición Epstein” como responsable del desorden mundial actual, la misma que no tiene más límite que su fuerza bruta para imponer sus intereses. Precisamente, es notable la capacidad de Irán de resistir por un mes dicha fuerza bruta.

Al margen del resultado de la guerra y en solidaridad con sus víctimas, nos corresponde unirnos al Papa León XIV cuando exclama «En nombre de los cristianos de Medio Oriente y de todas las mujeres y hombres de buena voluntad, hago un llamado a los responsables de este conflicto: alto el fuego». Y coincidir con él en que estamos ante una atrocidad que debe cesar. Que sea parte de las oraciones de los creyentes en esta Semana Santa y de los pensamientos de todas las personas compasivas del mundo.

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