“Los contagios y confinamientos han desencadenado un movimiento masivo hacia el teletrabajo, en un contexto para el que las empresas, los trabajadores y la normativa no estaban preparados”, dice el exministro de Economía David Tuesta
La historia nos enseña que las grandes transformaciones enfrentadas por el mundo se han visto reflejadas en impactos, mayores o menores, sobre el factor trabajo, así como en las condiciones bajo las cuales este se oferta y demanda. Estas circunstancias, al final, definen las bases de la prosperidad de la sociedad que requiere la presencia de buenas oportunidades de empleo, es decir, el trabajo adecuadamente remunerado bajo protecciones laborales básicas.
Esto último ha sido parte de los acuerdos sociales que fueron consolidándose durante todo el proceso de la segunda Revolución Industrial, y se constituye en pieza de equilibrio no solo económico, sino también en la consecución de resultados sociales, económicos y políticos. Pero todo esto se está trastocando con efectos que pueden ser graves.