Las personas refugiadas, desplazadas internas y apátridas se encuentran en la primera línea de la emergencia climática. ACNUR está trabajando para protegerlas e impulsar su resiliencia ante los efectos actuales y futuros del cambio climático; al mismo tiempo, la organización se está esforzando por reducir su propia huella ambiental.
La relación entre el desplazamiento y el cambio climático es estrecha. Con el calentamiento global han empeorado los fenómenos meteorológicos extremos y las condiciones climáticas, que a su vez alimentan múltiples crisis superpuestas, amenazan los derechos humanos, potencian la pobreza y la pérdida de medios de vida, crean tensiones en las relaciones intercomunitarias y, en última instancia, generan condiciones propicias para que haya más desplazamiento forzado.
La mayoría de las personas desplazadas por persecuciones, conflictos y otras formas de violencia vive en países que son muy vulnerables al cambio climático y no tienen las herramientas para hacerle frente.
Con frecuencia, las poblaciones desplazadas no tienen más opción que vivir en sitios de difícil acceso, en campamentos sobrepoblados o en asentamientos informales, donde el acceso a infraestructura y servicios básicos es limitado, y donde quedan expuestas a diversos peligros, como inundaciones, sequías, tormentas y olas de calor. Aunado a ello, la crisis climática está afectando los medios de vida y dificulta aún más que las personas desplazadas sean autosuficientes. Los efectos del cambio climático también pueden exacerbar las tensiones y los conflictos por recursos vitales, como el agua, el combustible y las tierras cultivables; así, amenazan la coexistencia pacífica entre las poblaciones desplazadas y las comunidades de acogida. La mayor parte de las personas refugiadas y desplazadas internas provienen de países que son marcadamente vulnerables al clima: en ellos, los choques climáticos y las condiciones climáticas, que han ido empeorando, abonan a los desafíos que impiden que haya paz y seguridad.
Sin ayuda para prepararse, resistir y recuperarse de los impactos del cambio climático, estas personas corren el riesgo de ser desplazadas en más de una ocasión. Abordar el cambio climático como una de las principales causas del desplazamiento resulta esencial para romper este ciclo y poder encontrar soluciones duraderas.
Cómo ha respondido ACNUR a la crisis climática
Partiendo del Marco estratégico para la acción climática, el Plan estratégico para el período 2024-2030 presenta una hoja de ruta global para priorizar acciones que apoyarán a los gobiernos y que requieren de la colaboración de diversos socios para alcanzar una ambiciosa meta.
La meta consiste en que, para 2030, será cada vez mayor el número de personas desplazadas por la fuerza y apátridas que encontrarán soluciones, recibirán protección, alcanzarán la resiliencia frente al cambio climático y contarán con los medios para ser autosuficientes a pesar de haber huido de crisis provocadas por el cambio climático, o bien a pesar de vivir en países que son vulnerables a él.
Para ACNUR es imposible lograrlo sin recibir ayuda. En ese sentido, para apoyar a los gobiernos de acogida, la Agencia de la ONU para los Refugiados colaborará con el sector privado y con otras organizaciones humanitarias y de desarrollo para alcanzar estos cuatro objetivos principales para 2030:
1. Las personas que necesitan protección internacional tras huir de persecuciones, violaciones a los derechos humanos y otras formas de violencia que se relacionan con los estragos provocados por el cambio climático en efecto recibirán protección.ACNUR trabaja para que la comunidad internacional comprenda los derechos que tienen las personas desplazadas a raíz del cambio climático y de los desastres; también se esfuerza por incrementar la capacidad técnica de las instituciones estatales y de otros socios para atender las solicitudes de asilo en este contexto.ACNUR asiste a los Estados en la protección y el apoyo a su ciudadanía en contextos de desplazamiento interno; también impulsa la redacción y promulgación de leyes y políticas públicas relacionadas con el desplazamiento interno a causa del cambio climático.
2. Las personas desplazadas por la fuerza y apátridas y las comunidades de acogida gozarán de servicios que promuevan un uso sostenible de los recursos naturales y que preserven la limpieza y el bienestar ambiental.ACNUR colabora con las comunidades desplazadas para preservar y rehabilitar el ambiente; también para cambiar a energías renovables y ampliar el acceso de las personas desplazadas a servicios de agua y saneamiento que sean más amigables con el entorno.
3. Las personas desplazadas por la fuerza, las personas apátridas y las comunidades que les han dado acogida podrán prepararse, resistir, recuperarse y protegerse de los efectos del cambio climático.ACNUR colabora con las autoridades y con agentes locales para fortalecer los servicios de protección social que benefician a las personas desplazadas por desastres y choques climáticos. Además, la organización ofrece albergue sostenible y resiliente al clima para proteger a las personas desplazadas de inundaciones y fuertes lluvias; también distribuye ayuda en efectivo.ACNUR trabaja para reforzar los medios de vida resilientes al clima, los sistemas de alerta temprana y las medidas de preparación, y los programas de protección social en contextos donde ha habido desplazamientos.
4. ACNUR ha minimizado el impacto negativo que como organización tiene en el ambiente.En ese sentido, ha reducido las emisiones de gases de efecto invernadero, está recurriendo a fuentes de energía renovable y ha mejorado la sostenibilidad de su cadena de suministro.
