Los aranceles también podrían afectar. A diferencia de todos los demás fabricantes de automóviles importantes, Tesla fabrica todos los autos que vende en EE.UU. en sus dos plantas estadounidenses, lo que le ayuda a evitar aranceles de importación de automóviles del 25 %. Pero Tesla depende de piezas y materias primas importadas, que siguen estando sujetos a aranceles. La semana pasada, el grafito chino usado en sus baterías tuvo otro arancel que elevó los costos un 160 % respecto al año pasado.

Quizás el problema financiero más grave que enfrenta Tesla es la eliminación del mercado de ventas de créditos regulatorios, que ha aportado US$ 10.600 millones a los resultados de la compañía desde 2019. Los fabricantes de autos a gasolina en el pasado compraban créditos de emisiones a Tesla, ya que sus vehículos eléctricos estaban por debajo de los límites de emisiones. Pero la ley republicana de impuestos y gastos aprobada a principios de este mes eliminó las sanciones financieras para los fabricantes de automóviles que violen las normas de emisiones.

Los problemas de Tesla

Tesla habría perdido dinero en los primeros tres meses del año sin sus ingresos provenientes de la venta de esos créditos.

El CEO de Tesla, Elon Musk, sin duda tratará de centrar la atención de los inversores en los planes de la empresa para robotaxis y robots humanoides para contrarrestar esas preocupaciones. Comenzó con un servicio de robotaxi largamente prometido en junio, pero solo en una parte de la ciudad de Austin, Texas, para amigos y seguidores de la empresa, y con un empleado sentado junto al asiento del conductor vacío. Podrían pasar años antes de que un servicio de robotaxis realmente genere dinero para la empresa.

Y hay un factor impredecible: hace tres meses, las ganancias trimestrales de Tesla estuvieron dominadas por la noticia de que Musk dejaba el Gobierno de Trump y volvería a dedicar la mayor parte de su tiempo a dirigir Tesla. Pero, aunque se apartó de un cargo oficial, no ha podido dejar la política por completo, ya que desde entonces ha tenido un desacuerdo con el presidente de EE.UU. Donald Trump. Ahora ha anunciado planes para fundar un tercer partido político. Lo que eso podría significar para el futuro de Tesla es, en el mejor de los casos, incierto.