En el marco de las sanciones europeas contra Moscú, la prohibición total se aplicará a las importaciones de gas natural licuado a partir del 2027.
El director del puerto de Bilbao, Iván Jiménez, sostiene que la Unión Europea debería retrasar su prohibición prevista para el 2027 sobre el gas natural licuado ruso y advirtió que, si se aplica sin margen, el bloque corre el riesgo de volverse demasiado dependiente de Estados Unidos.
En una entrevista con el Financial Times, Jiménez abogó por la reducción de las importaciones de gas ruso, pero remarcó que «no se puede hacerlo de un día para otro«.
Su advertencia llega en un momento en que las importaciones europeas de GNL ruso han aumentado tras la crisis en Oriente Medio. La prohibición, que afectará a los contratos de GNL a partir del 1 de enero de 2027, es el resultado de años de negociaciones entre responsables europeos para cortar por completo los combustibles fósiles rusos en el marco de sus sanciones contra Moscú.
España ilustra la complejidad del debate. Aunque su principal fuente de gas procede de gasoductos desde Argelia, Rusia aportó el 27,8 % del suministro español en mayo de este año, un 58,5 % más que en mayo del 2025, según datos de Enagás.
«La calidad del gas ruso es buena»
Jiménez comentó que hay incertidumbre sobre si el veto al gas ruso se implementará por completo. También señaló que los importadores probablemente intentarán adquirir «tanto como sea posible» antes de que la medida entre en vigor, reconociendo que «la calidad del gas ruso es buena» y que, en precio, suele ser más barato que el gas procedente de Estados Unidos.
En ese sentido, sostuvo que Donald Trump presionará para mantener la prohibición al gas ruso por las pérdidas que su importación por parte de los países europeos supondría para las exportaciones estadounidenses, pero pidió que la UE «sea más fuerte» y decida en función de «lo que es bueno» para el bloque comunitario en este momento.
