La baja, forma coloquial con la que se conoce a lo que la Seguridad Social en realidad denomina incapacidad temporal, es un derecho de todos los trabajadores que contraen enfermedades o sufren accidentes y lesiones en todo tipo de situaciones, ya sea relacionada o no de forma directa con su puesto de trabajo. Pero en algunas situaciones este derecho colisiona con los intereses de la empresa o incluso los perjudica.
Aunque parezca extraño, las empresas tienen derecho a despedir a sus trabajadores cuando están de baja…pero solo en casos muy concretos. Así, la normativa protege el derecho de los trabajadores a estar de baja y a cobrar mientras tanto y, a la vez, también protege a las empresas cuando estos empleados perjudican de forma flagrante a la empresa con una baja que se consigue de forma completamente ilegal.
Esto se debe a que, junto a la obligación de las empresas de respetar al trabajador y de garantizar su bienestar físico y mental, los trabajadores también tienen una obligación en paralelo: no conseguir la baja de forma ilegal (exagerando o inventándose dolencias) ni usar la baja para trabajar para otra empresa o irse de vacaciones si esa actividad es incompatible con la propia baja.
La clave la tiene el Estatuto de los Trabajadores, que en su artículo 54 (lo puede consultar en este enlace) regula el despido disciplinario, una herramienta a disposición de las empresas cuando consideran que un trabajador ha incurrido en un incumplimiento grave y culpable. En lo que respecta a las bajas y a los casos en los que se consiguen de forma fraudulenta o con perjuicio para la empresa, existen tres supuestos claros:
- Faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo.
- Indisciplina o desobediencia en el trabajo.
- Transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza en el desempeño del trabajo.
