El precio del oro registra un nuevo máximo histórico ante los aires de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y las crecientes preocupaciones sobre el futuro del banco central. El lingote para entrega inmediata sube hasta un 0,9% este martes, superando los 3.508 dólares la onza, dejando atrás el máximo anterior alcanzado en abril. El activo refugio por excelencia encadena así una subida de más del 30% este año, lo que lo convierte en una de las materias primas principales con mejor rendimiento.
El último empujón ha estado impulsado por las expectativas de que el banco central estadounidense baje las tipos de interés este mes, después de que su presidente, Jerome Powell, abriese la puerta a una reducción. Esto ha aumentado el atractivo de los metales preciosos, que no generan intereses. «Los inversores que aumentan las asignaciones de oro, especialmente a medida que se avecinan recortes de tasas de la Fed, están impulsando los precios al alza», explican los analistas de UBS a Bloomberg. «Nuestra principal hipótesis es que el oro seguirá alcanzando nuevos máximos en los próximos trimestres. Un entorno de tipos de interés más bajos, datos económicos más débiles y una continua incertidumbre macroeconómica y riesgos geopolíticos elevados impulsan el papel del oro como diversificador de cartera» comentan.
Lo cierto es que tanto el oro como la plata han más que duplicado su valor en los últimos tres años, con crecientes riesgos en los ámbitos de la geopolítica, la economía y el comercio global impulsando una mayor demanda de estos activos refugio. La escalada de los ataques del presidente Donald Trump contra la Reserva Federal este año se ha convertido en la última causa de alarma entre los inversores, con preocupación por la independencia del banco central amenazando con erosionar la confianza en Estados Unidos.
