Las crecientes divergencias entre Estados Unidos y algunos gobiernos de América Latina quedaron expuestas con una nitidez singular en el mayor foro de la diplomacia mundial.
Los presidentes izquierdistas de Brasil, Colombia y Chile dedicaron parte de sus discursos del martes en la Asamblea General de las Naciones Unidas a criticar a su par estadounidense, Donald Trump, aun cuando evitaron nombrarlo.
Trump, que participó en el encuentro anual de líderes de todo el mundo por primera vez desde su retorno a la Casa Blanca en enero, defendió algunas de sus posturas más polémicas en temas globales y domésticos.
El tono de sus mensajes a América Latina varió al referirse a aliados suyo
Pero, al referirse a otros asuntos, Trump generó respuestas antagónicas de líderes de la región, aunque lanzó una inesperada señal de deshielo con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Aquí repasamos tres reproches que el mandatario estadounidense recibió de sus homólogos latinoamericanos en el primer día de sesiones de la 80ª sesión de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, que sigue este miércoles con los discursos de más presidentes:
Durante su discurso, Trump defendió los ataques letales que sus militares han lanzado este mes contra barcos en el Caribe que, según afirma, llevan drogas y «narcoterroristas».
«Comenzamos a utilizar el poder supremo de las fuerzas armadas de EE.UU. para destruir las redes de tráfico de terroristas venezolanos lideradas por Nicolás Maduro», dijo Trump refiriéndose al presidente socialista de Venezuela.
Recordó que designó como organizaciones terroristas a varios cárteles de drogas latinoamericanas y a bandas como la MS-13 y el Tren de Aragua, que «torturan, mutilan y asesinan con impunidad: son enemigos de toda la humanidad».
Y sostuvo que, tras los ataques militares a algunos barcos con narcóticos, «virtualmente» se detuvo el ingreso de drogas por mar en EE.UU., pese a que distintos informes indicaban que la mayoría de la cocaína que entra al país va por el océano Pacífico y no por el Caribe.
Al dirigirse más tarde a la Asamblea de la ONU desde el mismo micrófono que Trump, el presidente colombiano, Gustavo Petro, dijo que «los jóvenes asesinados con misiles en el Caribe no eran del Tren de Aragua».
«Eran caribeños, posiblemente colombianos. Y si fueron colombianos, con el perdón de quienes dominan las Naciones Unidas, debe abrirse proceso penal contra esos funcionarios que son de los EE.UU., así se incluya al funcionario mayor que dio la orden: el presidente Trump, que permitió los disparos de los misiles contra los jóvenes que simplemente querían escapar de la pobreza», agregó.
