Una barca de pesca de plástico casi intacta, neumáticos de distintos tamaños, redes deterioradas y decenas de envases. Todo eso permaneció durante años en el lecho marino del puerto de Vathý, en la isla griega de Ítaca, hasta que un equipo de buceadores voluntarios se sumergió para rescatarlo.
La organización We Dive We Clean consiguió extraer alrededor de 1.300 kilos de residuos sólidos del fondo de la zona portuaria en una jornada doble que inauguró sus actividades de esta temporada.
La intervención corresponde a la misión número 186 del colectivo, que lleva 13 años dedicado a la limpieza submarina en distintos puntos de Grecia. Con esta operación, el volumen total de desechos recuperados por el grupo asciende a casi 73 toneladas de material retirado del fondo marino griego, según los datos difundidos por la propia entidad y recogidos por Euronews.
La diversidad de objetos hallados bajo el agua ofrece un retrato crudo del deterioro ambiental. Los buzos recuperaron botellas de plástico y de vidrio, latas de aluminio, sedales, nasas y mallas de pesca, además de baterías, alfombras y múltiples piezas plásticas de origen diverso. La acumulación de estos materiales supone un riesgo directo para el ecosistema, ya que puede provocar el atrapamiento de organismos y degradar la calidad del entorno costero.
Entre los desechos también aparecieron elementos vinculados a la navegación y a la actividad diaria del puerto: piezas de embarcaciones, efectos personales, sillas, conos de señalización, bicicletas, componentes metálicos y anclas.
El hallazgo más llamativo fue una barca de pesca de plástico prácticamente entera, un objeto que dimensiona con nitidez el volumen de desperdicios capaces de acumularse en el lecho portuario sin que nadie los detecte desde la superficie.
We Dive We Clean fue fundada en 2013 y desde entonces realizó limpiezas submarinas en puertos y franjas costeras de toda Grecia. Su trabajo combina la retirada directa de residuos con campañas de concienciación dirigidas a la población sobre el cuidado del medio marino.
Cada misión demanda formación específica, equipamiento especializado y una planificación minuciosa, en particular cuando involucra objetos voluminosos o de gran peso.
El protocolo del grupo establece primero la extracción de las piezas de mayor tamaño mediante sistemas de izado y, en una segunda etapa, la recolección de los residuos más pequeños dispersos por el fondo. La presencia sostenida de estos voluntarios en diferentes regiones permitió documentar un fenómeno que suele pasar desapercibido: la acumulación silenciosa de desperdicios en puertos, refugios pesqueros y otros espacios costeros.
Un dato que despertó un optimismo cauteloso entre los integrantes del grupo es que buena parte de los residuos extraídos en las últimas intervenciones parece proceder de años anteriores y no de vertidos recientes. Esa observación sugiere que podría estar produciéndose una mayor sensibilización ciudadana respecto a la gestión de desechos y la protección del entorno marino.
No obstante, la organización advirtió que la situación dista de estar resuelta. Preservar la salud de los mares exige un esfuerzo constante, un comportamiento responsable tanto de residentes como de visitantes y mecanismos eficaces de gestión que impidan la llegada de basura al agua o a la línea de costa. La operación en Vathý dejó en evidencia que, todavía hoy, grandes volúmenes de objetos permanecen depositados en el fondo de los puertos griegos, fuera del alcance de la mirada cotidiana.
Desde su fundación, We Dive We Clean acumula casi 73 toneladas de residuos retirados del fondo marino griego y prevé continuar con nuevas intervenciones a lo largo de la temporada en otros puertos y zonas costeras del país.
