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Opinión

Pablo Jofré Leal: Javier Milei, un fanático del sionismo

Conducta que se explicita en señalar que la nueva política exterior no se centra en Latinoamérica, tampoco en el BRICS o nociones de multilateralidad, sino que estará signada por su adhesión tanto a Washington como a Israel y que, con relación a la entidad sionista hará todo lo que esté a su alcance para fortalecer ese vínculo y convertirse en estandarte de la hermandad con su gobierno responsable de crímenes de lesa humanidad y llevado a la Corte Internacional de Justicia -CIJ-. Milei, en su visita a la Palestina ocupada declaró su incondicionalidad con el régimen de Netanyahu, a quien alabó sin mencionar en ocasión alguna, la responsabilidad de este régimen en el asesinato de miles y miles palestinos, decenas de miles de heridos y la destrucción de gran parte de las ciudades, hospitales, escuelas, llevada a cabo por la entidad nacionalsionista a la que dice admirar. No hubo palabra alguna en tierras del levante mediterráneo sobre la masacre cometida por su segunda patria contra el pueblo palestino y eso resulta, al menos inmoral.

No es extraño este comportamiento de uno de los más fervorosos extremos y fanáticos sionistas latinoamericanos, convertido en testaferro de un régimen acusado de crímenes de lesa humanidad, llevado a la CIJ y al cual Milei declara una y otra vez su amor sin reparos, confundiendo religión e ideología, creencia y crímenes. Milei sin necesidad de disparar directamente a hombres, mujeres y niños palestinos ayuda a apretar el gatillo, a oprimir los botones del lanzamiento de bombas e incentivar la expulsión, el crimen, el exterminio de un pueblo sometido a 75 años de ocupación y colonización a manos de la ideología más criminal que ha entregado la humanidad en las últimas siete décadas. Su nefasta unión de política y religión muestra la ignorancia, pero también la perversidad de este aprendiz de judío.

Prueba de ello han sido, no sólo sus expresiones desde el punto de vista de sus creencias religiosas que lo definen como un devoto defensor del judaísmo “No voy a la Iglesia, voy al templo. Soy estudioso de la Torá, no hablo con sacerdotes, tengo un rabino de cabecera. Solo me falta el pacto de sangre” y con ello completar su conversión al judaísmo iniciado el año 2021, argumentaba Milei frente a las críticas y resquemores que levantó en su época de candidato presidencial en la comunidad judía argentina, que veía en el uso de símbolos de esa religión por parte de  Javier Milei como un peligro de incentivar posturas agresivas contra los creyentes judíos, así explicitado en medios de prensa argentinos como La Nación (1) Milei señala ser creyente en dios al cual denomina como Hashem – o también como el uno –  y se declara estudioso de la Torá, signando que le atrae lo que llama la dialéctica del Talmud como forma de analizar la vida. Seguidor de las “leyes de Noé” que se supone son un conjunto de preceptos judíos que deben seguir los No Judíos – goyim –  y en este plano sigue los preceptos del movimiento Jabab Lubavitch (2).

Resulta  interesantísimo lo señalado por analistas de la Radio Che Guevara de la ciudad de Rosario en Argentina quienes analizaron en diciembre del año 2023 la influencia del sionismo en el nuevo gobierno de Milei afirmando que, la dimensión espiritual de Javier Milei se encuentra fuertemente  enlazada  por aspectos políticos con sectores ultraortodoxos judíos vinculados  a través del denominado y fallecido Rebe – Maestro, Líder – de esta rama del jasidismo denominado Jabad Lubavitch, el fallecido Menachem Mendel Schneerson cuya tumba visitó Milei  en la ciudad de Nueva York en el mes de diciembre del año 2023 apenas triunfó en las elecciones presidenciales de aquel año. Una visita aparentemente impoluta desde el punto de vista espiritual pero lo real es que fue una clara señal política (3).

Lo mencionado señala este medio es porque “Jabad Lubavitch no es sólo una corriente ortodoxa ultraderechista del judaísmo, sino que además es particularmente la que congrega a grandes capitalistas, tanto en Argentina como en el resto del mundo. Con nombres como el David Rothschild en estados Unidos y en Argentina con empresarios de enorme poder como Eduardo Elztain dueño del grupo económico CRESUD y el grupo IRSA que domina los grandes centros comerciales e inmobiliarios además de establecimientos vinculados a la banca argentina. Sumemos a Gerardo Werthein dueño del banco Patagonia y enormes extensiones de tierra en la Patagonia. Tzvi Grunblatt director de abad Lubavitch en el país sudamericano. El peronista Juan Manzur, ex jefe de gabinete bajo el gobierno de Fernández.  Es decir, la visita de Milei a la tumba del Rebe, nos dice el mencionado medio radial no expresó un asunto de mera índole espiritual, sino que reafirma la pertenencia de Milei a un espacio geopolítico particular visualizado en el eje Washington-Tel Aviv.

Desde la visión de este cronista lo más peligroso en este polémico y habitualmente violento mandatario es que en virtud de ese camino de las legítimas creencias religiosas que se puedan tener, lo que ha hecho Javier Milei es asimilar el judaísmo a la ideología racista, criminal, segregacionista y exterminadora que es el sionismo. No en balde su primera visita como jefe de Estado, al igual que el ex presidente Alberto Fernández, fue a los territorios palestinos ocupados por el régimen infanticida israelí – Un Milei que declaró que trasladará – a contrapelo del derecho internacional – la embajada de su país en Tel Aviv a la capital palestina de Al Quds – Jerusalén – siguiendo los pasos de Estados Unidos y algunos regímenes absolutamente incondicionales a la entidad nacionalsionista. Milei y su vida profesional, mediática, política y religiosa está absolutamente sobrevalorada, en su propia conducta y sus seguidores. Y, tomo en esta afirmación la lectura del psiquiatra chileno en sus estudios profesionales respecto a que “las ideas sobrevaloradas pueden formar parte de la normalidad de una serie de sujetos que padecen estados paranoideos, que pueden evolucionar hacia la paranoia” (4).

La definición más aceptada respecto al fanatismo refiere que se trata de una preocupación o un entusiasmo excesivamente exagerando por algo o alguien. El fanatismo es así un apasionamiento desmedido, exagerado, superlativo en la defensa de ciertas creencias u opiniones especialmente políticas y religiosas. Y, como no ver en Milei este camino de sujeción, incondicionalidad y complicidad con el régimen israelí a quien brinda todo su apoyo en plena campaña de exterminio contra el pueblo de Palestina, fundamentalmente en la Franja de Gaza pero también en Cisjordania. Resulta sintomático que este Milei en plena toma de posesión de su cargo, en un país fundamentalmente cristiano, con una poderosa comunidad argentina de creencia judía, alude a la Janucá y a los macabeos para dar cuenta de la fuerza que lo guiará en su administración de gobierno (5). El uso del Shofar – el cuerno de carnero – y otros símbolos religiosos judíos han causado malestar en grupos de argentinos de esta creencia en Argentina.

Es así que el organismo denominado Llamamiento Argentino Judío arremetió en su momento contra el Milei candidato por su alusión constante a elementos del judaísmo en su campaña política. La entidad argentina que agrupa a miembros de la comunidad de creencia judía del país sudamericano ha tachado a Milei de ser una figura cercana al fascismo y lo acusó de utilizar en forma no aceptable  el judaísmo. “El candidato Javier Milei, expresión de un ultraliberalismo limítrofe con fascismo, se ha empecinado en utilizar de forma espuria la simbología del judaísmo y apela en forma frecuente a justificar sus totalitarias propuestas políticas apelando a la Torá y el Talmud, dos de los textos centrales de la tradición espiritual judía “Frente a la repetida adulteración que hace Milei de los contenidos ancestrales presentes en esa tradición y el perjurio que eso supone, denunciamos y repudiamos de forma categórica su proceder” (6).

En un interesante trabajo del médico siquiatra Alberto. Villarejo (7) este nos señala una serie de características de este fenómeno de la personalidad de algunas personas. En ello, nos consigna el psicólogo social Luis de la Corte Ibañez que, el fanatismo es un estado mental caracterizado por la adhesión tenaz y prolongada a ciertas creencias. En el mundo mental del fanático, una o varias creencias adquieren una importancia muy superior a las demás, hasta el punto de transformarse en la mayoría de sus actos. En el caso del Psiquiatra y neurólogo Francisco Alonso Fernández (8) este profesional consideraba fanáticos a los que entregan toda su facultad de creer, de un modo absoluto e incondicional, a un tema o a una cuestión, con intolerancia sistemática para los juicios y comportamientos discrepantes.

En este sentido y desde un punto de vista estrictamente empírico, creemos que en un sujeto dogmático, intransigente, desconfiado, en permanente estado de alerta, hostil, con fuerte asertividad, dominante que pretende imponer sus creencias, duro y despreciativo, con escasa empatía hacia los otros y falta de remordimientos, cuya actividad está regulada por la extrapunitividad al considerar a los demás responsables de los males propios y que asume la ética de la violencia, las probabilidades de aparición de cualquier conducta destructiva son muy altas. No en vano, asegura el sicólogo clínico vasco Enrique Echeburua que el fanatismo lleva en sí el germen de la violencia (9).

Es evidente que Milei representa un peligro para su propia sociedad. Un Milei y tomo en esto las palabras de la editorial de la Revista Crisis de Ecuador que apoya al sionismo israelí con mucho más énfasis que varios fanáticos fascistas -como Noboa de una forma más recatada-. En Argentina también ganó el sionismo en estas elecciones, en un momento de mucha sensibilidad militante frente al genocidio palestino y la impunidad del Estado de Israel. No es coincidencia que Argentina tenga la mayor cantidad de diáspora sionista en América Latina…” Es interesante este paralelo entre el mandatario argentino y el ecuatoriano en función de lo peligroso que resulta el avance del sionismo por nuestro continente “Tanto Milei como Noboa demuestran públicamente sus lazos con el sionismo, el primero ondeando una bandera israelí en apoyo al genocidio en una manifestación sionista, y Noboa por medio de su apoyo explícito a Israel en redes sociales” (10).  Argentina con Javier Milei, el fanático sionista se convierte en un faro de esta ideología extremista, generando un peligro extremo para su país, sus vecinos y el continente en general admirado por la dirigencia extremista en Israel que considera a Milei un socio importante para su penetración política, militar, económica e ideológica en Latinoamérica.

Fuente: Hispantv

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