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Opinión

Por Sergio Gómez: Las nuevas fuerzas productivas de calidad marcan el camino chino hacia el futuro

BEIJING, 30 mar (Xinhua) — Con un gesto en la aplicación del teléfono móvil, el vehículo inteligente de nueva energía fabricado en China se estaciona automáticamente; le pido al asistente virtual que “toque una canción cubana” y suena un ritmo caribeño al instante; manejar larga distancia resulta más fácil que nunca gracias al sistema avanzado de asistencia al conductor y, si la batería se agota, tardo apenas tres minutos en cambiarla por otra en una central automatizada.

Es mi primera experiencia con un vehículo chino de nueva energía y me llama la atención como han integrado la conducción inteligente en todo el proceso.

Muchos compradores, especialmente de la generación más joven, prestan cada vez más atención a las tecnologías incorporadas y las opciones de entretenimiento disponibles en los automóviles. De ahí que la industria china de vehículos de nueva energía busque mantenerse a la vanguardia tecnológica y esté en constante innovación.

Esto ha convertido al sector en uno de los referentes principales de las “nuevas fuerzas productivas de calidad”, un concepto que escuché en reiteradas ocasiones durante las “dos sesiones” de este año, los eventos políticos donde se establece el planeamiento del desarrollo económico de China.

Mi búsqueda de los más modernos vehículos chinos de nueva energía me llevó recientemente a la provincia de Anhui, en el este de China, y me condujo de forma simultánea al profundo significado de las “nuevas fuerzas productivas de calidad” y cómo su impulso está cambiando la vida de las personas en el país y más allá.

Anhui se ubica en la región del delta del río Yangtse, que cuenta con abundantes recursos científicos y educativos. La provincia es un lugar de reunión para las industrias emergentes y la innovación de alto nivel.

Siete compañías dedicadas a la fabricación de vehículos completos tienen como sede Anhui y la provincia ha colocado al sector automotriz en los primeros puestos de su desarrollo industrial, con un énfasis en el sector de la nueva energía.

Tuve el privilegio de entrar al taller de producción de NIO, una empresa de vehículos de nueva energía con sede en Hefei, capital de Anhui. En su Segunda Base de Fabricación Avanzada, fui testigo del proceso completo de fabricación de un vehículo de nueva energía a través de una producción inteligente. Ya había presenciado antes las cadenas de montaje de carros tradicionales, pero esta experiencia fue muy distinta.

En el taller de carrocería, donde se produce el cuerpo del automóvil, ha desaparecido el método de soldadura manual. La planta cuenta con un área de más de 80.000 metros cuadrados y trabajan al mismo tiempo más de 800 brazos robóticos para instalar y formar un vehículo tras otro, lo que requiere menos de 200 trabajadores y lleva la tasa de automatización al 98 por ciento.

Me llamó especialmente la atención el montaje inteligente de alta precisión para las puertas. Los vehículos guiados automáticos (AGV, por sus siglas en inglés) transportan una fila de puertas a lo largo de una línea establecida a una ubicación designada, donde opera un robot para montarlas. Después del escaneo y posicionamiento automáticos, los brazos robóticos succionan cada una de las puertas y las instalan de forma automatizada. Montar cuatro puertas demora solo 98 segundos.

En el taller de ensamblaje final, que requiere más mano de obra, la forma de trabajo de los obreros industriales también está cambiando, según pude observar. Un empleado llamado Lu Feng me dijo que los trabajadores de primera línea ya no tienen que hacer labores físicas de alta intensidad como atornillar manualmente, ya que la fabricación inteligente los ayuda a adaptarse mejor a las complejidades del montaje.

Con una pistola de alta precisión, se puede instalar un tornillo en unos segundos de acuerdo con los parámetros establecidos. Los datos se muestran en pantalla en tiempo real y se cargan al sistema. “La información y los datos de toda la planta de producción se calculan y procesan y es imposible equivocarse en una sola pieza”, me explicó Lu.

Si bien la experiencia de primera mano con los vehículos de nueva energía en Anhui tuvo un gran impacto en mi comprensión de las nuevas fuerzas productivas de calidad, no fue el único ejemplo que encontré durante mi visita a la provincia.

Como extranjero que vive en China, dos de mis grandes aspiraciones son aprender el idioma y comprender cada vez mejor la cultura local. Una visita a iFLYTEK, una compañía de inteligencia artificial (IA) de Hefei, me dio grandes esperanzas de un mundo sin barreras idiomáticas.

Al hablar en español, el traductor de IA interpretó mis palabras a siete idiomas y en tiempo real. Al desplazar un “lapiz traductor” sobre un menú con caracteres chino, descubrí que el primer plato era “cerdo rallado con sabor a pescado”. Con un equipo así, nunca más tendría que preocuparme por pedir la comida incorrecta en un restaurante chino.

Son pequeños escenarios de la aplicación de la IA en la vida. De hecho, muchos campos como la educación, la sanidad y los vehículos inteligentes están profundamente integrados con esta innovadora tecnología. China ocupa el primer lugar del mundo a empresas vinculadas a la IA con más de 4.400 entidades y el segundo lugar en términos de potencia de computación de inteligencia artificial.

La IA no solo está profundamente integrada con la vida cotidiana, sino que también está potenciando la investigación científica básica. En la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, ubicada en Hefei, vi el que podría ser el laboratorio del futuro. Un robot combina la química, la IA, los macrodatos y otras disciplinas para realizar experimentos químicos repetitivos, la lectura masiva de literatura y el diseño experimental, lo que permite a los científicos tener más tiempo y energía para explorar las grandes incógnitas de la humanidad.

Además de cultivar y expandir las industrias emergentes, China también está construyendo industrias futuras. En Hefei, un “sol artificial” me hizo comprender hasta donde puede llegar la innovación científica y tecnológica de vanguardia de China.

Se trata del primer Equipo Tokamak superconductor avanzado (EAST, por sus siglas en inglés) del mundo, que fue diseñado y construido de forma independiente por China. Su objetivo es simular el principio de la energía producida por el Sol, construir un dispositivo de fusión nuclear controlable y continuo en la Tierra y obtener energía de fusión limpia e inagotable.

Los resultados de las investigaciones y experimentos que se están llevando a cabo allí han establecido varios récords mundiales, acercando a la humanidad un paso más hacia la “libertad energética”.

Las nuevas fuerzas productivas de calidad está impulsando a China en el camino hacia un desarrollo de alta calidad. China es ahora no solo una potencia manufacturera, sino también una potencia de innovación.

En el país se están llevando a cabo investigaciones científicas y tecnológicas de vanguardia, crecen rápidamente una gran cantidad de talentos y se generan constantemente logros de alta tecnología, que pasan a convertirse en nuevas industrias y fomentan un nuevo impulso de producción. Este proceso no solo beneficia a China, sino que impacta positivamente y ofrece más oportunidades a todos los pueblos del mundo.

Mi país, Cuba, y muchas otras naciones de América Latina y el Caribe, también trabajan para alcanzar sus metas de desarrollo. Mirar a China y sus experiencias en el impulso de nuevas fuerzas productivas de calidad es una referencia y también una fuente de inspiración para seguir avanzando en el camino hacia el futuro.

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