Tecnología

Apple está ensayando para el iPhone 20 aniversario todo pantalla. La primera prueba es el iPhone 18 Pro

 

 

En 2027, el iPhone cumplirá nada menos que 20 años, y todas las filtraciones, rumores y señales del sector apuntan en una misma dirección: Apple no va a dejar pasar esta efeméride sin aprovecharla al máximo para presentar un móvil conmemorativo que marque un antes y un después. Hace una década, para el décimo aniversario, la compañía transformó por completo el diseño con el iPhone X, un dispositivo que redefinió la estética de toda la industria durante años. Ahora, con la vista puesta en el vigésimo aniversario, se espera que el próximo año veamos la llegada del iPhone 19 —la renovación habitual de la gama— junto a un dispositivo especial, ampliamente rumoreado como el iPhone XX, que aspira a volver a elevar el listón y consolidarse como el modelo más aspiracional de la marca.

 

No tanto por sus prestaciones puramente técnicas, donde bien podría ocurrir lo que hemos visto con el reciente iPhone Duo: el modelo más caro del catálogo, aunque no necesariamente el más completo o capaz de todos los iPhone lanzados este año. El verdadero cambio vendría por la vía del diseño y la filosofía de producto, igual que ocurrió en 2017: el iPhone XX apuntaría a una apariencia radicalmente distinta, construido prácticamente en su totalidad en cristal, reduciendo el uso de metal a la mínima expresión y, sobre todo, entregando un frontal completamente limpio, sin recortes, ni orificios, ni elementos que rompan la continuidad de la pantalla.

 

Para llegar a ese iPhone todo pantalla, Apple ha convertido los modelos que tenemos hoy —el iPhone 18 Pro y el iPhone Duo— en auténticos bancos de pruebas, ensayando cada pieza de la tecnología que necesitará ese futuro dispositivo. El camino ha sido largo y se ha ido construyendo paso a paso. Desde la llegada del notch, la muesca en la parte superior se vivió como un mal necesario: permitió eliminar los marcos y ganar superficie de pantalla, pero obligó a mantener un espacio reservado para cámaras, sensores y el sistema de reconocimiento facial. En el ecosistema Android la evolución fue rápida, pasando a un pequeño orificio que se fue reduciendo con cada generación, mientras que en el iPhone la compañía optó por la Isla Dinámica, manteniendo una zona diferenciada pero prometiendo aprovecharla funcionalmente.

 

Ahora, con el iPhone 18 Pro, esa Isla Dinámica ha dado un nuevo paso: es más pequeña que nunca. Parte de esa reducción se ha logrado reubicando componentes, pero el avance verdaderamente importante ha sido integrar buena parte de los sensores directamente bajo la pantalla. Hay un punto, casi invisible a simple vista, que forma parte del sistema Face ID: si tapas la cámara, el reconocimiento no funciona, pero si cubres ese pequeño sensor oculto, tampoco. Es prácticamente imperceptible; hay que buscarlo deliberadamente para notarlo. Y el experimento ha funcionado: los ángulos de desbloqueo siguen siendo amplios, la rapidez y precisión no han sufrido en absoluto, y aunque si te acercas excesivamente puedes notar una muy leve diferencia de definición en los elementos que se muestran justo encima, en el uso cotidiano es completamente invisible para el ojo.

 

Queda, sin embargo, un último elemento visible: la cámara frontal y el sensor que la acompaña. Todo sugiere que Apple podría integrar también ese sensor bajo la pantalla, y que de no hacerlo responde más a una decisión de diseño que a una imposibilidad técnica: la compañía evitaría deliberadamente el orificio central tan habitual en Android, buscando una identidad visual propia y diferenciada. La otra pieza clave del rompecabezas ya está en el mercado: la cámara frontal bajo pantalla que incorpora el iPhone Duo. Su rendimiento, según las primeras pruebas, es funcional pero aún mejorable: las imágenes tienden a resultar algo más lavadas, con menor contraste y ciertos destellos, recordando los primeros intentos de esta tecnología en marcas como ZTE, que ha ido refinándola durante generaciones. Es una tecnología en plena maduración, y con cada avance la calidad se acerca más a la de una cámara convencional.

 

Para un modelo conmemorativo como el que se espera en 2027, ese sacrificio temporal en la calidad de la cámara frontal podría ser perfectamente asumible. No se trataría de un dispositivo dirigido al gran público con volúmenes masivos, sino de un producto casi conceptual, de edición limitada, diseñado para mostrar hacia dónde avanza la marca. La cámara trasera seguiría manteniendo los máximos estándares, y la frontal, que se usa con menos frecuencia, cedería calidad a cambio de un diseño que, literalmente, no tiene igual.

 

Todo apunta, por tanto, a que el camino está trazado. El iPhone 18 Pro ha demostrado que los sensores pueden ocultarse sin perder funcionalidad, y el iPhone Duo ha abierto la puerta a la cámara bajo pantalla. Queda un último tramo por recorrer, refinando la imagen y puliendo cada detalle, pero las piezas ya están sobre la mesa. Cuando llegue el momento de celebrar dos décadas de historia, Apple podría tener listo el primer iPhone verdaderamente todo pantalla: un diseño que, igual que hizo el iPhone X hace diez años, no solo celebraría el pasado, sino que marcaría la pauta de cómo serán los móviles durante la década que está por empezar. Y lo más importante: los primeros ensayos ya han salido bien.

 

 

 

 

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