El próximo 23 de octubre llega el iPhone Duo y, aunque no tengo intención de comprarlo, me genera mucha curiosidad. No se trata del típico entusiasmo por un lanzamiento de Apple, sino de lo que su entrada al segmento de los plegables significa para el mercado. Por un lado, durante años este espacio ha estado dominado casi en su totalidad por marcas de China y Corea del Sur, por lo que la llegada de un competidor occidental aporta una diversidad muy necesaria. Y por otro, porque Apple suele marcar el rumbo que termina siguiendo toda la industria: apenas se presentó, en cuestión de horas ya había quienes intentaban replicar su llamativa animación de apertura en otros dispositivos.
Sin embargo, hay algo que me parece mucho más relevante que ese efecto visual que seguramente nos sorprenderá unos días y luego olvidaremos: las decisiones de diseño y funcionalidad que Apple ha tomado. En lugar de mantener los mismos elementos de interfaz que en un teléfono convencional, ha rediseñado la ubicación de controles y atajos pensando en cómo se sostiene realmente un dispositivo más grande cuando está abierto. Algo tan sencillo como situar el dock y accesos directos en el lado derecho para llegar cómodamente con el pulgar es un detalle que debería ser copiado antes que cualquier animación espectacular.
Pero lo que más me ha llamado la atención es el comportamiento al cerrar el teléfono. En la mayoría de plegables actuales, al cerrarlo el dispositivo se bloquea automáticamente. Es una lógica que muchas veces interrumpe lo que estás haciendo: quieres responder rápido un mensaje o consultar algo en una app más sencilla y tienes que pasar por el paso extra de desbloquear y buscar de nuevo. En el iPhone Duo, al cerrarlo no se bloquea, sino que transfiere el contenido a la pantalla externa de forma natural. Es cierto que algunos teléfonos Android ya permiten cambiar este comportamiento buscando en ajustes, pero que venga configurado de forma predeterminada como la opción más lógica marca una gran diferencia para que todos los usuarios puedan aprovechar el dispositivo sin tener que saber dónde está oculta esa preferencia.
Me temo que, lamentablemente, lo que primero veremos en otras marcas serán los efectos brillantes y no estas mejoras prácticas de uso diario. Aun así, la llegada de Apple al sector es una excelente noticia: no porque venga a salvar los plegables, sino porque al sumar su visión a la de todos los fabricantes que ya llevan años en el mercado, se enriquece la conversación y se acelera la evolución hacia dispositivos mejores para todos. Al final, más competencia siempre significa más opciones, mejores ideas y, en última instancia, productos que se adaptan mejor a cómo realmente vivimos con ellos.
