La ruta hacia la intervención
«Lo primero que hay que entender es que esto es el resultado de un proceso de largo plazo que empezó en junio del 2023, cuando el Ministerio de Defensa suscribió un memorándum de entendimiento con el Pentágono. Este establecía 188 objetivos a cumplirse hasta el 2030, entre ellos, acondicionar la reinstalación militar de los Estados Unidos en el Ecuador«, explica Córdova a Sputnik.
«Desde marzo del 2024 ya existe un marco jurídico de excepción según el cual el personal militar y civil del Pentágono puede operar libremente en el Ecuador, desplazarse por territorio ecuatoriano el tiempo que se le antoje y ocupar las instalaciones públicas o privadas que se le parezcan mejor. Ya no estamos hablando de una base militar, estamos hablando de la consolidación de un protectorado de los Estados Unidos», afirma.
Beneficios frente al riesgo de la dependencia
«Aporte de mayor tecnología, capacidad de despliegue logístico, inteligencia y tal vez apoyo de fuerza de operaciones especiales; esa es la parte positiva, la parte bonita, pero la parte negativa es que genera dependencia. ¿Qué pasaría si esa cooperación deja de existir por un factor económico o político?«, cuestiona Pontón.
¿Seguridad real o ‘guerra cognitiva’?
«Hay una guerra cognitiva e informacional muy potente. La gran apuesta es respaldar y apalancar la imagen del Gobierno, que viene de una derrota por goleada en la consulta popular de noviembre de 2025. Si el Gobierno quiere tener posibilidad de ganar las principales alcaldías en las seccionales de 2027, necesita en los próximos meses revertir la percepción de inseguridad«, analiza Córdova.
Más allá de las incautaciones
«Mientras no veamos que hay un trabajo a nivel de inteligencia financiera y empresarial para contener el lavado de activos y trazar las rutas del dinero sucio, es difícil pensar que le estamos quitando el músculo económico a las organizaciones» enfatiza Córdova



