La recuperación de estos sistemas ancestrales de siembra y cosecha de agua ya permitió infiltrar más de 13.5 millones de metros cúbicos de agua, beneficiando a más de 146 mil personas en Lima. Descubre todos los detalles en la siguiente nota.
Mientras Lima enfrenta constantes desafíos por el acceso al agua, en las alturas de Huarochirí una tecnología ancestral continúa demostrando su vigencia. Se trata de las Amunas, un sistema ancestral de siembra y cosecha de agua desarrollado hace más de 1,400 años por la cultura Wari, que hoy vuelve a tomar protagonismo como una alternativa natural para fortalecer la seguridad hídrica de la capital y preservar los ecosistemas andinos.
La palabra “Amuna” proviene del quechua y significa “retener”. A través de canales construidos en las partes altas de las montañas, el agua de lluvia es desviada hacia terrenos permeables para infiltrarse naturalmente en el subsuelo y reaparecer meses después mediante manantiales y puquiales que abastecen a comunidades y zonas agrícolas.
Como parte de sus iniciativas de sostenibilidad hídrica, Backus viene trabajando desde hace ocho años junto a comunidades de Huarochirí en la recuperación de estos canales ancestrales. La compañía ha restaurado cerca de 69,5 kilómetros de Amunas, logrando infiltrar más de 13.5 millones de metros cúbicos de agua y beneficiando a más de 146 mil habitantes de Lima.
“Nosotros como campesinos, serranos, andinos, estamos recibiendo los efectos de la reconstrucción de las Amunas. Hace unos años atrás en esta época ya no había mucha cantidad de agua, pero hoy sobra para irse a Lima. Lo que estamos haciendo es llevar el agua por las acequias andinas para que luego haya filtraciones y abastezca a los pobladores del valle de abajo y a la ciudad de Lima y Callao”, señaló Eufronio Obispo Rojas, campesino de San Pedro de Casta.
Además del impacto hídrico, el proyecto también ha contribuido al desarrollo económico y social de las comunidades altoandinas. Durante la pandemia, la restauración de las Amunas generó empleo verde para decenas de familias locales, en un contexto donde muchas actividades económicas, como el turismo, se encontraban paralizadas.
Actualmente, la iniciativa ha generado más de 45 mil jornales de trabajo directo y ha permitido capacitar a cerca de 1,900 personas en conservación hídrica, destacando la participación de mujeres líderes de las comunidades.
“Para nosotros la sostenibilidad no es parte de nuestro negocio, es nuestro negocio. Sencillamente, sin agua no hay cerveza. Siempre buscamos la sostenibilidad de los recursos que utilizamos y venimos trabajando con la comunidad de San Pedro de Casta hace ocho años. Tenemos el orgullo de decir que hemos restaurado cerca de 70 kilómetros de canales ancestrales”, destacó a este medio Jean Carlo Martínez, Director de Sostenibilidad y Compras de Backus.
La recuperación de las amunas se desarrolla bajo un modelo de trabajo conjunto entre comunidades, empresa privada y aliados estratégicos como The Nature Conservancy y Aquafondo, quienes brindan soporte técnico y científico para garantizar el impacto del proyecto en la cuenca hídrica.
“Seguir generando alianzas es fundamental. Durante estos ocho años hemos trabajado junto a aliados relevantes como Aquafondo y la cooperación alemana. A la fecha hemos invertido cerca de 7 millones de dólares, pero necesitamos contar con más empresas privadas que sumen esfuerzos para seguir contribuyendo a recuperar la cuenca hídrica que abastece a Lima y también beneficiar a las comunidades cercanas”, agregó Martínez.
Además del impacto hídrico, el proyecto también ha contribuido al desarrollo económico y social de las comunidades altoandinas. Durante la pandemia, la restauración de las Amunas generó empleo verde para decenas de familias locales, en un contexto donde muchas actividades económicas, como el turismo, se encontraban paralizadas. Asimismo, la iniciativa ha contribuido a conservar más de 4 mil hectáreas de suelo frente a la erosión hídrica y eólica.
A ello se suma un convenio con la Junta de Usuarios del Rímac que permite donar anualmente 1.2 millones de metros cúbicos de agua tratada proveniente de su cervecería en Ate para el riego agrícola y mantenimiento de áreas verdes en Lima.
