Medio Ambiente

Australia confirmó la llegada de la gripe aviar H5N1 y activó una alerta por el riesgo para la fauna y la agricultura

La detección del virus H5N1 de gripe aviar en Australia puso fin a la condición de único continente libre de esta enfermedad. La confirmación oficial llegó tras la muerte de un págalo pardo, un ave migratoria encontrada en el occidente del país oceánico, según informó la ministra de Agricultura, Julie Collins.

Hasta el momento, las autoridades registraron seis casos en aves migratorias subantárticas en diferentes regiones del país. El brote genera preocupación entre expertos y organismos oficiales, quienes advierten posibles consecuencias para la fauna autóctona, la industria avícola y la salud pública, de acuerdo con el diario británico The Guardian.

La llegada de la cepa plantea un reto a la bioseguridad nacional. Especialistas advierten que el virus podría modificar de forma irreversible los ecosistemas nativos y afectar el equilibrio en la producción avícola. Mientras las autoridades refuerzan la vigilancia, el gobierno australiano analiza las primeras medidas de contención y monitoreo.

La gripe aviar H5N1, un virus altamente patógeno, presenta rápida propagación y alta mortalidad en aves domésticas y silvestres. El epidemiólogo veterinario Ariful Islam, de la Universidad Charles Sturt, describió el brote actual como una “panzootia” por su presencia en varios continentes y múltiples especies.

La organización Wildlife Health Australia informó el impacto sobre más de 560 especies de aves silvestres y más de 100 tipos de mamíferos en distintos lugares del mundo. Desde 2021, la enfermedad afecta especies amenazadas y produce alteraciones en la industria agrícola, especialmente en la avicultura. Islam señaló consecuencias graves en la economía y la seguridad alimentaria, además del riesgo para la fauna.

La ministra Collins reportó ausencia de mortalidad masiva o infecciones en aves de corral en el país. La expansión en fauna silvestre motiva mayor vigilancia y muestreo ambiental en las zonas afectadas.

La variante H5N1 clado 2.3.4.4b -variante genética altamente patógena del virus de la gripe aviar-, identificada en Australia, tiene origen en Asia y circulación global en Europa y América desde 2021. Investigadores australianos ubicaron su ingreso al territorio nacional a través de la isla Heard, situada a unos 4.000 kilómetros al suroeste de Perth.

En ese lugar, el virus provocó la muerte de más de 13.000 crías de elefante marino del sur y cientos de pingüinos rey desde agosto de 2025.

El ingreso al territorio continental ocurrió mediante aves migratorias, como el págalo pardo hallado en el parque nacional Cape Le Grand. La confirmación del diagnóstico por parte del Centro Australiano para la Preparación ante Enfermedades de la CSIRO marcó el inicio de una vigilancia intensiva. El epidemiólogo consideró fundamental el rastreo y la comprensión de la dinámica de transmisión para limitar la expansión del virus.

En relación con la salud humana, el Centro Australiano para el Control de Enfermedades informó que las infecciones en personas resultan poco habituales y, en la mayoría de los casos, leves.

El doctor Matt Mason, de la Universidad de Sunshine Coast, indicó que el riesgo para la población general permanece bajo, y que casi todos los casos humanos registrados en el mundo obedecen a la exposición a aves de corral infectadas o, en Estados Unidos, a ganado lechero.

Entre 2003 y principios de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) notificó 997 infecciones humanas por H5 en 25 países, con 478 muertes asociadas.

La variante presenta diferencias respecto a la gripe aviar H7, responsable de brotes en granjas avícolas australianas durante 2024 y 2025. Según la científica Michelle Wille, de la Universidad de Melbourne, el H5N1 ocasionó pérdidas importantes en la industria avícola internacional, incluyendo el sacrificio de más de 200 millones de pollos en Estados Unidos desde la detección del virus.

Wille señaló que los casos humanos suelen aparecer entre personas que mantienen contacto directo con aves infectadas. En Australia, el primer caso humano registrado en 2024 se relacionó con un viaje al extranjero y la persona afectada superó la enfermedad. Los síntomas abarcan fiebre, tos, dolor de garganta, conjuntivitis y dolores musculares.

El impacto sobre la fauna silvestre plantea un reto considerable. La comisionada para las especies amenazadas, Fiona Fraser, advirtió que la instalación del virus en animales silvestres dificultaría de forma extrema cualquier control.

El Consejo de Especies Invasoras solicita una inversión de USD 200 millones en dos años para restaurar hábitats, gestionar especies invasoras y reducir depredadores.

La Sociedad Australiana para la Conservación Marina alertó sobre un “riesgo real de extinción” para el león marino australiano, cuya población asciende a solo 12.000 ejemplares. Alexia Wellbelove,directora de campaña de la organización, sostiene que “la gripe aviar supone un riesgo real para el futuro del león marino australiano, especie exclusiva de la región, y podría llevarlo a la extinción”.

 

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