Economía

Canadá rebaja su arancel de 100% a automóviles eléctricos chinos

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante una conferencia en el Parque Ritan en Pekín, el 16 de enero de 2026. Foto Ap

Pekín. Alejándose de la postura de Estados Unidos, Canadá acordó reducir su arancel de 100 por ciento sobre los automóviles eléctricos chinos a cambio de gravámenes más bajos para sus productos agrícolas, dijo este viernes el primer ministro canadiense, Mark Carney.

Carney hizo el anuncio después de dos días de reuniones con líderes chinos. Habrá un límite inicial anual de 49 mil vehículos en las exportaciones de autos eléctricos chinos a Canadá, que se ampliará a unos 70 mil en cinco años. China reducirá su arancel final a las semillas de canola, una exportación canadiense clave, de alrededor de 84 a 15 por ciento, dijo a reporteros.

“Han sido dos días históricos y productivos”, señaló Carney en una comparecencia al aire libre, con un edificio tradicional y un estanque congelado en un parque de Pekín de fondo. “Tenemos que entender las diferencias entre Canadá y otros países, y centrar nuestros esfuerzos para trabajar juntos en los aspectos en los que coincidimos».

Antes este viernes, él y el presidente de China, Xi Jinping, se comprometieron a mejorar los lazos entre los dos países tras años de hostilidades.

Xi le dijo a Carney en una reunión en el Gran Salón del Pueblo que está dispuesto a seguir trabajando para mejorar la relación, y apuntó que el diálogo para restablecer y reiniciar la cooperación se activó tras su primera reunión en octubre, en una parte de una conferencia económica regional en Corea del Sur.

«Se puede decir que nuestra reunión del año pasado abrió un nuevo capítulo en el camino hacia la mejora de las relaciones entre China y Canadá», afirmó el mandatario chino.

Carney, que es el primer primer ministro canadiense que visita China en ocho años, dijo a Xi que una mejor relación ayudaría a mejorar un sistema de gobernanza global que describió como «bajo gran presión».

Más tarde, durante la conferencia de prensa, apuntó que el sistema podría dar el paso, al menos en parte, a acuerdos entre países o regiones, en lugar de los pactos globales que han sustentado el crecimiento económico en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.

“La pregunta es: ¿Qué se construye en ese lugar? ¿En qué medida se trata de un mosaico?», apuntó.

Esas nuevas realidades reflejan en gran medida el enfoque denominado “Estados Unidos primero” del presidente estadunidense, Donald Trump. Los aranceles que ha impuesto han afectado a las economías de ambas naciones. Carney, que se ha reunido con varias empresas líderes chinas en Pekín, dijo antes del viaje que su gobierno está centrado en construir una economía menos dependiente de Estados Unidos en lo que calificó como “un momento de perturbaciones en el comercio global”.

Un empresario canadiense en China calificó la visita de Carney como un cambio de escenario porque restablece el diálogo, el respeto y un marco entre las dos naciones.

«Estas tres cosas no las teníamos», dijo Jacob Cooke, director general de WPIC Marketing + Technologies, que ayuda a los exportadores a navegar por el mercado chino. “Las partes llevaban años sin hablar”.

Canadá había seguido el ejemplo de Washington e impuso gravámenes de 100 por ciento a los vehículos eléctricos chinos y de 25 por ciento al acero y el aluminio durante el mandato del ex primer ministro Justin Trudeau, el predecesor de Carney.

Pekín respondió con aranceles de 100 por ciento al aceite y la harina de canola canadienses, y de 25 por ciento a la carne de cerdo y los mariscos. Además, en agosto añadió un impuesto de 75.8 por ciento a las semillas de canola. En conjunto, estas medidas cerraron de facto el mercado chino a la canola canadiense, según un grupo sectorial. En general, las importaciones de China procedentes de Canadá cayeron 10.4 por ciento el año pasado a 41 mil 700 millones de dólares, según datos comerciales chinos.

Carney trató de abordar las preocupaciones de las automotrices canadienses y de los trabajadores del sector apuntando que el límite inicial a las importaciones equivale a aproximadamente 3 por ciento de los 1.8 millones de vehículos que se venden cada año en el país y que, a cambio, se espera que China comience a invertir en esa industria canadiense dentro de tres años.

Más de la mitad de los autos eléctricos chinos exportados a Canadá tendrían un precio de importación de menos de 35 mil dólares canadienses (25 mil dólares estadunidenses) en un plazo de cinco años, agregó, lo que hará que sean accesibles para los consumidores.

«Estamos construyendo una nueva parte de nuestra industria automotriz, fabricando los autos del futuro en colaboración, ofreciendo autos asequibles para los canadienses en un momento en que la asequibilidad es una prioridad, y haciéndolo a una escala que permite una transición suave en el sector», declaró.

China espera que las tácticas de presión de Trump a aliados como Canadá los lleven a adoptar una política exterior menos alineada con Estados Unidos. El presidente estadunidense ha sugerido que Canadá podría convertirse en el estado número 51 del país.

Carney, por su parte, apuntó que la relación de Canadá con Estados Unidos es mucho más polifacética, profunda y amplia. Las dos naciones vecinas tienen sistemas diferentes y discrepan en temas como los derechos humanos, dijo, lo que limita el alcance de su compromiso incluso cuando buscan formas de cooperar en puntos de interés común.

El mandatario dejará China el sábado y visitará Qatar el domingo antes de asistir a la reunión anual del Foro Económico Mundial en Suiza la próxima semana. En Qatar se verá con líderes empresariales e inversionistas para promover el comercio y la inversión, de acuerdo con su oficina.

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