Economía

Cómo valorar (e invertir) en OpenAI cuando ni siquiera ha salido a Bolsa

Hubo un tiempo en que la palabra “inteligencia artificial” sonaba a ciencia ficción de salón. Ahora basta un clic para ver cómo el futuro se despliega frente a nuestros ojos. Y justo en el centro de ese vendaval digital está OpenAI, la creadora de ChatGPT, la empresa privada más comentada del planeta. Hace apenas unos meses, su modelo GPT5 salía al mercado envuelto en una nube de expectativas. Las redes hervían, los inversores preparaban cálculos. Pero entonces ocurrió lo insospechado.

O al menos no como se esperaba. Apenas semanas después del lanzamiento, usuarios de Reddit, X y foros de tecnología comenzaron a compartir la misma sensación: el nuevo modelo suena frío, plano, incluso inexpresivo. Como si la chispa emocional que muchos asociaban con ChatGPT hubiera desaparecido.

El golpe más simbólico vino de quienes habían desarrollado vínculos afectivos con el asistente. Sí, vínculos. Algunos lo calificaron como una ruptura sentimental con su “novio de IA”. The New York Post tituló: “Actualización de ChatGPT rompe relaciones, usuarios destrozados”. En medio de esta tormenta sentimental y técnica, cabe preguntarse: ¿cómo se valora una empresa como OpenAI?

En su última ronda de financiación, celebrada en marzo de este año, OpenAI fue valorada en 300.000 millones de dólares. Esa cifra la convierte en la tercera empresa privada más valiosa del mundo, solo por detrás de SpaceX y ByteDance. Pero lo curioso es que, según estimaciones internas, la compañía aún pierde dinero. Unos 5.000 millones de dólares en 2024. Y no se espera que sea rentable antes de 2029.

Sin embargo, sus ingresos crecen con velocidad vertiginosa. Este año se espera que cierre con más de 10.000 millones de dólares gracias a tres líneas de negocio: las suscripciones de ChatGPT, el uso empresarial de sus APIs (puentes que permiten que dos programas de software se comuniquen entre sí), y los acuerdos de licencias.

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El producto estrella es claro. Con 20 millones de usuarios pagando 20 dólares al mes por ChatGPT Plus, la compañía genera ya unos 5.000 millones anuales solo desde ahí. Y a eso hay que sumar acuerdos con Microsoft para integrar sus modelos en Word, Excel o GitHub Copilot, además de colaboraciones con empresas como PwC y Shutterstock.

Ahora bien, lo interesante no está en los números actuales, sino en lo que viene. JP Morgan estima que el mercado de la IA superará los 700.000 millones de dólares para 2030. El banco de inversión trabaja con tres escenarios.

El más optimista, con ingresos de 174.000 millones, márgenes del 70% y un múltiplo de ingresos de 10, podría llevar la valoración de OpenAI a más de 1,5 billones de dólares. Un escenario base, con ingresos más moderados y márgenes del 60%, la colocaría en torno a los 750.000 millones. Y un escenario más conservador, con precios más bajos y márgenes más estrechos, podría dejarla entre 300.000 y 400.000 millones. Eso sí, incluso ese escenario mantendría su valoración actual.

El mayor riesgo, según los analistas, no es la falta de demanda, sino la caída de precios. La competencia ha obligado a OpenAI a recortar hasta un 80% los precios de sus APIs. Modelos como Gemini 2.5 de Google o Llama 3 de Meta han presionado los márgenes al máximo. La clave estará en que OpenAI logre no solo crecer, sino cobrar por valor añadido, no solo por tokens computacionales. La pregunta, entonces, no es si OpenAI tiene potencial, sino cómo participar en ese crecimiento cuando no cotiza en Bolsa.

La vía más directa pasa por Microsoft, que ha invertido más de 13.000 millones de dólares en la compañía y tiene derecho a cerca del 49% de sus beneficios futuros. Casi el 7% de los ingresos de Microsoft ya están vinculados a OpenAI, gracias a integraciones como Copilot en Office o Bing con GPT.

Para los inversores más orientados al riesgo, existen fondos como ARK Venture Fund, gestionado por ARK Invest, que incluye participaciones privadas en OpenAI y otras firmas de IA como xAI o Anthropic. Aunque sus comisiones son más altas, ofrecen acceso a mercados normalmente reservados a capital privado o institucional.

También está SoftBank, que lideró una reciente ronda de 40.000 millones de dólares para construir infraestructura de supercomputación junto a OpenAI. Su apuesta es más amplia, pero si la IA se convierte en el corazón de la economía digital, SoftBank tiene muchos billetes en ese tren.

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