En los últimos años estamos asistiendo a un cambio de tendencia en lo que a la solicitud de préstamos se refiere. Antes se reservaban para hacer frente al pago de bienes duraderos, como automóviles, pero ahora muchos españoles se endeudan incluso para irse de vacaciones o comprarse el último modelo de teléfono móvil.
De hecho, según una encuesta reciente de Asufin (Asociación de Usuarios Financieros) la demanda de crédito supera el doble que hace cinco años, siendo los viajes y las vacaciones las principales motivaciones para endeudarse al concentrar el 16,30% de la demanda de préstamos. Este aumento no hace sino evidenciar el punto de inflexión que lleva arrastrando el mundo crediticio desde hace años.
No obstante puede darse el caso de que, pensándolo fríamente, queramos cancelar un préstamo que pedimos en caliente y que, recapacitando, está por encima de nuestras posibilidades económicas. Ahora la pregunta es: ¿Puedo cancelar un préstamo que ya he firmado?
