La deuda pública dio un cierto ‘respiro’ en julio, mes en el que el pasivo del conjunto de las administraciones se redujo en 10.524 millones de euros hasta situarse ligeramente por encima de 1,68 billones, un volumen muy elevado aún que responde a las medidas de choque que el Gobierno tuvo que aprobar para hacer frente a las consecuencias de la Covid, la invasión rusa de Ucrania y la crisis energética, pero también al agujero de la Seguridad Social.
El endeudamiento de Estado, autonomías y ayuntamientos venía de tocar techo en junio, cuando superó los 1,69 billones de euros, si bien el dinamismo de la economía española -que creció por encima de lo previsto en el segundo trimestre del año- ha reducido la ratio sobre PIB hasta el 103,4%, casi dos puntos con respecto al mismo mes de hace un año.
Los datos que ha publicado este miércoles el Banco de España (BdE) muestran ese mismo efecto en julio, cuando el endeudamiento público se situó en el 102,3% del PIB, casi dos puntos porcentuales por debajo del que registró hace justo un año. Por subsectores, la deuda del Estado se incrementó un 4,1% interanual, la de las autonomías un 1,6% hasta los 340.000 millones de euros, el equivalente al 20,7% del PIB; y la de las corporaciones locales disminuyó un 1,6% en julio hasta los 23.000 millones de euros (alrededor del 1,4% del PIB).
De este modo, el saldo de la deuda del Estado se situó en 1,52 billones de euros, dado que es la Administración que ha tenido que asumir el mayor coste del conocido como ‘escudo anticrisis’ desde la pandemia. En el caso de las otras unidades de la Administración Central el saldo fue de 35.000 millones (alrededor del 2,1% del PIB), lo que implica que se redujo un 8,5% con respecto al dato del año anterior. Mientras, el endeudamiento de la Seguridad Social bajó ligeramente en términos mensuales hasta los 126.000 millones, si bien se mantuvo un 8,6% por encima del nivel que alcanzó hace un año y que equivale al 7,7% del PIB.
En lo que respecta a la evolución de la deuda en función de los instrumentos y de los plazos, tanto la emitida en valores a largo plazo como los préstamos con vencimiento superior a un año registraron tasas de crecimiento interanuales positivas del 4,5% y el 1,1%, respectivamente. Por su parte, en julio los instrumentos a corto plazo se redujeron en tasa interanual un leve 0,8%.
En su ‘Informe Trimestral de la Economía Española’, publicado el martes, el Banco de España calculó que la deuda pública vería moderarse su ratio este año hasta 100,7% del PIB, frente al 101,8% al que despidió el pasado ejercicio. El pasivo del conjunto del sector público todavía no habrá bajado del 100% en 2027, por lo que se mantendrá muy por encima de la meta fijada por las reglas fiscales europeas.
Recientemente era la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) la que en su último informe anual sobre la ejecución presupuestaria, la deuda pública y la regla de gasto advertía de que, si bien su previsión de crecimiento del PIB real se mantiene en el 2,3% de cara a este año, el que viene se producirá una desaceleración económica que reducirá el avance del PIB hasta el 1,7%, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y comercial.
El organismo capitaneado por Cristina Herrero señalaba, además, que aunque la economía española conserva “una fortaleza notable”, factores como la apreciación del euro, la menor afluencia migratoria y el menor tirón de las exportaciones (las economías de nuestros principales socios comerciales siguen sin salir del estancamiento) supondrán un freno para el crecimiento.
