Economía

La Fed puede contener al monstruo de la inflación aun con seis bajadas de tipos en 12 meses

 Reserva Federal se encuentra en este momento en un punto crítico, y lo que haga en los próximos meses va a ser determinante para que el banco central mantenga su credibilidad ante los mercados mundiales. El organismo que preside Jerome Powell se ha encontrado ante un dilema importante, derivado de su mandato doble: a diferencia de otros bancos centrales, como el europeo, la Fed no sólo tiene entre sus responsabilidades conseguir que la inflación se mantenga en el entorno del 2%, ya que también debe lograr mantener el máximo nivel de empleo sostenible en Estados Unidos. Ahora, cumplir con un objetivo, sin fracasar en el otro, se ha convertido en una tarea complicada, y la Fed va a tener que ser cuidadosa para cumplir con sus objetivos. Sin embargo, los expertos creen que hay varios elementos que le permitirán bajar los tipos 150 puntos básicos, como espera el mercado, sin disparar la inflación.

Después de confirmar que el mercado laboral está dando señales de debilidad, cuando se publicó, a principios de agosto, el mal dato de empleo del mes anterior, la Fed se convenció, después de meses negándolo, de que tenía que actuar con una bajada de tipos inminente. Este reconocimiento se hizo público en la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole, el pasado 22 de agosto, cuando Powell admitió que «con nuestras políticas en territorio restrictivo, las perspectivas económicas ahora pueden justificar un ajuste», lo que dio alas a los mercados para empezar a descontar un recorte de tipos de interés en la reunión del próximo miércoles.

En las últimas semanas, los datos de empleo que se han publicado han confirmado que el enfriamiento de julio no fue un espejismo, y que hay señales claras de ralentización en la economía estadounidense. En este contexto, los mercados ya esperan seis recortes de 25 puntos básicos por parte de la Fed en el próximo año, un total de 150 puntos básicos de bajada de los tipos, que se establecerían en el 3% en octubre de 2026, desde el 4,5% en el que se encuentra ahora.

Esta expectativa ha hecho que algunos inversores y analistas se planteen si el mercado no está siendo excesivamente agresivo con el proceso de bajadas de tipos que se espera para la Fed, teniendo en cuenta que la inflación ni mucho menos parece estar bajo control: el último dato, publicado esta semana, ha confirmado un crecimiento interanual del 2,9% en agosto, lo que supone un nuevo acelerón desde el mes anterior (2,7%) y que la Fed está cada vez más lejos de cumplir con su objetivo, del 2%. La gran duda que ahora surge es si la debilidad que está mostrando el empleo justifica un recorte de este calibre.

¿Es posible que el mercado esté exagerando el recorte del banco central? La realidad es que la influencia de Donald Trump en la Fed ha aumentado en los últimos meses, después de colocar a Stephen Miran a cambio de Adriana Krueger, en la Junta de Gobernadores, y ahora, preparando el relevo de Powell ante el fin de su mandato el próximo mes de mayo.

Si algo ha dejado claro Trump en los últimos meses, es que quiere que la Fed baje tipos, con el objetivo principal y urgente de ahorrar al contribuidor estadounidense una milmillonada a la hora de refinanciar los ingentes vencimientos de deuda pública a los que se enfrenta el Gobierno. No hay que olvidar que, entre las prioridades de Trump, parece que arreglar el enorme problema de deuda que mantiene la economía estadounidense está en la parte más alta de su lista de tareas.

Ahora, el gran peligro que corre la Fed, con más influencia del presidente Trump en la Junta de Gobernadores, es hacer descarrilar la inflación si si baja los tipos más de lo que debe. «El dilema es evidente: si la Fed actúa demasiado pronto corre el riesgo de reactivar presiones inflacionistas que aún no han sido del todo eliminadas. Si, por el contrario, retrasa la decisión en exceso, puede terminar por frenar de manera innecesaria una economía que, aunque robusta en términos generales, comienza a mostrar señales claras de fatiga», explica Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad.

Rosa Duce, directora de inversiones de Deutsche Bank en España, coincide al explicar cómo «el riesgo ahora mismo es que la Fed baje los tipos más de lo que debe. Con los cambios que está habiendo en el Comité puede haber miembros que quieran bajar los tipos más de lo que la economía necesita, y eso sí genera riesgos», explica. Sin embargo, las bajadas que necesita la economía, a juicio de Duce, no son muy distintas de lo que contempla el mercado: «Creemos que va a bajar 125 puntos básicos de aquí al año que viene; eso se lo puede permitir».

De este modo, parece que el recorte de 150 puntos básicos que proyecta el mercado no es descabellado, y que la Fed tiene también algunos aspectos que pueden jugar a su favor para evitar que la inflación se dispare por el camino, como son la reducción de su balance de activos, por un lado, y el recorte de gasto público, por otro.

El primer argumento que señalan los expertos para justificar que la Fed va a ser capaz de bajar los tipos de forma relativamente agresiva en los próximos meses, sin disparar la inflación, es que, los temores de que los aranceles de Trump disparen la inflación están siendo exagerados.

Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis Gestión, lo explica: «En Estados Unidos no hay ningún tipo de efecto en la inflación que venga por los aranceles. La Fed se ha agarrado a mantener los tipos sin ambos basándose en una narrativa totalmente ideológica, que es poner los aranceles como excusa. A los aranceles los puedes criticar por lo que se quiera, pero no por causar inflación. Según este argumento, cuando Europa introdujo el IVA en los años 60 y 70, la inflación tendría que haber acelerado un 4%, o 6%, o 8% por ello, pero no ocurrió. Esto no significa que los aranceles sean una maravilla, pero la Fed se ha agarrado hasta ahora a una narrativa falsa, igual que cuando hablaron de los efectos transitorios de la inflación en el año 2021″, explica Lacalle.

En el mismo sentido, Víctor Alvargonzález, CEO y fundador de Nextep Finance, coincide al señalar que «está siendo clave que, de momento, los aranceles no están siendo inflacionistas. Se asumía que iban a ser superinflacionistas, pero esto iba contra el sentido común: a ver quién es el guapo que, por ejemplo, si vende lavadoras en Estados Unidos, si se imponen aranceles, inmediatamente aplica la subida. Esto no funciona así. Si haces eso, te quedas fuera de mercado por la competencia», confirma Alvargonzález.

Rosa Duce también coincide al identificar el poco impacto inflacionista que está teniendo esta medida del presidente Trump: «De momento el coste arancelario lo soportan las empresas, aunque en algunos precios si se ve algo de traslado», señala. «Las empresas están absorbiendo los aranceles, pero lo están haciendo en un momento en el que los beneficios son altos. Eso sí, la bajada de tipos también podría ayudar a las empresas a asumir parte de estos aranceles. De momento se está trasladando algo, pero no totalmente. Menos de lo que se esperaba», señala Duce.

Más allá del alivio que está dando el hecho de que los aranceles no estén disparando los precios en Estados Unidos, la Reserva Federal también cuenta con dos elementos que le permitirán bajar los tipos sin que la inflación se dispare. Se trata del recorte del balance de activos, y la reducción del gasto público por parte de la administración Trump.

El balance de activos es una pieza clave, ya que supone una retirada de liquidez en el sistema que ayudará a evitar que la inflación se desboque. «¿Qué es lo que no ha hecho la Fed 2022, 2023 y 2024? Tomar medidas sobre lo que mueve a la inflación realmente, que es el balance de la Fed. Hay que recordar que las bajadas o subidas de tipos no afectan a la inflación, si no a las causas subyacentes de la inflación: el aumento, o no, de la masa monetaria», explica Lacalle.

El economista insiste en que «la Fed ha jugado a hacerse la preocupada por la inflación, con los tipos de interés, pero este es el factor que menos afecta a la inflación, que se mueve por la cantidad y velocidad del dinero en el sistema. La Fed tenía que haber reducido el balance en 3 billones de dólares el año pasado, pero no lo hizo por apoyar al partido demócrata», explica.

El otro aliado con el que cuenta la Fed para conseguir bajar tipos y apoyar a la economía sin disparar la inflación es el recorte del gasto público en Estados Unidos, un proceso que la administración Trump ahora tiene entre sus prioridades.

Según el análisis de Lacalle, de que la inflación se crea por el incremento de la cantidad del dinero, y de su velocidad en el sistema, bajar el gasto público es una de las claves más importantes en la ecuación con la que va a tener que jugar la Fed. «Las bajadas de tipos no aumentan la masa monetaria porque el gasto gubernamental está bajando. El riesgo inflacionista que puede haber no es por la bajada de tipos, si no por que la administración Trump incumpla su promesa e incremente el gasto público, o que la Fed aumente el balance. Si la Fed reduce el balance y el Gobierno recorta el gasto público, la cantidad de dinero artificial en el sistema, la que realmente genera la inflación, desaparece», insiste Lacalle.

Por su parte, Duce argumenta que «el gasto público es efecto inflacionista, sí», pero matiza que «se puede compensar ese gasto con crecimiento».

El tipo de interés neutral también es una de las claves con las que los economistas argumentan que la Fed puede bajar tipos al menos 125 puntos básicos sin disparar la inflación. El tipo neutral es el nivel en el que el precio del dinero que establece la Fed no afecta a la inflación ni al crecimiento, ni estimulándola, ni frenándola. Y según los expertos, el banco central todavía tiene un amplio margen hasta llegar a este nivel.

Alvargonzález señala cómo «la regla no escrita es que, para tener una política neutral, la Fed debería tener los tipos de interés un 1% por encima de la inflación, algo que encaja con nuestra visión de que la Fed tendrá que bajar los tipos 0,75 puntos en 12 meses», explica. Para Duce, sin embargo, el tipo neutral está en el 3%, consistente con el recorte que espera el mercado.

Un recorte más fuerte supondría que la Fed quiera bajar los tipos por debajo del tipo neutral, lo cual ocurriría solo en el caso de que el banco central crea que la economía necesita un impulso, por temor a un frenazo excesivo en el crecimiento. «Esto sería consistente con una economía mucho más débil», explica Chris Iggo, director de inversiones de Axa IM. «Si los mercados están en lo correcto, la Fed estaría descontando una recesión», explica Iggo. Y, en ese caso, lo más probable es que la inflación sea la última de las preocupaciones en la mente de los miembros de la Fed.

Los expertos advierten de que la bajada de tipos agresiva de la Fed se puede justificar por la debilidad que está mostrando el empleo en EEUU, peor de lo esperado. «El mercado de trabajo está dando señales de debilidad, y eso hará que no haya esa presión salarial que preocupa tanto», explica Rosa Duce. «Si escarbas en los datos de paro, hay mucha gente subempleada, que no alcanza las 8 horas, y otros que querrían encontrar un trabajo mejor y no lo encuentran», señala. Juan Ramon Caridad, responsable de clientes estratégicos de Pictet WM, coincide al señalar «la revisión de datos de nóminas refleja que las cifras estaban mal calculadas, y eso justifica un recorte algo más agresivo por parte de la Reserva Federal sin miedo a crear inflación», explica el experto.

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