Los analistas apuntan a entre unos y dos recortes adicionales en el actual ciclo. Todo dependerá de cómo se comporten la economía, la guerra comercial y de las decisiones de la Fed
A unas pocas horas del arranque del foro económico de Jackson Hole, en Estados Unidos, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió el miércoles de que la economía de la Eurozona echará el freno en el tercer trimestre por la guerra de aranceles. La política gala incidió en la incertidumbre que aún rodea las medidas anunciadas por la Casa Blanca sobre sectores importantes para la economía del euro, como el farmacéutico. Su mensaje dibuja un escenario favorable para futuros recortes de tipos, de los que en el mercado se apunta incluso a dos en los próximos meses.
Hasta ahora, la economía del euro y las de otras grandes regiones están minimizando el impacto de las nuevas tasas comerciales por el efecto anticipación. Familias, empresas… adelantaron la adquisición de bienes ante la posibilidad de que fueran gravados más adelante. Este jueves, los datos de PMI de las dos mayores economías de la Eurozona, Alemania y Francia, ofrecen ligeros signos de mejoría en agosto, después de digerir el impacto inicial de las tensiones comerciales con Estados Unidos, según las lecturas adelantadas publicadas por S&P Global.
Sin embargo, la debilidad sí se percibe en otros indicadores y entre abril y junio el PIB de la región apenas avanzó un 0,1%, cuando venía de crecer al 0,6% en el primer trimestre. Los inversores, de momento, se han quedado con lo positivo. Han percibido con cierto alivio el acuerdo entre la UE y EEUU y la tregua comercial de otros noventa días con China y esto ha permitido a las bolsas situarse en máximos desde el arranque la crisis financiera y a las primas de riesgo -el sobrecoste que los mercados exigen a los países por emitir deuda- descender.
En su última reunión, celebrada el pasado 24 de julio, el consejo de gobierno del BCE decidió de forma «unánime» no tocar los tipos de interés y mantener la tasa de referencia en el 2% fijado hace un mes. Después de ocho rebajas (siete de ellas consecutivas), acordó una pausa en el ciclo de recortes emprendido en junio de hace un año. En principio, los analistas y gestores descartaban una nueva rebaja en el cónclave que el organismo celebrará el próximo 11 de septiembre, pero sí ven probable más adelante anuncios en esta línea.
«La trayectoria actual de los tipos de interés del Banco Central Europeo conducirá a dos recortes adicionales de 25 puntos básicos antes de que se detenga su ciclo de flexibilización», sostiene Romain Aumond, de Natixis. Esto se debe al aumento de las presiones a la baja sobre la inflación como consecuencia de un euro más fuerte de lo esperado y la caída de los precios de las materias primas energéticas.
Desde su punto de vista, la reducción de la inflación subyacente (que excluye de su cálculo los precios más volátiles, como los de la energía y los alimentos frescos, y tiende a reflejar tensiones más estructurales) también parece ir en la «dirección correcta». La marcada desaceleración del crecimiento salarial también apuntará a una normalización de la inflación de los servicios a finales de 2026.
La imprevisibilidad de la política comercial de Estados Unidos y las tensiones geopolíticas hacen que el BCE se mueva en territorio complicado. De ahí que Filippo Alloatti, jefe de investigación del área financiera de Federated Hermes, apunte a la posibilidad de que haya una única rebaja más en este ciclo. «El timing es complicado», asegura. El experto ya apuntó que llegar a un acuerdo de aranceles del 15% con Washington haría innecesario un recorte en esta etapa… a menos que los datos macro de agosto sean muy malos. «Creemos que tendría sentido que el Banco mantuviera esta bala en la recámara para un invierno más frío«, señala.
Los bancos centrales se encuentran ahora navegando por una nueva era, en la que las políticas monetarias desempeñarán un papel aún más crítico en los próximos meses, en opinión de Andrew Jackson, director de inversiones en Vontobel. De entre las mayores entidades mundiales (Fed, BCE, Banco de Inglaterra, Banco Nacional Suizo y Banco de Japón), el Banco Central Europeo estaría a su juicio en un posición más favorable, ya que ha logrado avances significativos en todos sus objetivos.
El experto considera que si el crecimiento económico alcanza el 1% el próximo año en la Eurozona, la inflación se estabiliza alrededor del 2% y la situación arancelaria no empeora, es poco probable que el BCE adopte medidas políticas. Sin embargo, si las condiciones empeoran, podría considerar la posibilidad de «situarse temporalmente por debajo de la tasa neutral para preservar la flexibilidad de su política». Este escenario podría darse el próximo año si el crecimiento económico de países como Alemania y Francia no alcanza las expectativas.
Con todo, el BCE deberá seguir de cerca las medidas de la Reserva Federal, ya que el ritmo de los recortes de tipos en Estados Unidos podría influir en sus propias decisiones políticas. De ahí que la cita que arranca hoy en Jackson Hole haya generado tantas expectativas. Powell, de momento, tiene la última palabra. «En nuestra opinión, el hecho de que en el título del discurso se mencione «Perspectivas económicas» antes que «Revisión del marco» indica que Powell quiere enviar un mensaje a los mercados sobre las perspectivas de la política monetaria«, añaden los analistas de Bank of America.
