La ‘cruzada arancelaria’ de Donald Turmp se le comienza a atragantar la distribución en Estados Unidos y el primero en expresarlo abiertamente no ha sido uno cualquiera sino el mayor minorista del mundo: Walmart. Lo hizo durante la conferencia telefónica con analistas, tras la presentación de los resultados del segundo trimestre de su año fiscal en el que informó de un incremento del beneficio atribuido del 56,1% hasta los 6.032 millones de euros (7.026 millones de dólares) y revisó sus previsiones al aza con un crecimiento de las ventas de entre el 3,75% y el 4,75%. En concreto, su director ejecutivo Doug McMillon, objetó a tanta cifra optimista y avisó que «a medida que reponemos el inventario a niveles posteriores a los aranceles, hemos seguido viendo que nuestros costes aumentan cada semana, lo que esperamos que continúe en el tercer y cuarto trimestre». Es decir, abría la puerta a futuros aumentos de precio al consumidor estadounidense.
Las palabras de McMillon, informa Bloomberg, tuvieron su eco en otro gigante de la distribución especializado en bricolaje y jardinería al que acuden asiduamente miles de americanos: Home Depot. La compañía destacó que había mantenido los precios durante el último trimestre, porque la mayoría de los productos que importa llegaron al mercado antes de la imposición de aranceles. Sin embargo, desde la enseña, lanzaron otra advertencia a navegantes: prevé que algunos de sus productos se encarezcan a finales de este año.
A preguntas de este medio, el director de Política Alimentaria de la Federación de Consumidores de América (CFA, por sus siglas en inglés) Thomas Gremillion, constata que «muchas empresas ya están trasladando el coste de los aranceles a los consumidores». Al respecto, habla de «incertidumbre» sobre cómo se sustanciarán los aranceles finalmente y, señala, que «Walmart tiene algunos incentivos para intentar absorber los costes adicionales, mientras pueda y esperar a que la política fiscal se estabilice».
Sin embargo, Gremillion cree que si se mantienen en el tiempo los aranceles «los consumidores tendrán que pagar parte de este aumento de impuestos federales históricamente masivo y regresivo». Lo que, añade, sumado «a los profundos recortes en los programas de asistencia alimentaria afectará a muchos votantes que citaron el aumento de precios como una de sus principales preocupaciones en las últimas presidenciales». En cualquier caso, el directivo de CFA todavía ve «incierto» cómo trasladará la industrias alimentaria el arancel y en qué proporción.
A preguntas de este medio, el director de Política Alimentaria de la Federación de Consumidores de América (CFA, por sus siglas en inglés) Thomas Gremillion, constata que «muchas empresas ya están trasladando el coste de los aranceles a los consumidores». Al respecto, habla de «incertidumbre» sobre cómo se sustanciarán los aranceles finalmente y, señala, que «Walmart tiene algunos incentivos para intentar absorber los costes adicionales, mientras pueda y esperar a que la política fiscal se estabilice».
Sin embargo, Gremillion cree que si se mantienen en el tiempo los aranceles «los consumidores tendrán que pagar parte de este aumento de impuestos federales históricamente masivo y regresivo». Lo que, añade, sumado «a los profundos recortes en los programas de asistencia alimentaria afectará a muchos votantes que citaron el aumento de precios como una de sus principales preocupaciones en las últimas presidenciales». En cualquier caso, el directivo de CFA todavía ve «incierto» cómo trasladará la industrias alimentaria el arancel y en qué proporción.
