En el marco de las Elecciones 2026, los principales partidos políticos del Perú han puesto la economía en el centro del debate, planteando rutas diversas frente a problemas persistentes como la informalidad, el bajo crecimiento y la desigualdad. Desde propuestas orientadas al libre mercado hasta modelos con mayor intervención estatal, los planes revelan visiones contrastantes sobre el rol del Estado, la inversión privada y la transformación productiva.
El partido liderado por Keiko Fujimori, Fuerza Popular, propone una estrategia basada en la disciplina fiscal y la modernización del Estado. Su plan busca reducir el déficit al 1% del PBI, eliminar trabas burocráticas y digitalizar la mayoría de los servicios públicos, con el objetivo de dinamizar la inversión privada y generar empleo formal. La apuesta por un “shock desregulatorio” y una gestión pública eficiente apoyada en tecnología marca su principal diferenciador.
En una línea de crecimiento con enfoque territorial, Alfonso López Chau, de Ahora Nación, plantea una economía sostenible y descentralizada. Su propuesta prioriza el desarrollo de cadenas productivas regionales, la diversificación económica y la inversión en sectores como agroindustria, turismo y energía, con una meta de crecimiento del 6% anual y reducción de brechas territoriales.
Por su parte, Renovación Popular, encabezado por Rafael López Aliaga, enfatiza la reactivación económica mediante la formalización y la simplificación tributaria. Su plan incluye la reducción del IGV, la creación de zonas francas, la promoción de megaproyectos de infraestructura y la generación de hasta dos millones de empleos. Además, propone reducir el tamaño del Estado y fortalecer la seguridad jurídica para atraer inversiones.
En el caso de País para Todos, liderado por Carlos Álvarez, el enfoque combina estabilidad macroeconómica con una profunda digitalización del aparato estatal. Se plantea mantener la disciplina fiscal, ampliar la base tributaria sin elevar impuestos y construir un Estado interoperable con control fiscal en tiempo real, orientado a combatir la corrupción y mejorar la eficiencia del gasto público.
Desde una perspectiva de inclusión económica, Marisol Pérez Tello, de Primero la Gente, propone impulsar la inversión privada con mecanismos ágiles como el fast track, fortalecer las MIPYME y promover nuevos sectores productivos como la acuicultura y la economía creativa. El plan apunta a reducir la informalidad y elevar la productividad mediante innovación y diversificación.
Una propuesta claramente diferenciada es la de Juntos por el Perú, liderado por Roberto Sánchez, que plantea un giro estructural del modelo económico. Su plan propone superar el esquema primario-exportador mediante una economía mixta con mayor protagonismo del Estado. Incluye la nacionalización parcial de recursos estratégicos, una reforma tributaria progresiva que eleve la presión fiscal hasta el 25% del PBI y una fuerte inversión en ciencia, tecnología e industrialización. Asimismo, promueve el desarrollo de la agricultura familiar, la economía cooperativa y la creación de polos industriales regionales, con el objetivo de reducir la desigualdad y fortalecer la soberanía económica.
En conjunto, los planes coinciden en la necesidad de mantener la estabilidad macroeconómica, promover la inversión, reducir la informalidad y modernizar el Estado. Sin embargo, difieren en la intensidad de la intervención estatal, el peso de la justicia fiscal y la velocidad de las reformas. Mientras algunos apuestan por la eficiencia del mercado y la digitalización, otros proponen una transformación más profunda del modelo económico, dejando planteado un debate clave sobre el rumbo del país en los próximos cinco años.
