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Absuelven 61 años después a una mujer condenada por arrancar parte de la lengua de su agresor durante un intento de violación

Una mujer surcoreana fue absuelta luego de que un tribunal revisara su condena por arrancarle la lengua de un mordisco a un hombre durante una presunta agresión sexual hace más de seis décadas.

Choi Mal-ja tenía 18 años cuando fue declarada culpable de lesiones corporales graves y condenada a 10 meses de prisión. Su agresor, de 21 años, recibió una pena menor de seis meses.

Tras una campaña de años para limpiar su nombre, en julio comenzó un nuevo juicio en la ciudad de Busan, en el sur del país. En la primera audiencia la fiscalía se disculpó con ella y, en una medida inusual, solicitó al tribunal que anulara la condena.

«No podía dejar que este caso quedara sin respuesta… Quería defender a otras víctimas en la misma situación», declaró Choi tras la absolución.

El caso de Choi es citado en los libros de texto de Derecho de Corea del Sur como un ejemplo clásico de un tribunal que no reconoce la legítima defensa durante la violencia sexual.

Según registros judiciales, el atacante inmovilizó a Choi contra el suelo en algún lugar de la ciudad sureña de Gimhae. Ella solo logró liberarse tras arrancarle de un mordisco aproximadamente 1,5 cm de la lengua.

El hombre exigió repetidamente una indemnización por las lesiones e incluso irrumpió en la casa de Choi con un cuchillo, según informaron medios surcoreanos.

En una de las sentencias más polémicas de Corea del Sur sobre violencia sexual, el hombre recibió una condena de seis meses de prisión, suspendida por dos años, por allanamiento de morada e intimidación. Nunca fue acusado en la justicia por intento de violación.

Choi recibió la sentencia más severa por causarle lesiones corporales graves, y el tribunal declaró que sus acciones habían excedido los límites razonables de la legítima defensa.

La entonces adolescente estuvo detenida durante seis meses mientras se realizaba la investigación, y posteriormente recibió una condena de diez meses, que fue suspendida durante dos años.

En 2018, inspirada por el movimiento global #MeToo, que también se extendió en Corea del Sur, Choi contactó a grupos de defensa y pasó cerca de dos años reuniendo pruebas antes de presentar una solicitud de nuevo juicio.

Su camino hacia la exoneración ha sido difícil. Tribunales inferiores rechazaron su petición alegando que no había pruebas que respaldaran sus argumentos de defensa propia.

Pero ella siguió luchando, afirmando que no quería ver a otras víctimas de violencia sexual pasar por lo mismo. «No deberían tener que soportar el dolor solas», declaró al diario The Korea Herald en una entrevista.

Finalmente, en diciembre de 2024, el Tribunal Supremo accedió a su solicitud de reabrir el caso.

Este miércoles, frente al tribunal, Choi y sus simpatizantes sonreían, algunas de ellas con pancartas que decían: «¡Choi Mal-ja lo logró!» y «¡Choi Mal-ja triunfó!».

La abogada de Choi, Kim Soo-jung, describió la condena anterior como un «error de juicio debido a prejuicios de género y percepciones sociales».

«Gracias a la lucha incansable de Choi Mal-ja, quien jamás se rindió, la fiscalía y el Poder Judicial tuvieron la oportunidad de corregir ese error hoy», declaró Kim.

La abogada añadió que Choi planea presentar una demanda civil contra el Estado para obtener una indemnización.

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