Donald Trump ha calificado el caso de Jeffrey Epstein como un «asunto muerto». Pero en una semana de nuevas revelaciones impactantes, los delitos de Epstein y sus consecuencias siguen atormentando a muchos de sus antiguos colaboradores.
El libro de felicitaciones de cumpleaños que se le entregó a Epstein en 2003 se publicó el lunes, y dio nueva munición a los críticos de Trump, además de mantener a sus bases y al público en general pidiendo más detalles.
Puede que no sea una prueba irrefutable de irregularidades que destruyen carreras o alimentan investigaciones criminales. Pero es una prueba concreta y preocupante de la estrecha relación que el difunto financiero y delincuente sexual convicto tenía con los ricos y poderosos.
Eso por sí solo la convierte en una historia explosiva y convincente, que está captando la atención del público de una manera que una historia política típica no lo hace.
No se equivoquen, si bien no hay indicios de irregularidades penales por parte de Trump, las consecuencias políticas de la saga Epstein para el presidente son muy reales.
Es vulnerable en este tema. Sus intentos de desviarlo o restarle importancia han fracasado.
Y en ocasiones ha arremetido contra sus propias bases por su obsesión con la historia, un interés que él mismo fomentó el año pasado antes de regresar a la Casa Blanca.
Si bien el libro de 2003, compilado por la entonces novia y cómplice de Epstein, Ghislaine Maxwell, está repleto de decenas de notas personales, es la supuesta nota de Trump la que ha transformado esta trágica historia de tráfico y explotación sexual en una intriga política nacional.
Los detalles de la nota —un diálogo imaginario entre Trump y Epstein, lleno de insinuaciones y dobles sentidos, enmarcado en el contorno esbozado de un torso femenino desnudo— son conocidos por el público desde que el Wall Street Journal informara sobre ellos en julio.
Inicialmente, Trump respondió a esa cobertura con negaciones rotundas, afirmando ser objeto de un «engaño», y con una demanda por difamación en la que sus abogados dudaron de la existencia de la nota.
