“Cuba no es un país terrorista, no es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos; Cuba no ha organizado acciones terroristas contra esa nación”, ha declarado este jueves el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ante la prensa, al denunciar que la inclusión de la isla en la lista estadounidense de supuestos países patrocinadores del terrorismo busca ejercer presión económica sobre Cuba.
En este sentido, ha subrayado que estas acusaciones desvirtúan el historial del país y desmontan los señalamientos de Washington sobre supuestos vínculos con actos terroristas o amenazas a la seguridad de EE. UU.
El mandatario cubano ha recordado que Cuba ha sido históricamente víctima del terrorismo y no promotora de estos actos, y ha señalado que muchos de los ataques sufridos por la isla han sido organizados y financiados desde territorio estadounidense. Entre los más dolorosos, ha destacado el sabotaje a un avión civil frente a Barbados en 1976, que dejó 73 víctimas mortales y marcó profundamente la memoria nacional.
Díaz-Canel ha enfatizado que en Cuba no existen bases militares extranjeras ni operaciones de inteligencia de otros países, salvo la base ilegal que Estados Unidos mantiene en Guantánamo.
Asimismo, ha aclarado que la cooperación militar de la isla con países aliados se ha realizado dentro del marco del derecho internacional, como ocurre en otras naciones soberanas.
El Gobierno cubano desmintió acusaciones de EE.UU. sobre apoyo al terrorismo y bases militares, y reafirma su disposición a colaborar bilateralmente.
El jefe de Estado cubano ha denunciado que la utilización de la lista estadounidense de supuestos países patrocinadores del terrorismo ha causado graves perjuicios financieros a Cuba, dificultando operaciones bancarias y el comercio, y desalentando a empresas internacionales de trabajar con la isla.
