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7 agosto 2025Rusia ha lanzado más del doble de drones y misiles contra Ucrania desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero, según un análisis de BBC Verify, pese a los llamamientos del presidente estadounidense a un alto el fuego.Los ataques ya venían en aumento durante el mandato del expresidente Joe Biden en 2024, pero se incrementaron bruscamente tras la victoria electoral de Trump en noviembre.Desde su regreso al poder en enero, los ataques aéreos de Moscú han alcanzado los niveles más altos desde el inicio de la guerra.Durante su campaña, Trump prometió poner fin a los combates en un solo día si volvía a la presidencia.Afirmó en 2024 que la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia podría haberse evitado si hubiera estado en el cargo un presidente al que el Kremlin «respetara».Sin embargo, en sus esfuerzos por lograr un alto el fuego ha sido acusado en ocasiones de favorecer a Rusia y su administración ha suspendido dos veces el envío de municiones antiaéreas y otros suministros militares a Ucrania.
Las pausas -anunciadas en marzo y julio, y posteriormente revertidas por el propio presidente- se produjeron mientras Rusia aumentaba de forma constante su producción de misiles y drones.Según la inteligencia militar ucraniana, la fabricación de misiles balísticos en Rusia creció un 66% en el último año.Los datos analizados por BBC Verify, basados en los informes diarios del Ejército del Aire ucraniano, muestran que Rusia lanzó 27.158 drones y proyectiles entre el 20 de enero (cuando comenzó el mandato de Trump) y el 19 de julio, frente a 11.614 en los últimos seis meses del gobierno de Biden.»Esta brutal guerra fue provocada por la incompetencia de Joe Biden y ha durado demasiado tiempo», afirmó la viceportavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, en un comunicado enviado a BBC Verify.Agregó que «el presidente Trump quiere detener la matanza, por eso está vendiendo armas de fabricación estadounidense a los miembros de la OTAN y amenazando a Putin con duras sanciones y aranceles si no acepta un alto el fuego».En las primeras semanas de la nueva administración, la Casa Blanca emitió una serie de comunicados cordiales que parecían dirigidos a invitar al presidente Putin a suscribir un acuerdo.Durante ese período los ataques rusos contra Ucrania disminuyeron brevemente en comparación con las últimas semanas del gobierno de Biden.Pero en febrero, cuando diplomáticos estadounidenses encabezados por el secretario de Estado Marco Rubio se reunieron con la delegación del canciller ruso Serguéi Lavrov en una cumbre en Riad, los ataques comenzaron a aumentar de nuevo.A las conversaciones, que Rubio calificó como un punto de partida para poner fin a la guerra, siguieron diálogos mediados entre funcionarios ucranianos y rusos en Turquía.
Los ataques alcanzaron su punto máximo a principios del mes pasado, cuando Moscú lanzó 748 drones y misiles contra Ucrania el 9 de julio, según datos de la Fuerza Aérea de Ucrania.Más de una docena de personas resultaron heridas en el bombardeo y dos murieron, según reportes.Aunque Trump ha criticado en varias ocasiones el aumento de los ataques rusos, su creciente frustración no parece haber tenido impacto en la estrategia de MoscúEl 25 de mayo Rusia lanzó su mayor ofensiva registrada hasta esa fecha, lo que llevó a Trump a exclamar con ira: «¿Qué demonios le pasó (a Putin)?»Desde entonces, Rusia ha superado en 14 ocasiones aquel récord de lanzamientos.Como respuesta, Trump ha exigido al Kremlin que alcance un acuerdo de paz con Ucrania antes del 8 de agosto.El número de proyectiles rusos que logran atravesar las defensas aéreas ucranianas parece ir en aumento, y las explosiones en torno a la capital, Kyiv, se han convertido en parte de la vida cotidiana para sus residentes.»Cada vez que te acuestas no sabes si vas a despertar al día siguiente, y eso no es una forma normal de vivir», dijo Dasha Volk, una periodista que vive en la ciudad, al programa Ukrainecast de la BBC en junio.Y aseguró: «Cada vez que escucho una explosión o un misil volando sobre mi cabeza, muchos pensamientos pasan por mi mente, como ‘voy a morir ahora’ y cosas así.»
