Deporte

Muere el piloto Chris Raschke al estrellarse su bólido a 450km/h mientras buscaba batir un récord de velocidad en tierra

Los organizadores de una carrera en el famoso salar de Bonneville en Utah, EE.UU., confirmaron que un veterano piloto murió el domingo en un accidente a 455 km/h cuando intentaba batir el récord de velocidad en tierra.El piloto Chris Raschke perdió el control de su vehículo con forma de cohete luego de haber avanzado tres kilómetros, según un comunicado de la Asociación de Cronometraje del Sur de California, que organiza la Semana de la Velocidad, un evento que se celebra desde la década de 1940.Raschke fue atendido por sus heridas, pero falleció en el lugar de los hechos, según los organizadores. Se sigue investigando la causa del accidente.El director de la carrera, Keith Pedersen, declaró que su muerte fue un duro golpe para toda la comunidad de las carreras.»Es mucho más una camaradería y una comunidad, y eso crea muchas amistades y confianza», dijo Pedersen. «Él es una gran parte de ello, y se le echará mucho de menos».El año pasado, el piloto había logrado alcanzar una velocidad de 737 km/h en la Semana de la Velocidad, según la revista especializada Hot Rod.El equipo Speed Demon se declaró «profundamente desolado» por su muerte.Raschke conducía el Speed Demon III, la última versión del vehículo del equipo.Steve Watt, jefe de equipo, declaró a BBC News que Raschke murió mientras realizaba una prueba, conocida como «shakedown», y que el bólido no iba «ni siquiera a velocidad media».

«Se suponía que iba a ser una carrera fácil», dijo el martes.»No sabemos qué ocurrió», dijo, y añadió que no se conocía ningún fallo mecánico.El locutor de carreras Brian Lohnes rindió homenaje al piloto en la revista Hot Rod, y dijo que Raschke era «un pilar de una industria, era un hábil conductor de uno de los vehículos de ruedas más rápidos de la historia».»Y estaba, como tantos de nosotros, totalmente consumido por los autos y el universo que los rodea».La superficie vítrea del Salar de Bonneville atrae a pilotos de todo el mundo y aparece en películas como «Día de la Independencia» y «Piratas del Caribe: En el fin del mundo».El lecho del lago prehistórico está situado a unos 160 km al oeste de Salt Lake City, y alojó su primera carrera motorizada en 1914.El récord actual de velocidad en tierra para vehículos de ruedas se sitúa en 1.227 km/h, establecido por el piloto de la Real Fuerza Aérea de Reino Unido Andy Green en 1997 en el desierto de Black Rock, en Nevada.En Facebook, el equipo neozelandés Kiwi Coupe fue uno de los que rindieron homenaje a Raschke.»Nuestros pensamientos están con la familia de Chris y también con toda la condolida familia de Bonneville… porque todos los que se aventuran en la sal para ir rápido son familia», escribió un miembro del equipo.Otro elogió al piloto por haberles ayudado a resolver sus problemas de motor: «Chris batirá récords en el cielo».

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Son tres las posibles vía de escape para garantizar la competitividad del mercado laboral: la integración de la mano de obra migrante, la incorporación de talento con menor presencia en el mercado laboral (mujeres, personas con discapacidad o profesionales sénior), y el impulso de tecnologías como la inteligencia artificial. La fuerza laboral migrante se erige en este sentido como motor imprescindible ya en la actualidad del mercado laboral -todo el crecimiento reciente del empleo se explica prácticamente en el fenómeno migratorio- y lo será más a futuros. En los próximos 10 años, con la jubilación de cientos de miles de baby boomers, esta dependencia de la migración será clave para paliar la falta de relevo generacional. En concreto, incide el informe, las proyecciones del INE apuntan a que entre 2026 y 2035 lleguen a España 4.593.871 personas extranjeras, de las cuales aproximadamente un 80% estará en edad laboral y el 70% (2,5 millones) buscarán activamente empleo. Esto, sin embargo, no disipa el desajuste entre las competencias disponibles y los perfiles de muchos puestos que quedarán libres tras las jubilaciones. Hay que tener en cuenta que una parte relevante del talento migrante llega con cualificaciones que no siempre se reconocen o aprovechan plenamente (por barreras de homologación, idiomáticas o de acceso), mientras que muchas salidas se concentran en ocupaciones de alta cualificación y experiencia. En este sentido, Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y director de Sostenibilidad de The Adecco Group explica que «la migración será clave para sostener el mercado laboral -especialmente en sectores con escasez de mano de obra-, pero no basta por sí sola», por lo que insta a «cualificar y recualificar al talento, autóctono y migrante, con políticas activas ambiciosas» como la formación digital y técnica, la homologación ágil de títulos, la acreditación de competencias y la lucha contra la discriminación laboral. Otra vía es el talento sénior. Según Mesonero, «en un país con un acusado déficit de relevo generacional, apostar por el talento sénior no es una opción, sino una necesidad». Según indica, el edadismo -o la discriminación laboral por cuestión de edad- excluye a más del 35?% de la población activa y desperdicia competencias clave como la experiencia, la madurez o el conocimiento acumulado: «Retener o reenganchar a los profesionales mayores de 50 años no solo amplía la base de talento disponible y mejora la relación entre jubilaciones y nuevas incorporaciones, sino que ayuda a sostener la productividad y a facilitar la transferencia de conocimiento entre generaciones», añade. La tercera salida está en la IA y la automatización ante su capacidad para absorber parte del vacío de capacidad que deja el envejecimiento (automatizan tareas repetitivas, reducen errores y tiempos de ciclo, y liberan horas para actividades de mayor valor, por ejemplo). Así, la fuerza laboral existente puede cubrir mejor vacantes en sectores como cuidados, logística, industria, agricultura, administración y turismo. Es decir, no sustituyen el relevo generacional, pero sí elevan la productividad y la calidad del servicio en la próxima década, o en palabras de Mesonero, «no resolverán por sí solas el reto demográfico, pero sí son palancas decisivas para hacer más con la fuerza laboral disponible».

Alba Rueda

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