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Medio Ambiente

El agua que bebemos en Lima: El Río Rímac alarmantemente contaminado

Hay un famoso dicho que dice que «una imagen vale más que mil palabras». Lo que vemos en imagen es el Río Rímac, sí, el Río desde el cual se toma el agua para potabilizarla, sí, el Río del cual tomamos agua todos los Limeños.

En la imagen se ven toneladas de basura, pero aunque parezca increíble, esto que se ve en la primera imagen no es lo más peligroso. Lo peor de todo son las filtraciones de relaves y la actividad minera en sí misma, sobre todo la informal y la ilegal.

La actividad minera aledaña a los más de 160km de longitud del Río Rímac contamina tirando desechos extremadamente peligrosos para la salud, lisa y llanamente «venenos mortales» como Cianuro, Mercurio, Arsénico, entre otros.

El problema principal es que los métodos para eliminar dichos tóxicos del agua es muy caro y la Planta Potabilizadora Estatal SEDAPAL, ubicada en La Atarjea no siempre dará a basto con los químicos que se desechen en el agua.

No hace falta ser un Químico o un Físico para tener un poco de sentido común y pensar: «Si una planta potabilizadora de agua está preparada para quitar 10 partes de Arsénico en el agua y un día una minera tira 1000, cómo hará la planta potabilizadora para potabilizar esas 1000 partes de Arsénico«. Esto es un simple ejemplo. Con sólo dejar volar la imaginación, no necesitamos más que pensar en eventualidades que puedan sucitarse.

El futuro le depara a nuestra planta potabilizadora nuevos desafíos. Antes que nada, salir de su vetusta técnica de potabilización de agua, empezando por modernizarse y agrandarse. Eso es lo que cada Limeño y usuario debiera exigir.

Amén de tanta parafernalia y tanta mala onda, vamos a contar la historia de este gran caudaloso que ha dado agua al Perú por mileños y sólo nosotros lo hemos transformado en lo que es hoy, por ello, un poco de datos e historia.

El río Rímac es un río del Perú, perteneciente a la vertiente del Pacífico, en el que desemboca tras bañar las ciudades de Lima y Callao, conjuntamente con el río Chillón, por el norte, y el río Lurín, por el sur. Tiene una longitud de 160 km y una cuenca de 3.312 km², de la cual 2,237.2 km² es cuenca húmeda. La cuenca tiene en total 191 lagunas, de las cuales solamente 89 han sido estudiadas.

El término Rímac proviene del quechua, que significa «hablador», motivo por el cual éste río es también conocido por los limeños como el Río Hablador. Éste nombre probablemente le fue dado en la época de los Incas, debido al fuerte ruido que hacen sus aguas en temporadas altas al chocar con las piedras del fondo y de su nombre se genera el nombre de la ciudad de Lima, como una derivación de la misma por haberse deformado su pronunciación.

El río Rímac inicia su recorrido en la vertiente occidental de la cordillera de los Andes a una altitud de aproximadamente 5.508 m en el Nevado Paca, recorriendo las provincias de Lima y Huarochirí, ambas ubicadas en el departamento de Lima. Entre los tributarios más importantes del Rímac encontramos el Río Santa Eulalia, el Río San Mateo o Alto Rímac, el Río Blanco y el Río Surco.

Paralelo al río Rímac corre la Carretera Central y una vía férrea, que partiendo del puerto del Callao, llegan hasta la ciudad de La Oroya en el departamento de Junín, para luego dividirse en dos (una hacia al sur y otra hacia el norte), no sin antes pasar por el Abra de Anticona, más conocida como Tíclio, ubicada a 4.840 metros sobre el nivel del mar. En su cuenca además podemos encontrar la planta de tratamiento de agua para Lima, llamada

La Atarjea (manejada por la Empresa estatal SEDAPAL), además de las centrales hidroeléctricas de Huampaní, Matucana (tambien conocida como Pablo Boner), Huinco, Barbablanca, y Juan Carosio (también conocida como Moyopampa).

A la altura de la ciudad de Lima, el Rímac es atravesado por varios puentes, siendo el más conocido de ellos el llamado Puente de Piedra o Puente Trujillo, construido en 1610 cuando el Perú era una colonia española.

En sus márgenes, en la parte de la sierra, podemos ubicar varios restaurantes turísticos, centros vacacionales y de recreación, así como una serie de clubes, que sirven como puntos de escape para los limeños en los fríos y húmedos inviernos. Asimismo, podemos encontrar varios pueblos pintorescos como Matucana (capital de Huarochirí), San Batolomé, San Mateo de Huanchor, Ricardo Palma y San Jerónimo de Surco.

Un total de 27 operaciones mineras se ubican en la cuenca del Rímac, de las cuales siete continúan operando y las otras 20 se encuentran cerradas o abandonadas. Los distritos de Chicla, San Mateo, Matucana, Surco, Huanza y Carampoma en Huarochirí son los de mayor concentración de labores. Los centros mineros más destacados de la zona son los de Casapalca, Tamboraque, Millontingo, Pacococha, Colqui, Venturosa, Caridad, Lichicocha y Cocachacra.

Fuente: www.aguapureza.pe/

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