Medio Ambiente

El eclipse apagará el día: así reaccionarán aves, insectos y murciélagos ante una «noche» inesperada

El eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto no solo será un acontecimiento astronómico excepcional. También supondrá un experimento natural irrepetible para observar cómo responde la fauna a un brusco cambio de luz en pleno día, cuando el día se transforme en noche durante apenas unos minutos. Aves que dejan de cantar o buscan dormideros, insectos diurnos que cesan su actividad, grillos que comienzan a emitir sus cantos nocturnos y murciélagos que podrían iniciar su salida antes de tiempo son algunas de las respuestas que esperan documentar científicos y naturalistas.

Para ellos, como para nosotros, tener dos noches en el mismo día será una sorpresa monumental.

Aunque estos fenómenos son demasiado infrecuentes para disponer de una gran cantidad de estudios, las investigaciones realizadas durante eclipses anteriores, especialmente el ocurrido en Norteamérica en abril de 2024, confirman que la repentina oscuridad altera el comportamiento de numerosas especies al interferir con las señales ambientales que regulan sus ritmos biológicos.

Los cambios se producen porque, en muy poco tiempo, coinciden tres factores clave para la fauna: la caída brusca de la intensidad luminosa, un ligero descenso de la temperatura y la alteración temporal del ciclo luz-oscuridad que sincroniza los relojes biológicos. Para muchos organismos, estas señales son las mismas que anuncian el anochecer, aunque solo duren unos minutos.

Las aves constituyen uno de los grupos mejor estudiados. Durante el eclipse total de 2024, investigadores analizaron más de 10.000 observaciones ciudadanas y cerca de 100.000 grabaciones acústicas procesadas mediante inteligencia artificial. Los resultados mostraron que más de la mitad de las especies modificaron su comportamiento vocal. Muchas dejaron de cantar durante la fase de oscuridad y, cuando regresó la luz, iniciaron un nuevo coro similar al del amanecer, como si hubiera comenzado un nuevo día.

Otros trabajos basados en redes automáticas de grabación distribuidas por Norteamérica también detectaron un descenso generalizado de la actividad vocal en las zonas donde el eclipse alcanzó la totalidad, aunque la intensidad de la respuesta varió entre especies y hábitats.

Además del silencio repentino, algunos pájaros como estorninos y gorriones, pero incluso buitres y águilas se irán a sus dormideros convencidos de que ha llegado la noche. En cambio, especies nocturnas como búhos o lechuzas pueden comenzar a vocalizar antes de tiempo, al interpretar la oscuridad como el inicio de su periodo de actividad.

El momento del eclipse resulta especialmente interesante porque coincide con el comienzo de la migración postnupcial de muchas aves en España. Aunque los ornitólogos consideran posible que algunos individuos alteren temporalmente su comportamiento, no existe evidencia científica de que un eclipse modifique la dirección o duración de las rutas migratorias.

Entre las respuestas más llamativas que podrían observarse durante el eclipse figuran las de algunos insectos y plantas especialmente sensibles a la disminución de la luz. En los minutos de oscuridad, especies de hábitos crepusculares y nocturnos como el grillo campestre (Gryllus campestris), el grillo mediterráneo (Eumodicogryllus bordigalensis) o la esperanza verde (Tettigonia viridissima) pueden adelantar el inicio de su actividad acústica y comenzar a emitir sus monótonos cantos tan típicos de las noches veraniegas, al interpretar que ha llegado el anochecer. Al mismo tiempo, muchos insectos diurnos como las abejas reducen su actividad y se dirigen hacia el panal o dejan de volar hasta que regresa la luz solar.

La vegetación también puede ofrecer un espectáculo singular. Algunas plantas presentan movimientos conocidos como «nictinastia», mediante los cuales cierran sus flores o repliegan sus hojas cuando disminuye la iluminación. Es el caso de la margarita común (Bellis perennis), el trébol blanco (Trifolium repens), la amapola común (Papaver rhoeas) o el vinagrillo (Oxalis pes-caprae), cuyas flores pueden cerrarse temporalmente durante la fase de mayor oscuridad del eclipse. Aunque estas respuestas solo duran unos minutos, ofrecen una oportunidad excepcional para observar cómo plantas y animales reaccionan de forma casi instantánea a un cambio tan brusco de las condiciones ambientales. Estas respuestas desaparecen pocos minutos después, cuando vuelve la iluminación normal.

Uno de los grupos que más interés despierta son los murciélagos, aunque las respuestas que den en este eclipse dependerán mucho de la especie y del lugar donde descansan.

Los murciélagos que permanecen en cuevas profundas apenas perciben los cambios de iluminación exterior y es probable que no reaccionen. Sin embargo, especies que descansan cerca de las entradas de las cavidades o colgadas en árboles podrían interpretar la oscuridad como el inicio del crepúsculo.

Los más sensibles serían aquellos que utilizan la intensidad de la luz como señal para iniciar su salida diaria, como el murciélago común (Pipistrellus pipistrellus), el murciélago de borde claro (Pipistrellus kuhlii) o el nóctulo menor (Nyctalus leisleri), habituales en parques, bosques y entornos urbanos. En cambio, especies como el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersii) o el murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), probablemente apenas percibirán la oscuridad exterior y su comportamiento no variará.

Durante eclipses anteriores se ha observado un aumento de la actividad de algunas especies e incluso intentos de iniciar la salida de los refugios, aunque el regreso inmediato de la luz hace que vuelvan rápidamente a su comportamiento habitual.

El eclipse del 12 de agosto será el primero de una serie de tres eclipses visibles desde España —que continuará en 2027 y 2028—, lo que permitirá comparar respuestas de la biodiversidad durante varios años consecutivos.

Con este objetivo, investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y de la Universidad de Sevilla han puesto en marcha Ecoeclipse, un proyecto de ciencia ciudadana destinado a estudiar cómo cambia el paisaje sonoro durante estos fenómenos. La iniciativa invita a cualquier persona a grabar el sonido ambiental antes, durante y después del eclipse para analizar las respuestas acústicas de aves, murciélagos y otros animales.

Al mismo tiempo, SEO/BirdLife anima a observar con atención la naturaleza durante esos minutos y registrar las aves vistas o escuchadas mediante la plataforma eBird. La organización recuerda que el eclipse no solo será un espectáculo astronómico, sino también una ocasión excepcional para contemplar cómo la fauna responde a uno de los cambios ambientales más bruscos y efímeros que puede experimentar en libertad.

 

Related posts

Cómo impacta al cuerpo el calor extremo como el que se está registrando en Europa (y cómo protegerte)

Alba Rueda

Ciencia Científicos alertan que hay transmisión autóctona de la enfermedad de Chagas en los Estados Unidos

Alba Rueda

Los árboles pueden enfriar hasta 18 °C las ciudades, si se eligen las especies adecuadas

Alba Rueda

Leave a Comment

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Damos por sentado que estás de acuerdo, pero puedes desactivarlas si lo deseas. Acceptar Read More

Privacy & Cookies Policy