Hace unos meses, el nombre Steam Frame iba indisolublemente ligado a la expectativa: se trataba del primer visor de realidad virtual totalmente nuevo que presentaba Valve desde el lanzamiento del Valve Index, y toda la atención se centraba en cuál sería su precio final y si lograría mantenerse dentro de las previsiones que la propia compañía había marcado. Sin embargo, con el paso del tiempo las cuentas dejaron de ser hipotéticas. Valve ya había venido advirtiendo que el aumento de costes y las dificultades de suministro de memoria y componentes de almacenamiento estaban afectando a sus planes de hardware, y ahora esa incertidumbre ha quedado resuelta con unas cifras que colocan la entrada a su nueva generación de experiencia inmersiva por encima del umbral que inicialmente se había propuesto alcanzar. La tienda oficial de Steam en Europa ya ha publicado los precios definitivos con el impuesto sobre el valor añadido incluido, y ofrece dos configuraciones que se distinguen únicamente por la capacidad de almacenamiento interno: la versión de 256 GB se comercializa por 1.049 euros, mientras que la de 1 TB alcanza los 1.279 euros, lo que supone una diferencia de 230 euros entre ambas. A excepción del espacio disponible para instalar juegos y aplicaciones, el resto de las especificaciones técnicas y las prestaciones del dispositivo son idénticas en los dos modelos, de modo que la decisión inicial para los interesados no consistirá en elegir entre mayor rendimiento o mejores pantallas, sino simplemente en calcular cuántos títulos querrán tener guardados de forma local en el equipo.
El dispositivo no se limita a ser un visor de realidad virtual al uso, sino que ha sido concebido para funcionar de dos formas distintas: por un lado, se conecta al ordenador para reproducir en pantalla inmersiva toda la biblioteca de Steam, tanto los títulos diseñados específicamente para VR como los juegos convencionales que se ejecutan mediante transmisión en la nube o desde el equipo; por otro, también puede funcionar de manera completamente independiente, sin necesidad de estar conectado a un ordenador, ya que la plataforma ya cuenta con más de cien juegos certificados para su uso en modo autónomo, una lista que la compañía se ha comprometido a ampliar progresivamente. El precio anunciado corresponde al equipo completo: cada compra incluye el visor, los dos mandos de control y una copia del aclamado título Half-Life: Alyx, considerado durante años como uno de los referentes de la realidad virtual. Quedan fuera del coste base algunos accesorios adicionales que se venden por separado: una fuente de alimentación oficial de 45 vatios por 39 euros, un kit de adaptación ergonómica por 69 euros y un conjunto de piezas de repuesto por 59 euros, aunque ninguno de ellos es indispensable para empezar a jugar, ya que el visor es compatible con cargadores USB-C de igual o superior potencia que se utilizan en otros dispositivos como la propia Steam Deck.
El proceso para hacerse con una unidad tampoco será el tradicional de añadir al carrito y pagar inmediatamente. Las inscripciones para participar en la selección permanecerán abiertas hasta el 17 de septiembre a las diecinueve horas, hora de Europa Central, y el orden de inscripción no otorgará ninguna ventaja: Valve realizará una selección aleatoria entre todos los participantes, y esa misma noche se comunicará por correo electrónico quiénes han sido elegidos para entrar en la cola de reservas y quiénes quedarán en lista de espera. Las primeras invitaciones formales para realizar la compra empezarán a enviarse el 18 de septiembre, y cada persona seleccionada dispondrá de un plazo de setenta y dos horas para formalizar el pedido antes de que su plaza pase a la siguiente persona en la lista. El precio final confirma lo que se venía intuyendo: cuando Valve presentó Steam Frame en sociedad durante el año pasado, su objetivo era situarlo por debajo de los 999 dólares que costó el conjunto completo del Valve Index en su lanzamiento, pero la evolución del mercado de componentes ha hecho que esa meta resulte inalcanzable. La compañía no ha sido la única que ha tenido que ajustar sus previsiones en este sentido, y aunque el coste de entrada ha superado la barrera psicológica de los mil euros, lo que está sobre la mesa es la apuesta más ambiciosa de uno de los nombres más respetados del sector en más de siete años.
