El Gobierno de Dina Boluarte ha propuesto triplicar el financiamiento público para los partidos políticos, pasando de 11 millones a más de 35 millones de soles en 2026. La justificación es la reactivación de la bicameralidad y el incremento en el número de representantes. En teoría, el financiamiento público directo busca evitar que los partidos dependan de aportes ilícitos. En la práctica, en el Perú ha terminado siendo una caja negra, opaca y poco fiscalizada.
¿Con qué cara se puede justificar este incremento cuando los partidos políticos atraviesan una de las peores crisis de legitimidad de las últimas décadas? Las cifras de desconfianza superan el 90% en todas las encuestas, y los partidos se han convertido en vehículos personales, negocios electorales o franquicias de alquiler. La idea de que ese dinero sirve para fortalecer la democracia suena a ironía cuando lo que vemos son organizaciones sin cuadros, sin ideología clara, sin formación de militantes, que se activan solo en campaña.
El financiamiento público, tal como está diseñado hoy, no garantiza ni transparencia ni buen uso. De hecho, permite absurdos: un partido puede perder representación parlamentaria y seguir recibiendo millones por los votos obtenidos en una elección anterior. No hay rendición de cuentas real ante la ciudadanía, solo informes burocráticos a la ONPE.
En estas condiciones, triplicar el presupuesto a los partidos es premiar el fracaso, institucionalizar el despilfarro y agrandar la distancia entre políticos y ciudadanos. La reforma política debería empezar por lo esencial:
-
Revisar el mecanismo de distribución de fondos para que dependa del desempeño y permanencia real de los partidos.
-
Obligar a una rendición pública y detallada de cómo se usa cada sol.
-
Vincular el financiamiento a la formación de cuadros, investigación y trabajo territorial, no al marketing político ni a las consultoras de siempre.
El país enfrenta una profunda crisis de representación. El problema no es la falta de dinero, sino la falta de partidos serios. Y ningún millón de soles, por más que se multiplique, va a resolver eso.
Fuente: Infobae
