El pasado mes de mayo Google presentaba oficialmente Android 17, la nueva versión de su sistema operativo móvil, que llega cargada de mejoras entre las que destaca una función que pasó relativamente desapercibida pero que promete ser especialmente determinante para el funcionamiento de los dispositivos más económicos. Se trata de un mecanismo mediante el cual el sistema establecerá un límite al consumo de memoria RAM que puede realizar cada aplicación, con el propósito de evitar que el terminal pierda velocidad, se quede bloqueado o presente retrasos cuando se utilizan varias aplicaciones al mismo tiempo. En un principio esta funcionalidad estaba pensada exclusivamente para los teléfonos de la gama Pixel, pero Google ha confirmado su intención de extenderla a muchos más dispositivos y ya ha dado a conocer el calendario previsto para su implantación.
Se trata de una medida que llega en un momento especialmente oportuno. Casi cualquier usuario ha experimentado en alguna ocasión cómo el teléfono se vuelve lento o se bloquea al cambiar de una aplicación a otra o al abrir varias a la vez, una situación que resulta mucho más frecuente en los dispositivos de gama de entrada, donde los procesadores son menos potentes y la cantidad de memoria disponible es más reducida. Cuanta menos memoria tenga el equipo, más inmediatos y evidentes son los problemas cuando una sola aplicación consume recursos de forma desmedida, dejando sin margen al resto de procesos que también necesitan funcionar. A esto se suma que la industria atraviesa actualmente una crisis de componentes que ha encarecido la fabricación, y se estima que los aumentos de precios podrían mantenerse al menos hasta 2028. En el caso concreto de los teléfonos móviles, se ha calculado que la memoria RAM representa ya hasta un 43% del coste total del dispositivo, lo que ha llevado incluso a barajar la posibilidad de que vuelvan al mercado equipos con tan solo 4 GB de memoria. En este contexto, donde los teléfonos más económicos corren el riesgo de ver reducidas sus prestaciones, cualquier medida que contribuya a optimizar el rendimiento sin necesidad de añadir más componentes es una mejora especialmente valiosa.
Los límites que aplicará el sistema no serán fijos ni iguales para todos los teléfonos, sino que se calcularán de forma dinámica en función de la capacidad real de cada dispositivo, de modo que se adaptan a lo que cada equipo puede ofrecer. Se ha previsto además que estos márgenes sean algo más amplios para los videojuegos, que suelen requerir más memoria que las aplicaciones convencionales para funcionar con fluidez. No obstante, como señalan desde Android Authority, también existen aplicaciones que sin ser juegos consumen cantidades importantes de memoria, en particular aquellas que ejecutan modelos de inteligencia artificial directamente en el teléfono, por lo que aún no se conoce con exactitud cómo afectarán estos umbrales a este tipo de herramientas que van ganando presencia. Google ha marcado febrero de 2027 como la fecha límite para que todas las aplicaciones se ajusten a estos nuevos umbrales de comportamiento, y ha anunciado además que a partir de abril de ese mismo año será obligatorio que las aplicaciones que requieren inicio de sesión permitan restaurar la cuenta y recuperar el estado de la sesión en otro dispositivo, una funcionalidad que simplificará considerablemente el proceso de cambiar de teléfono sin perder configuraciones ni tener que volver a introducir credenciales.
El cumplimiento de estas nuevas normas no quedará al arbitrio de los desarrolladores, sino que tendrá consecuencias concretas. Aquellos que no adapten sus aplicaciones a los límites de consumo de memoria establecidos por Google se enfrentarán a penalizaciones: sus aplicaciones perderán visibilidad en la tienda de aplicaciones Play Store, aparecerán en peores posiciones en los listados de resultados, y en casos de incumplimiento podrían incluso verse afectados sus permisos para publicar nuevas aplicaciones o actualizaciones de las ya existentes. De este modo, Google asegura que los desarrolladores tendrán incentivos claros para optimizar sus creaciones, lo que debería traducirse en un mejor funcionamiento general del sistema, especialmente en aquellos teléfonos que por su precio o fecha de fabricación disponen de menos recursos.
