Pocas infraestructuras tecnológicas han causado tanta controversia durante los últimos años como los centros de datos. Aunque su existencia precede a la inteligencia artificial, ha sido desde su auge cuando han cobrado una inusitada relevancia pública. Las ingentes necesidades de cómputo de los LLM han provocado que las grandes tecnológicas desplieguen enormes cantidades de centros de datos por todo el mundo, España incluidacentros de datos es a día de hoy el factor limitante más claro para la rentabilidad de la IA, fruto de los costes siempre crecientes que representan.
Y en paralelo ha sucedido otra cosa: los centros de datos han sido instrumentalizados políticamente. Al ser poco intensivos en mano de obra, ocupar mucho espacio y consumir mucha energía, su construcción ha despertado recelos tanto en las poblaciones locales como en grupos políticos escépticos del poder de las tecnológicas. Esto ha provocado que los centros de datos sean objeto de una larga, confusa disputa sobre su impacto y beneficiosJosé Luis Gómez-Pardo es el CEO de Nixval, uno de los centros de datos más singulares de España. Charlamos por teléfono en las jornadas previas al Tech Show Madrid, la gran feria de la tecnología organizada en la capital de la que Xataka es “media partner” y en la que Gómez-Pardo participará mañana hablando precisamente de los centros de datos. Su visión es útil para entender cómo ve la industria su propio auge desde dentro¿Qué significa “neutro” en este contexto? Lo explica Gómez-Pardo: “Proveemos principalmente a diferentes proveedores de internet un lugar en el que encontrarse con el resto de redes. Internet existe porque existe la interconexión entre redes. En el este de España somos el lugar de referencia: aquí se alojan todos los operadores posibles y les proporcionamos a todos las mismas condiciones de neutralidad para que se interconecten entre ellos”Resumido de forma simple, si entendemos a internet como una infraestructura crítica, Nixval tiene especial valor para su región porque “el tráfico que se genera en la Comunidad Valenciana se queda en la Comunidad Valenciana y puede intercambiarse localmente”. En caso de catástrofe, como un apagón o como la dana de 2024, si las redes de fibra de larga distancia hasta las grandes ciudades quedan inhabilitadas, “aquí existe un lugar en el que poder intercambiar ese tráfico”.
Gómez-Pardo emplea un paralelismo de gran valor visual: los centros de datos neutros son a internet lo que los aeropuertos son a los aviones de pasajeros. “Un aeropuerto es un edificio que no es propietario de los aviones ni les vende los billetes a los pasajeros, pero facilita la infraestructura necesaria para que el tránsito de pasajeros en esa región del mundo sea mucho más eficiente”, sugiere, “y se nutre de la misma ventaja de la diversidad geográfica: cuantos más aeropuertos regionales existan, más vuelos directos habrá y menos saltos intermedios, que aumentan los costes y el tiempo”Esta idea, tan poderosa, me despierta interés por el carácter tan local de Nixval, un centro de datos valenciano. La “soberanía tecnológica” se ha apoderado de la conversación política de la Unión Europea, muy dependiente del desarrollo técnico de Estados Unidos y China. ¿Tener centros de datos en nuestro propio territorio es una forma de acercarnos a la tan ansiada soberanía, al menos parcialmente?
Sí, opina Gómez-Pardo: “Hacen falta centros de datos ubicados en todos los países de la Unión Europea, controlados por los Estados miembros o por capital perteneciente a esos Estados, no capital extranjero. E incluso por encima de eso: no solo que el dato esté físicamente alojado aquí, sino que la tecnología utilizada para tratar o transportar ese dato también sea europea”. Siguiendo con el paralelismo de los aeropuertos, uno no desearía depender de otro país para que los aviones despeguen y aterricen dentro de sus fronterasLa cuestión de la soberanía nos lleva inevitablemente hacia la regulación política. La Unión Europea se ha ganado fama de “regular antes que innovar”, coartando a través de la burocracia el desarrollo tecnológico del continente. Gómez-Pardo no lo ve del todo así, pero sí cree que con las nuevas regulaciones de centros de datos corremos el riesgo de maniatar una industria en plena expansión hasta el punto de asfixia“Es una carrera que se gana de forma contraintuitiva. Está bien que la Unión Europea regule, pero cuando hablamos de algo tan avanzado y tan disruptivo, en mi opinión, se debe regular después: primero conseguir el liderazgo tecnológico y luego regular sobre eso”, opina. Para él, la base regulatoria de la Comisión es “bastante positiva”, pero depende mucho de cómo la aplique cada país.
Se trata de una cuestión de actualidad en España. La presentación del proyecto de Real Decreto sobre sostenibilidad de los centros de datos el pasado mes de agosto supuso un terremoto dentro de la industria, al obligar a las instalaciones a cubrir cada hora al menos un 80% de su consumo con renovables nuevas. Esta idea ha sido matizada en la última revisión del Ejecutivo, pero sigue causando asperezas con los principales actores de la industria. Temen que, a causa de la regulación, España pierda su posición como hub continental.
