Tecnología

Pasan los años y el FBI sigue tumbando redes de norcoreanos presentándose y obteniendo trabajos en remoto dentro de EEUU

La contratación de profesionales en remoto se ha convertido en una práctica habitual que permite a las empresas acceder al mejor talento sin importar dónde viva. Pero esa misma flexibilidad ha abierto una puerta que actores malintencionados han aprendido a explotar. Es el caso de una sofisticada red de engaño descubierta por las autoridades estadounidenses, en la que presuntos empleados en realidad trabajaban desde Corea del Norte, ocultando su verdadera ubicación mediante VPN y direcciones IP falsas, a menudo haciéndose pasar por residentes en Texas u otros estados.

 

Bautizada como «Operación Lonestar Roundup», la investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha resultado en la incautación de 187 equipos informáticos y dispositivos de acceso remoto. Con ellos, personas basadas en Corea del Norte y sus cómplices conseguían empleos en empresas que creían haber contratado a trabajadores locales, cobrando salarios que terminaban financiando parte de la actividad estatal norcoreana. El fiscal Ryan Raybould lo dejó claro: «no permitiremos que los enemigos de Estados Unidos exploten nuestras empresas ni comprometan nuestra seguridad nacional».

 

El alcance del fraude es amplio. En Ohio, las autoridades han señalado a 14 personas en relación con una red similar: dos ciudadanos estadounidenses detenidos, diez acusados residentes en China y otros dos con identidad aún por determinar. Entre 2019 y julio de 2025, los operadores se hicieron pasar por profesionales estadounidenses y estafaron a más de 70 empresas, obteniendo aproximadamente tres millones de dólares. Aunque esa cifra ya es considerable, hay casos mucho mayores. Christina Chapman fue condenada recientemente a más de ocho años de prisión por su participación en una red que consiguió infiltrar a personal norcoreano en 309 empresas, generando ingresos por más de 17 millones de dólares para el régimen. En junio de 2025 ya se habían detectado al menos 29 de estas instalaciones operativas repartidas por 16 estados, y en 2024 se registró otro caso importante en Nashville.

 

Lo que hace especialmente preocupante esta tendencia es el uso creciente de inteligencia artificial para perfeccionar el engaño. Según el informe de amenazas de CrowdStrike de 2025, el número de empresas afectadas ha aumentado un 220% en un solo año, con más de 320 compañías identificadas como víctimas. Los estafadores utilizan herramientas de IA para redactar currículums falsos, simular identidades creíbles y superar procesos de entrevista mediante tecnologías de cambio de rostro y voz que hacen difícil distinguir quién está realmente al otro lado de la pantalla. Adam Meyers, responsable de operaciones de contraataque en la empresa de ciberseguridad, advirtió que estos intentos van en aumento en complejidad y frecuencia, llegando a registrarse una media de dos nuevos casos al día durante el último mes registrado.

 

Otra dimensión del problema es la creciente participación de cómplices residentes en Occidente. El FBI ha alertado de que personas en Estados Unidos y otros países son contactadas y remuneradas para presentarse en entrevistas presenciales, realizar pruebas de detección de mentiras, proporcionar muestras biométricas o aparecer en reuniones, suplantando la identidad real del candidato que finalmente realizará el trabajo de forma remota.

 

Las cifras en juego son enormes. Según datos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, cada uno de estos puestos puede reportar hasta 300.000 dólares anuales. En conjunto, toda esta red podría estar moviendo cientos de millones de dólares al año, parte de los cuales se destinan según las autoridades al Ministerio de Defensa de Corea del Norte y al desarrollo de sus programas de misiles. Como señaló uno de los responsables de la investigación: «Cada uno de estos puestos de trabajo financia un programa de misiles nucleares y balísticos». Además, el riesgo va más allá del fraude económico: las conexiones establecidas por estos trabajadores infiltrados sirven también como puerta de entrada para ciberataques más complejos, en un contexto en el que organismos como el FBI atribuyeron a grupos vinculados a Corea del Norte el robo de 1.500 millones de dólares a la plataforma de criptomonedas Bybit durante 2025.

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