Economía

La OCDE se suma a la cascada de revisiones al alza para España y sitúa el avance del PIB en el 2,6%

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se suma a la cascada de revisiones al alza para la economía española. La organización, que engloba a las economías más desarrolladas, eleva dos décimas su estimación de PIB para este año, hasta el 2,6%, un cálculo que coincide con el publicado hace solo unos días por el Banco de España y que se sitúa prácticamente en línea con la estimación que el Gobierno incorporó en su último cuadro macroeconómico (2,7%).

La actividad no sólo será más dinámica este año. La OCDE ha elevado también la previsión de crecimiento española una décima de cara al año que viene hasta el 2%, dos décimas por debajo de lo que contempla el Ejecutivo. El escenario que plantea la organización llevaría de nuevo al país a crecer este año el triple que la Unión Europea.

Estas estimaciones no tienen en cuenta la reciente revisión por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) de los datos de crecimiento del año pasado, que fue del 3,5%, dos décimas superior a lo que había calculado previamente gracias al empuje del consumo privado y de la inversión.

Menos positivas son las perspectivas de inflación, puesto que los precios seguirán aumentando a nivel nacional por encima de lo que lo hacen en otros países del entorno debido al comportamiento de la energía. La tasa de IPC se situará de media en el 2,6% este año, cinco décimas por encima de la Eurozona y alejándose, también, del objetivo a medio plazo del 2% que tiene fijado el Banco Central Europeo.

La subida del coste de la vida se moderaría al 2% el año que viene, reduciendo el diferencia con el resto del área del euro a una décima. Por otra parte, la OCDE exige a España más esfuerzos de consolidación. «Es fundamental mantener una disciplina fiscal para poner la deuda en niveles que permitan hacer frente a un choque en Europa o en otros países del mundo», ha subrayado a EFE el economista jefe de la organización, Álvaro Pereira.

«El crecimiento del PIB seguirá impulsado por un notable dinamismo del consumo y la inversión. A su vez, la previsión es que el crecimiento del empleo siga siendo compatible con incrementos de la productividad», explica el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Según defiende, «tiene que ir bien la economía española para que podamos ser capaces de reforzar el estado del bienestar y que el crecimiento llegue al día a día de los ciudadanos».

El avance del crecimiento español contrasta, como viene sucediendo desde la recuperación de la pandemia de Covid, con la debilidad económica que la OCDE sigue reflejando en las previsiones de los grandes motores del continente. Según sus proyecciones, Alemania apenas crecerá un 0,3% este ejercicio, aunque su PIB despegará el año que viene gracias al plan de infraestructuras y gasto en Defensa, que le permitirá crecer al 1,1%. Francia avanzará un 0,6% en 2025 y 0,9% en 2026) e Italia lo hará un 0,6% este ejercicio y mantendrá ese ritmo de avance el que viene. 

El contexto de incertidumbre generado por los aranceles de Donald Trump tendrá su impacto en la primera economía del mundo. La OCDE limita el crecimiento de Estados unidos al 1,8% en 2025 y al 1,5% en 2026. La potencia venía de crecer al 2,8% el pasado ejercicio y ahora tiene por delante un periodo en el que la Reserva Federal, que ha rebajado los tipos 0,25 puntos este mes, puede ser más proclive a seguir suavizando su política monetaria para evitar que el empleo se resienta.

Pese a lo anterior, el ‘think tank’ de las economías desarrolladas ha incidido en que el crecimiento económico a nivel mundial ha resistido mejor de lo previsto inicialmente a la guerra arancelaria, sobre todo en los países emergentes. «La producción industrial y el comercio han estado respaldados por la anticipación de las alzas de aranceles. Las fuertes inversiones relacionadas con la inteligencia artificial impulsaron los resultados en Estados Unidos y el apoyo fiscal en China compensó el lastre de los obstáculos comerciales y la debilidad del mercado inmobiliario», ha destacado la OCDE en su informe.

Con todo, la guerra comercial acabará impactando en la economía global, que frenará gradualmente pasando del 3,2% en 2025 al 2,9% en 2026, a medida que el efecto anticipación se agote y las nuevas tasas hagan que el comercio y los flujos de inversión se resientan. «Se espera una moderación del crecimiento económico mundial al tiempo que sigue habiendo unos riesgos considerables y se mantienen las preocupaciones en torno a la sostenibilidad fiscal y la estabilidad financiera,» ha afirmado Mathias Cormann, su secretario General.

Entre esos «importantes riesgos» que la organización con sede en París identifica en el horizonte, se sitúan mayores aranceles bilaterales, nuevas alzas de la inflación, problemas por la elevada deuda o una corrección «sustancial» de las Bolsas. Advierte, además, la OCDE de la «volátil valoración» de los criptoactivos y de su creciente interconexión con la banca tradicional.

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