Medio Ambiente

El aumento del nivel del mar podría ser peor de lo esperado: cuáles son las causas

Un estudio científico advierte que el aumento del nivel del mar podría ser mayor que lo estimado por los modelos tradicionales. Los resultados se publicaron en la revista Geophysical Research Letters.

Factores físicos poco conocidos, como la gravedad terrestre y la deformación de la corteza, pueden elevar el nivel costero más allá de lo previsto al modificar la masa oceánica y las fuerzas que actúan sobre el agua.

Las causas menos evidentes que agravan el aumento del nivel del mar incluyen la redistribución de la masa de los océanos, la alteración de la gravedad local, la deformación del lecho marino y cambios en el eje de rotación terrestre.

Estas dinámicas, apenas consideradas en los modelos climáticos actuales, pueden sumar hasta 5 cm adicionales de elevación y provocar un incremento de hasta 60 % en el riesgo de inundaciones para algunas zonas costeras, lo que aumenta la amenaza en territorios vulnerables.

El equipo liderado por Grace Ertel señala que, además del calentamiento global y la fusión del hielo, la Tierra responde ante el traslado del agua con tres mecanismos: la atracción gravitacional regional, la flexibilidad de la corteza y la ligera modificación del eje de rotación.

Cuando aumenta la masa oceánica en un área, la gravedad se intensifica y la corteza se deforma allí mismo, elevando el nivel del mar en esa región. Cuando el agua se desplaza a otra zona, el efecto se invierte y el eje de la Tierra puede modificar la distribución del agua hacia nuevos lugares.

Estas respuestas físicas no están incluidas en las proyecciones estándar del nivel del mar, según el grupo de investigación, lo que origina una subestimación importante.

En el análisis, los especialistas simularon el cambio de masa oceánica proyectado por los escenarios CMIP6 hacia el año 2100, aplicando modelos que contemplan los efectos de la GRD (Reducción de la Gravedad Global).

Los resultados indican que allí donde se acumula agua, los efectos dinámicos elevan el nivel del mar más allá de los valores tradicionales.

En cambio, donde el océano pierde masa es posible que la bajada llegue a cerca de 1 cm más respecto a los modelos convencionales. Aunque el impacto global es limitado, puede ser significativo a escala regional o local.

El incremento extra no se distribuye de forma uniforme en el planeta. Las plataformas continentales amplias y las costas de altas latitudes, especialmente en regiones tropicales y polares, acusan los mayores efectos. Según el estudio, hacia finales de siglo, distintas zonas costeras podrían experimentar hasta 5 cm adicionales de subida, producto de la redistribución de masa oceánica.

Estas diferencias se aprecian en áreas como las costas árticas de Siberia, regiones de Rusia y los mares periféricos del sudeste asiático, donde el lecho es amplio y las variaciones en densidad y corrientes pueden amplificarse. El estudio advierte que la incertidumbre de los modelos es mayor en estas regiones, lo que complica la planificación y exige datos de mayor precisión.

En otras áreas, como ciertas cuencas oceánicas profundas donde la masa de agua disminuye, el nivel del mar puede bajar ligeramente más de lo previsto. Esto deja a algunas ciudades con un riesgo reducido y a otras con desafíos adicionales. Las diferencias se concentran principalmente en zonas tropicales y polares, multiplicando la complejidad para quienes viven o gestionan recursos cerca de la costa.

La omisión de estos efectos en los modelos tradicionales del nivel del mar significa que urbanistas y gobiernos suelen no contemplar la verdadera magnitud del riesgo. El estudio calcula que alrededor del 15 % de la variación debido a la redistribución de la masa oceánica no está incluida, por lo que las previsiones actuales tienden a quedarse cortas.

Este desfase reviste importancia para las ciudades costeras y los países insulares, que pueden enfrentar aumentos mayores, oleajes más intensos y mayores daños sobre infraestructuras críticas, así como costes superiores de adaptación. Un pequeño incremento puede modificar la frecuencia e intensidad de episodios de inundaciones.

El equipo investigador sugiere incorporar la física de la GRD y la deformación de la corteza en futuros modelos y políticas de adaptación. De esa manera, los responsables dispondrían de información más precisa y actualizada para ajustar sus estrategias ante el cambio climático y las nuevas condiciones del nivel del mar.

Al comprender y sumar estos factores físicos en el análisis, los expertos sostienen que se adquiere una visión más realista sobre los riesgos para millones de personas, replanteando las estrategias ante el avance continuo de las aguas. Considerar la influencia de la gravedad y el desplazamiento de la Tierra, antes relegada, ya es imprescindible para anticiparse a los próximos cambios del mar.

 

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