Tras el auge que experimentaron durante la pandemia, las aplicaciones de citas han comenzado a perder usuarios de forma notable, afectadas por problemas como la proliferación de perfiles falsos y la creciente desmotivación de las personas para relacionarse; sin embargo, el factor que más ha influido en esta caída es el fuerte aumento del costo de vida, que ha convertido salir en una auténtica dificultad económica, especialmente para los jóvenes. Ante esta realidad, la app BLK —dirigida principalmente a personas negras y creada para responder al racismo y los prejuicios que se viven en otras plataformas, además de pertenecer al mismo grupo empresarial que Tinder y Hinge— ha puesto en marcha una promoción arriesgada pero llamativa en Estados Unidos: sortea tarjetas de 500 dólares para combustible entre quienes descarguen la aplicación y etiqueten a tres amigos, bajo el eslogan que recuerda que las citas no deberían tener que competir con el precio de llenar el depósito.
El precio de la gasolina en ese país alcanzó recientemente su nivel más alto en cuatro años, llegando a los 4,56 dólares por galón —alrededor de 1,22 dólares por litro—, un aumento impulsado principalmente por tensiones geopolíticas como el bloqueo del estrecho de Ormuz por el conflicto con Irán, y que se suma al encarecimiento de alimentos y otros bienes básicos. Según un estudio del Banco de Montreal, el costo promedio de una cita en Estados Unidos y Canadá ha subido un 12,5 % en 2026 hasta situarse en 189 dólares, incluyendo gastos de transporte y cuidado personal; esto ha provocado que casi la mitad de los solteros crea que ligar no compensa económicamente, mientras que el 50 % de la Generación Z y el 40 % de los millennials afirman que estos gastos afectan directamente su economía y les impiden cumplir sus metas financieras.
Frente a la costosa tradición estadounidense de las salidas a cenas y lugares elegantes para impresionar a la otra persona, cada vez más personas eligen alternativas mucho más accesibles: desde picnics y paseos hasta la llamada “socialización suave”, una tendencia muy popular entre los jóvenes que consiste en quedar sin la presión de planes complejos ni caros, como reunirse para hacer un rompecabezas, ver una película o participar en clubes de lectura, permitiendo seguir conociendo gente sin asumir los gastos del ocio tradicional.
