Opinión

Manuel Cotillo: Una propuesta que puede cambiar para siempre la relación entre el Estado y las MYPE

Finalmente, si de verdad queremos impulsar una revolución de la formalidad, el debate no puede limitarse a reducir trámites o flexibilizar normas. Es necesario transformar por completo la relación entre el Estado y quienes generan empleo.

Desde hace varios años venimos proponiendo una reforma tributaria y administrativa que, lamentablemente, aún no ha recibido la atención que merece. Sin embargo, estamos convencidos de que tarde o temprano terminará imponiéndose, porque responde al sentido común y aprovecha las posibilidades que hoy ofrece la tecnología.

La propuesta consiste en implantar un sistema de recaudación del IGV en tiempo real.

Cada vez que una empresa venda un bien o preste un servicio y el comprador efectúe el pago mediante el sistema financiero, la parte correspondiente al IGV sería transferida automáticamente a la SUNAT. El impuesto dejaría de convertirse en una obligación futura para transformarse en una recaudación inmediata, segura y transparente.

Con este mecanismo, las micro y pequeñas empresas dejarían de enfrentar una pesada carga administrativa: declaraciones mensuales, cálculos permanentes del impuesto, determinación del crédito fiscal, rectificaciones, multas por errores involuntarios, intereses, fiscalizaciones interminables y sanciones por simples incumplimientos formales.

El pequeño empresario ya no tendría que destinar tiempo, dinero y esfuerzo a una compleja ingeniería tributaria. Su verdadera misión sería producir, vender, innovar y generar empleo.

La SUNAT, por su parte, recaudaría de manera automática, con menores costos de administración, mayor eficiencia y una drástica reducción de la evasión. La tecnología, la inteligencia artificial y la interoperabilidad del sistema financiero permitirían realizar estos procesos con absoluta seguridad y en tiempo real.

Una mayor eficiencia en la recaudación abriría, además, la posibilidad de replantear toda la estructura tributaria aplicable a las MYPE. Si el Estado logra asegurar el cobro oportuno y masivo del IGV, podría reducir significativamente otras cargas que hoy afectan la supervivencia de los pequeños negocios, como el Impuesto a la Renta para este sector, facilitando así su formalización y crecimiento.

El mismo principio podría aplicarse al ámbito laboral. Al momento de efectuar el pago de las remuneraciones mediante el sistema bancario, los aportes destinados a la AFP o a la ONP podrían ser retenidos y transferidos automáticamente, sin trámites adicionales para el empleador. Asimismo, una parte de la recaudación del IGV podría destinarse a fortalecer el financiamiento del sistema público de salud, reduciendo la presión administrativa sobre las empresas de menor tamaño.

El resultado sería un modelo completamente distinto al actual.

Un Estado que no persigue para recaudar.

Un Estado que no vive de las multas, las sanciones, los embargos ni el bloqueo de cuentas bancarias.

Un Estado que recauda utilizando la tecnología, simplifica las obligaciones y acompaña el crecimiento de quienes producen riqueza.

La verdadera modernización de la SUNAT no consiste en aumentar su capacidad de fiscalización, sino en reducir la necesidad de fiscalizar. La mejor administración tributaria es aquella que recauda automáticamente, con reglas simples, transparentes y justas.

Ese es el cambio de mentalidad que el Perú necesita: una SUNAT más tecnológica que burocrática; más promotora que sancionadora; más aliada de la empresa que enemiga del emprendimiento.

Porque el objetivo de un sistema tributario moderno no debe ser castigar al contribuyente, sino facilitar que cada vez existan más empresas, más inversión, más empleo formal y, en consecuencia, una mayor recaudación para el Estado.

Ese es el verdadero camino hacia una economía moderna, inclusiva y competitiva. No es una propuesta de derecha ni de izquierda. Es, simplemente, una propuesta de sentido común para construir un Estado inteligente, eficiente y profundamente comprometido con el desarrollo nacional.

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