Medio Ambiente

Científicos alertan por un fenómeno que amplifica el calentamiento global: el rol del dióxido de carbono

Un grupo de investigadores publicó un estudio en la revista Science Advances que advierte sobre el papel de las nubes bajas en el clima. El trabajo se centró en las nubes que se forman a menos de 1.800 metros de altura sobre el océano Pacífico tropical.

Estas nubes reflejan hasta un 40% de la luz solar de vuelta al espacio, lo que ayuda a enfriar el planeta. El equipo realizó 7.083 simulaciones por computadora para analizar cómo reacciona la cantidad de nubes bajas ante dos factores: el aumento de la temperatura del mar y el incremento del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera.

Por primera vez, lograron separar el efecto del calentamiento del agua del impacto directo del CO2 sobre las nubes.

Los resultados muestran que las nubes bajas no solo disminuyen cuando sube la temperatura del mar, sino que también reaccionan directamente ante niveles elevados de CO2, aunque la temperatura no cambie. Ambos factores provocan que haya menos nubes bajas y, como consecuencia, que el planeta retenga más calor.

Cuando la temperatura superficial del mar sube 4 °C, las nubes bajas reflejan menos radiación solar y dejan pasar más energía al sistema climático.

Este efecto se refuerza si al mismo tiempo aumentan mucho los niveles de CO2. En ese caso, la respuesta de las nubes se intensifica y se vuelve más difícil de predecir, porque no sigue un patrón simple.

Además, las nubes bajas son importantes para mantener la Tierra más fresca. Cuando se pierden, la superficie del océano absorbe más calor y la atmósfera se calienta más rápido.

 

El estudio muestra que, si el CO2 se cuadruplica respecto a los niveles actuales, el efecto de las nubes bajas sobre el clima se dispara.

En los experimentos, al cuadruplicar el CO2 sin aumentar la temperatura, el cambio en la energía atrapada por las nubes alcanzó 1,93 W/m² (vatios por metro cuadrado). Esto significa que el sistema climático podría calentarse mucho más de lo que predicen algunos modelos actuales.

El estudio identificó dos mecanismos principales. Primero, el calentamiento del mar reduce la cantidad de nubes bajas, lo que deja pasar más radiación solar.

Segundo, el aumento del CO2 cambia la forma en que la radiación infrarroja se mueve por la atmósfera y afecta directamente a las nubes, acelerando la pérdida de estas capas reflectantes.

En las pruebas con solo calor, las nubes se hacían menos numerosas, pero se volvían más densas y brillantes, lo que compensaba en parte la pérdida. Sin embargo, con niveles muy altos de CO2, este mecanismo de compensación desaparece.

Para el análisis, los científicos escogieron 500 puntos al azar en el Pacífico tropical, desde 35° sur hasta 35° norte. Repitieron las simulaciones en enero, abril, julio y octubre, para cubrir diferentes estaciones del año.

Cada situación se probó bajo cuatro escenarios: solo calor, solo CO2, calor con el doble de CO2 y calor con cuatro veces más CO2. Usaron datos del modelo climático GFDL CM4, desarrollado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.

El conjunto inicial tenía 10.000 simulaciones, pero descartaron las que correspondían a nubes demasiado altas, quedándose con 7.083 pruebas para el análisis final.

Los autores reconocen que el estudio tiene limitaciones. Usaron condiciones climáticas de un solo modelo, aplicaron el mismo aumento de temperatura en todo el océano y mantuvieron constante la cantidad de gotas en las nubes.

Por eso, algunas interacciones complejas entre nubes y partículas en el aire no se analizaron en detalle.

 

A pesar de esas limitaciones, el equipo publicó todos los resultados, que suman más de 200 terabytes de datos, disponibles en Google Cloud Storage.

Así, otros científicos pueden aprovechar estos datos para mejorar los modelos climáticos y entender mejor cómo pueden reaccionar las nubes en diferentes escenarios.

Según los investigadores, entender cómo responden las nubes bajas a los cambios en el clima es clave para predecir el calentamiento global.

El estudio sugiere que el planeta podría ser más sensible al CO2 de lo que se pensaba, especialmente en situaciones con concentraciones muy elevadas de este gas.

Además, estas simulaciones pueden ayudar a estudiar climas del pasado, como el del Eoceno, cuando el CO2 era mucho más alto que hoy.

“Este experimento demuestra la magnitud de la computación que permiten las capacidades de hardware de Google”, comentó Yi-Fan Chen, director de ingeniería de software en Google y líder del equipo que llevó a cabo la investigación.

“Se trata de computación a una escala extraordinaria, que demuestra cómo los procesadores desarrollados originalmente para la IA y el aprendizaje automático pueden acelerar los descubrimientos científicos, posibilitando simulaciones que antes eran inalcanzables”, concluyó.

 

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