Medio Ambiente

Créditos y un impuesto por riesgo, la fórmula que el MIT propone para cuidar humedales

Las nuevas políticas para el desarrollo sostenible de humedales ofrecen un modelo para conservar estos ecosistemas y, al mismo tiempo, facilitar el crecimiento de las ciudades, de acuerdo con un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

El trabajo propone un enfoque en el que la protección ambiental y el desarrollo económico pueden avanzar juntos, lo que permitiría una mejor gestión de los recursos hídricos y una mayor seguridad frente a inundaciones en entornos urbanos.

Preservar los humedales sin frenar el crecimiento urbano es posible si se implementan políticas innovadoras basadas en compensaciones ambientales transferibles y gravámenes variables según el riesgo de inundación.

Este sistema plantea que los promotores inmobiliarios puedan avanzar en sus proyectos, pero integrando el costo ecológico dentro de cada cuenca y manteniendo a largo plazo tanto la protección contra inundaciones como la calidad del agua.

El estudio señala que las políticas tradicionales, vigentes en Estados Unidos desde la década de 1990, se basan en la “no pérdida neta” de humedales, lo que exige restaurar una cantidad equivalente de estos ecosistemas cuando se desarrollan nuevas áreas.

Según el MIT, instituto de investigación de Estados Unidos, este método carece de criterios ajustados al riesgo local de inundaciones, ya que permite desarrollar zonas vulnerables a cambio de restaurar otras lejanas, reduciendo el efecto protector para las ciudades.

El modelo alternativo abandona la reposición rígida de humedales y propone compensaciones ambientales negociables dentro de la misma cuenca hidrográfica. Los desarrolladores pueden adquirir créditos equivalentes a beneficios ambientales obtenidos en otras áreas, siempre dentro de la misma región hídrica.

El modelo suma un gravamen ajustado al riesgo de inundación que ocasiona cada nuevo desarrollo, el cual puede aplicarse tanto al vendedor como al comprador del crédito.

Este gravamen permite que quienes generan más riesgo aporten recursos para restaurar y proteger los humedales después de que ocurran daños. Daniel Aronoff, investigador del MIT, afirma que “se retiene cerca de dos tercios de las ganancias privadas y el aumento de ingresos por impuestos permite financiar la restauración tras inundaciones”, según informó el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Así, el sistema incentiva un desarrollo más eficiente y hace que los costos ambientales sean parte integral de la política urbana.

La investigación usó datos de Florida entre 1995 y 2020 y un modelo dinámico que integra el riesgo local, los precios de créditos y la estructura urbana. El análisis reveló que el desarrollo de humedales supuso USD 2.400 millones de ganancia neta económica, pero también ocasionó pérdidas de funciones protectoras, lo que elevó los daños por inundaciones a unos USD 1.600 millones.

El modelo propuesto busca conservar buena parte de los beneficios privados sin descuidar los costos sociales y ambientales de la urbanización. Según Aronoff, toda decisión económica implica sopesar alternativas: mientras el riesgo de inundación genera costos, el desarrollo solo aporta valor cuando responde a una demanda real. El impuesto variable permite financiar acciones de restauración y promover un equilibrio entre el crecimiento urbano y la resiliencia ambiental.

Aunque el análisis se centró en Florida, los autores consideran que el mecanismo es adaptable a regiones urbanas de todo el mundo con presión sobre humedales. La economía ambiental busca soluciones negociadas, lejos de argumentos absolutos. Aronoff señala que “es una política posible y viable”, una postura que respalda el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

El estudio destaca que enfrentar el dilema entre protección estricta o expansión ilimitada limita el progreso sostenible. El enfoque propuesto permite diseñar sistemas replicables, transparentes y ajustados a incentivos económicos alineados con la protección contra inundaciones y el bienestar urbano.

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