En lo profundo de los bosques del Congo, un rugido inesperado sorprendió a científicos y habitantes locales. No era el de un león ni el de un gorila, sino el de un mono desconocido para la ciencia. Tras años de expediciones, estudios y análisis, expertos confirmaron el hallazgo de una nueva especie de primate africano con labios anaranjados, un descubrimiento que reescribe parte de la historia natural del continente.
El Likweli, nombre científico Colobus congoensis, fue identificado en el Parque Nacional Lomami, en la República Democrática del Congo. Su aspecto no pasa desapercibido: pelaje negro, labios de un tono entre naranja y rosáceo, pómulos grises y una mancha blanca ubicada bajo la cola. Esta combinación de rasgos faciales llevó a algunos investigadores a describirlo como un animal “con máscara”.
Pero lo que realmente distingue a este mono no solo es su apariencia. “El likweli emite un rugido potente, parecido al croar de una rana, acompañado de resoplidos que ningún otro colobo africano produce”, relataron los investigadores. Es decir, no solo se diferencia por su aspecto físico, sino también por su vocalización única.
Las comunidades locales habían bautizado a este animal como Likweli mucho antes de su reconocimiento oficial. Para los habitantes de la zona, su presencia no era novedad. Sin embargo, la ciencia necesitó más de una década para confirmar que se trataba de una especie distinta, ya que los primeros registros, obtenidos en 2008, consistían en fotografías poco nítidas.
Fue recién en 2018 cuando un nuevo avistamiento, acompañado de muestras genéticas y observaciones de comportamiento, permitió a los equipos de investigación iniciar un análisis exhaustivo. “Los análisis genéticos y morfológicos demostraron que el likweli se separó evolutivamente de su pariente más cercano hace entre 3,4 y 5,7 millones de años. Desde entonces, evolucionó de manera independiente”, detalló Kate Detwiler, bióloga de la Florida Atlantic University.
El likweli habita una franja de selva tropical de unos 1.700 kilómetros cuadrados entre los ríos Lomami y Lilo, una superficie que representa apenas una pequeña porción del bosque congoleño. En este territorio, los científicos documentaron solo 114 avistamientos entre 2018 y 2022, un dato que permite dimensionar su vulnerabilidad.
La destrucción del hábitat y la caza se citan como las principales amenazas para la especie. Por eso, el grupo internacional de autores recomienda incluir al likweli como especie “en peligro” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
“Su área de distribución es tan pequeña que cualquier intervención humana puede tener consecuencias devastadoras”, advirtió John Hart, investigador de la Fundación Lukuru para la Investigación de la Vida Silvestre.
El descubla zoología africana. Esta nueva especie es la quinta identificada en el continente en los últimos 75 años, según la publicación científica PLOS One. Además, el likweli carece de pulgar, al igual que otros colobos, lo que lo diferencia de muchos primates.
Es decir, pertenece a un grupo de monos adaptados a la vida en las copas de los árboles, donde la habilidad para moverse rápidamente es más útil que la capacidad de asir objetos. En otras palabras: su evolución fue moldeada por las exigencias del dosel selvático.
La región donde vive el likweli ya había sido protagonista de otros descubrimientos notables. En 2012, el mismo Parque Nacional Lomami fue escenario de la identificación del lesula (Cercopithecus lomamiensis), otro mono desconocido para la ciencia hasta entonces.
Para los expertos, la aparición de una especie como el likweli es una llamada de atención. “El hallazgo demuestra la enorme biodiversidad del Congo y la necesidad de reforzar la protección de estos bosques”, explicó Kate Detwiler. La cuenca del Congo, uno de los últimos grandes refugios de vida silvestre en África, sigue sorprendiendo a la comunidad científica con animales que permanecen invisibles para el mundo exterior.
“La cuenca central del Congo sigue redefiniendo nuestra comprensión de la evolución y la conservación de los primates”, concluyó John Hart.
El likweli, con su rostro enmascarado y su rugido peculiar, es prueba de que la naturaleza aún guarda secretos en los lugares menos pensados.
